LA PERSONA TÓXICA

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José Ignacio García-Muñoz (Queche)

Se conoce como tóxica o como toxicidad, a la capacidad que tiene una substancia de producir efectos perjudiciales sobre un ser vivo y el ambiente que le rodea al entrar en contacto con él, ya sea ingerido, inhalado o por vía cutánea, pero he aquí, que existe otro tipo de toxicidad que entra por el cerebro a través una conversación, una soflama, o un insulto, e incluso el portador del tóxico puede ser un individuo con apariencia inocua, amable, familiar, o un amigo-conocido de toda la vida…Nos referimos a la persona tóxica, a esa persona que nos provoca reacciones desagradables a veces sin que nos demos cuenta, hasta que es demasiado tarde.

Decía José Domínguez Muñoz “El Cabrero”, un cantaor en una letra por fandangos:
Al que es tonto, tonto, tonto
se le nota en la mirada
al que es tonto,tonto,tonto
Al falso con mala sangre
no le acierta la jugada
ni su puñetera madre.

Y es que a veces, cuesta distinguir al primer golpe de vista a aquél qué, por la razón que sea viene a intoxicarnos, pero el Tóxico, tiene algunas características que nos han de hacer sospechar al estar en su presencia. A saber:

Negatividad:
A un tóxico, casi nada por no decir nada, le parece bien, son incapaces de reconocer en los demás cualidades positivas, al igual que no lo son de verlas en sí mismos, lo cual, nos lleva a la segunda característica.
Rencor:
El tóxico está enfadado con el mundo porque cree que le debe algo, que no ha sido justo con él, que sus merecimientos tendrían que haber sido premiados llevándole a un éxito que se le niega, y de aquí nace la tercera característica del tóxico.


Pasividad:
El tóxico más allá de quejarse, hace bien poco por salir de la situación que le produce enfado, que le tiene contrariado. Al final se retroalimenta y termina estando cómodo, aunque sea en el estiércol; ya se encargará el de justificarse en base a echar la culpa a los demás. Esta situación, le lleva a otra de las emociones características del tóxico.
Odio:
Frustrado por su inanición termina por verter veneno sobre aquellos que él, considera injustamente favorecidos, Se convierten en víctimas, egocéntricos, y le cuentan a quien quiera escucharles lo mal que lo pasan en la vida. Tienden a juzgar a los demás sin tener información objetiva, dejándose llevar por sus propios prejuicios, y procuran hacerte abandonar tus proyectos diciéndote que no serás capaz de llevarlos a cabo, y si lo haces te aplicará cualquiera de los apartados anteriores.


El tóxico, bebe a diario el veneno del odio y el rencor, pero espera que el que se muera seas tú.


Vamos a suponer querido lector, que usted escribe en este humilde periódico (algo a lo que está invitado desde este momento) y que su artículo es leído por un Tóxico. Primero, tratará de hacerle creer que usted no tiene las cualidades necesarias para escribir en un periódico, pero si a pesar de ello, usted continua adelante, dirá que su artículo no vale una mierda, y que el periódico es otra. No espere que él escriba nada tratando de rebatirle en saludable intercambio de opiniones, simplemente le pondrá a usted de hoja de perejil. Nunca va a aportar nada porque ya sabemos que se guía por el odio y el rencor, por la envidia y la ignorancia, y si no encuentra eco entre los que le rodean, se sentirá de nuevo frustrado y víctima de sí mismo, volverá a beber del veneno que acostumbra, y esperará a que le haga efecto a usted.


El tóxico, es una persona que evidentemente necesita ayuda, pero va a ser difícil que lo reconozca por su propia naturaleza.

Me despido con otra letra del maestro de Aznalcollar (Sevilla) que en la actualidad cuenta con setenta y nueve años.


A orientarme con el viento
de cachorro lo aprendí
A orientarme con el viento
Ahora que soy perro viejo
no me cuesta distinguir
a los lobos desde lejos.

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