CULTURA DEL PASTOREO Y GANADEROS DE DAIMIEL

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En época de frío o en momentos de máximo calor, como en la actualidad, los pastores daimieleños siguen madrugando, a muy tempranas horas, para ejercitar su profesión. Siempre fiel a su oficio, que ha mamado desde niño, José Miguel Martín-Pozuelo García-Carpintero, de indudable raíz “chucha”, cogió el testigo de su padre, pastor tradicional, de los que marcan época y estela a seguir.

Es maestro nuestro protagonista en el viejo arte del pastoreo, escuela de vida que no debería extinguirse, menos aún en nuestra Castilla la Mancha. Las tecnologías modernas, como que no concuerdan con este viejo oficio que precisa dedicación personal todos los días de la semana. Los animales, las ovejas, requieren atención diaria desde bien temprano. Y el pastor aplica sus atenciones, imprescindibles, todos los días del año a su cabaña de ovejas, aquí en Daimiel, desde la dignidad de un trabajo que probablemente no sea muy reconocido. Ordeñar a diario o echar de comer al rebaño, es algo que no se estudia, se asimila cuando o bien desde pequeño o guiado por un buen pastor, se inicia la nueva generación que a toda costa ha de continuar este sacrificado trabajo que tanto redunda en beneficio de la mayoría de la sociedad. El relevo generacional ha de fomentarse desde ya, para continuar garantizando producto estrella derivado del ganado ovino, como es el queso manchego por excelencia. Es herencia cultural y gastronómica, que proviene de la cultura del pastoreo.

El pastor ha sido pilar clave en el desarrollo y avance de la economía local, comunitaria y nacional. El ganadero en la actualidad, vela por lograr las mejores condiciones para su ganado. Intenta en todo caso que su rebaño paste al aire libre y sin tapujos. Ello conlleva la regeneración del medio ambiente, siempre conducido desde la experiencia de quien lleva, en este caso, toda una vida dedicada a la ganadería, herencia a su vez de padres y abuelos. José Miguel, ex Presidente del Grupo Ganadero de Daimiel y uno de los fundadores de la Quesera Ojos del Guadiana, aboga por “ovejas manchegas” y “queso manchego”, con denominación de origen, lo que proporciona prestigio a los productos de la zona, desde la oveja que aguanta el frío y el calor. Máxima calidad en no grandes cantidades, pero calidad y calidad contrastada, lo que garantiza triunfo seguro. Cuando se intenta adulterar en pos de lograr más producción…, al pozo, fracaso asegurado.

La incidencia del cambio climático, ha de ser valorada en todo momentos por la Administración, ya que dicha incidencia altera la marcha normal de los procesos ganaderos. Y queremos también reflejar en este artículo algo importante y que tanto prolifera por desgracia en la actualidad veraniega, cuales son los incendios forestales. La ganadería extensiva realiza el pastoreo tradicional, que implica comida al diente, que marca espacios separados o cortafuegos de modo natural, creando lindes preventivas naturales, sin precisar la mano del hombre.

Reflexionemos acerca de los comentarios e imágenes que nos aporta nuestro colaborador. Parcelas pastoreadas o no pastoreadas, ofrecen claras diferencias, producto de la labor que ejercen estos animales, rumiantes que de modo natural y ecológico transforman lo inservible en energía limpia. La hierba se transmuta en leche, corderos, oxígeno…, y evitan incendios, por la limpieza que aportan en sus entornos, cunetas, márgenes de río, etc. A veces, entra en controversia cumplir o no las normas que se aprueban desde los despachos.

Así es como se evitan incendios

Este reportaje, orientado por José Miguel Martín-Pozuelo García-Carpintero, ojalá sirva para reivindicar la figura del pastor y de los ganaderos en general. La cultura del pastoreo preserva nuestro producto estrella, queso manchego que garantiza prestigio gastronómico, puestos de trabajo y futuro esperanzador en el sector.

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