BARQUILLOS DE DAIMIEL

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Dulce de Lara

Dulce de Semana Santa, laborioso pero exquisito, de sabor único e inconfundible, suave y agradable al paladar. A casi todos nos gusta, y llegada la época recibimos con mucho agrado el delicado bocado, rico, rico, con forma redonda, cilíndrica en torno a las cañas de carrizo, únicas e incomparables con las industriales de acero inoxidable, que también consiguen su efecto. Pero los barquillos de Daimiel, artesanos, son otra cosa. Esto es lo que nos presenta nuestro habitual colaborador Edu Lara, en esta sección, Dulces de Lara.

Sigan las instrucciones de nuestro repostero, y ya verán que regalo para quienes buscan sensaciones deliciosas, que en los tiempos de la Semana Grande de Daimiel producen reencuentro inolvidable, año tras año, sabor, textura, deleite y placer gastronómico, regalo al paladar entre capiruchos, música y reencuentro familiar.

Ingredientes:

* Medio litro de aceite de oliva

* 1/4 de litro de vino blanco

* 1/2 litro de zumo de naranja natural

* 100g. de azúcar

* 2 huevos camperos grandes

*1,400kg de harina

*4 tapones de anís

*2 litros y medio de aceite de girasol (para freír)

Elaboración:

En un barreño grande se vierten los huevos, el azúcar, el zumo de naranja recién exprimido, el vino blanco, el aceite de oliva y el anís.

Se mezcla todo con unas varillas, y una vez mezclado se le va añadiendo la harina, poco a poco, hasta que se solidifique la mezcla y se haga bien la masa. Dejar las varillas eléctricas, y con las manos ir amasando, hasta que la masa se pueda trabajar. Una vez conseguido este punto, con la masa hecha, ir cogiendo pegotes para ir enrollando los barquillos en las cañas. Realizado todo esto, y una vez finalizado el proceso, en una sartén grande añadir el aceite de girasol para freír los barquillos.

Una vez dorados, sacar de la sartén y apartar. Después, coger las cañas y sacar el barquillo con cuidado, mucho tiento, que no se rompa. En una fuente, poner azúcar, echar el barquillo y añadir azúcar por encima, hasta que queden terminados. Colocarlos en cajas, alienados, y listos para el consumo. Con esta receta, salen aproximadamente ocho decenas de barquillos.

Con tacto fino y mucho amor, los barquillos de Daimiel forman botín ineludible del zurrón para «vuelcaorzas” profesionales o daimieleños de a pie. Cosa fina, cosa rica el barquillo, a la cabeza de la exquisitez artesana de nuestro pueblo. Amos qué ricos…!

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