ENSAYO: SOLO SÉ QUE NO SÉ NADA (pensamientos sobre pensamientos)

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José María Pozuelo

¿Qué dijo el Oráculo de Delfos? ¿Dijo que Sócrates era el más sabio de Atenas? ¿O dijo que era el más humilde?
Me sorprende cuando leo que el filósofo enunció su famosa frase a consecuencia de una gran humildad, abrumado por todo el conocimiento existente. Nada que ver; el Oráculo había elegido con precisión el título para Sócrates, no debido a humildad si no a las consecuencias metafísicas de su sentencia. Entonces…

¿Qué tendrá que ver la velocidad con el tocino?
Respuesta corta; en condiciones normales, a más tocino, menos velocidad.
Chistes aparte, ¿qué es la velocidad? La respuesta es casi más fácil que la anterior:

                    V = e/t
Siendo
                                       V = velocidad
                                       e = espacio
                                        t = tiempo



Entonces, si llegara, de lo recóndito del universo, un ser que no supiera lo que es la velocidad, deberíamos mostrarle esta sencilla fórmula y ya estaría… ¿No? Pues no… ese ser no se habría acercado a experimentar lo que es la velocidad. Porque velocidad es lo que siento en la montaña rusa, y no tiene nada que ver con matemáticas.
¿Podemos usar la excelente herramienta de la matemática para explicar algunos aspectos relacionados con el fenómeno que llamamos velocidad? Sí. ¿ES la velocidad matemáticas? No. Rotundo no. Es otra cosa… sigamos.
¿Son galgos o podencos? Ocurre una preciosidad. Y es que eres capaz de leer estos caracteres y en tu mente aparece la imagen de un galgo. Sin embargo, un galgo no es unos caracteres, ni es una imagen mental. Un galgo es un galgo. Del mismo modo que al leer la fórmula de arriba quizá cosas veloces o un recuerdo de la sensación de velocidad vinieron a tu mente, y sin embargo, no vino la velocidad…

Por lo tanto, Sócrates descubrió que aunque conceptualmente «sabía» cosas, la esencia de las mismas es de otra naturaleza, no conceptual, y por lo tanto, realmente, no sabía nada. Esta rotura del paradigma del conocer le hizo el más sabio.


Y aunque a Einstein le moleste, la luna no existe cuando no la miro, y esto hace que cuando sí la veo, esté más pura, luminosa, casi expectante.


La esencia de esta experiencia en la que nos vemos inmersos, lo que hace al ser, ser, se resiste a descripciones, debes EXPERIMENTARLO, no pensarlo. No sugiero que nos sometamos a una lobotomía y dejemos de pensar y usar razón, estas son grandes herramientas. Pero si quieres llegar hasta el final, no te serán suficientes y causarán la gran insatisfacción crónica de nuestra era, que, por más que piensa la vida y el universo, no los vive. Por más que sabe y se asfixia en océanos de conocimiento… no termina de reconocerse en ellos, llevando a la mente (arrastrando al ser) a la frustración de las paradojas y los callejones sin salida aparente, y de los que, sin embargo, algunos sí escaparon.

Esta realidad, la misma en la que ahora habitas, es el Reino de los cielos de Cristo, el Nirvana de Buda, es el Zen de Lao Tse, es Alá y Yahvé. Todas estas corrientes de pensamiento y religiones y Sócrates han indicado siempre en la misma dirección. LA REALIDAD NO ES CONCEPTUAL. Quizá por eso está prohibido representar a Ala, porque te distrae de experimentar a Ala. Quizá por eso, Buda cierra los ojos y guarda silencio. Quizá por eso, al probar el árbol de la ciencia se nos expulsó del paraíso… porque pensar en Dios nos aleja de estar con Él.

Nadie nos expulsó, nosotros nos fuimos… pero podemos volver.

Si quieres seguir el camino de los mencionados arriba y de muchos grandes filósofos en busca del ser, de la última esencia de las cosas, deja de lado el pensar cuando ya no pueda llevarte más lejos. Sonríe si ves el amanecer, sin justificar que estás presenciando la rotación de la Tierra. Deléitate con un sorbo de agua fresca, sin pensar en haches y en dos oes… Coge la mano de tu madre y dime qué sientes, sin que tengas que recordar su nombre, cuándo nació, aquella vez que…
¡Calla!, coge su mano ahora, porque ahora es para siempre cuando no se piensa en ello. Porque este mundo es el Reino de los Cielos, cuando no se piensa en ello.




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