CAMIONEROS DE DAIMIEL

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Singular profesión la de estas personas que se dedican al oficio de conducir camiones, trabajo que requiere mucha dedicación y gran espíritu de sacrificio. Gran parte de su vida transcurre subidos en la cabina de un camión, en función imprescindible para la sociedad, como figura primordial en los transportes por carretera y resultando clave para el abastecimiento en general.

Conocen España, conocen parte de Europa como nadie. Los camioneros nos unen a todos, sirviendo su paso por los distintos territorios españoles como vínculo de unión entre Comunidades. Cierto aire aventurero y heroico identifica a los protagonistas de este trabajo, que dominan con soltura el lenguaje universal de los gestos para relacionarse en y con todo el mundo.

La carretera es siempre el eje que marca la vida de nuestros admirados camioneros, en duro oficio con popular universidad. Cultura, educación social, modales del mundo, es escuela asimilada por estos profesionales de las cuatro ruedas, u ocho o las que sean, embajadores de su tierra, de su ambiente, de la vida misma…

Camioneros castizos de Daimiel, a veces hijos de saga transportista, han mamado o asimilado bien el oficio y se han acomodado a los tiempos en derroche de sacrificio y ejemplaridad hacia la sociedad, abnegación reconocida por gran parte de la misma que admira e idealiza la figura de estos generosos profesionales, capaces de conducir nueve o diez horas diarias hasta el destino, pero con positivo talante y responsabilidad acusada, entre el compañerismo patente de los del oficio, el buen humor y la grandeza del humano. Son personas de actitud alegre y positiva.

Vencen de ese modo la dificultad diaria de un trabajo basado en hacer kilómetros, con horarios prefijados para carga y descarga, adaptándose a esperas interminables bajo el frío de enero o el calor de julio. La cabina es el cobijo habitual de estos profesionales de la constancia, con buenos principios y gran tesón.

Expertos gastrónomos llegan a ser estos esforzados de la ruta, casi sin quererlo. Sus frecuentes contactos culinarios con cualquier lugar de España, les aporta sabiduría para saber diferenciar carnes de Galicia o de Ávila, marisco de Huelva o de Guardamar del Segura, vinos de Valladolid o espumosos catalanes, desde el sabor de cuna del airén daimieleño. Y conjugando en todo caso calidad y economía.

Cada día una aventura afrontada con firmeza y tenacidad mientras hacen camino al andar estos camioneros de Daimiel, plenos de paciencia para cubrir todos los días grandes distancias. Y con habilidad para conducir cargas, transportarlas a su destino, descargarlas…

San Cristóbal une a todos estos profesionales “echaos p´alante”. Se sienten protegidos por su patrón y a su vez velan por su propia trayectoria moderando además la seguridad en la carretera, aportando tranquilidad y confianza en la ruta, tranquilidad y confianza que transmiten a sus familias, en continua espera, con conciliación laboral y familiar de difícil ajuste.

Un vehículo majestuoso, largo, grandioso, imponente, irrumpe de pronto por Galicia, Cataluña, Cantabria, Extremadura…, luciendo visera de Ramírez, “el pelón”,  García del Castillo o Caldera, todos de Daimiel, sonando al paso de sus trailers claxons que retumban por España, cambio de luces entre camioneros de Daimiel entrecruzando ilusiones, fatigas y destinos… Daimiel por España, Daimiel por Europa…, cada día una nueva aventura…

Desde Daimiel, punto de partida, regresan siempre a su Daimiel, punto imprescindible y vital de destino…

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