CON LA MIEL EN LOS LABIOS… pero bonito final (4-4)

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Uno del Pueblo

Calurosa, entrañable y emotiva despedida del público daimieleño a este DAIMIEL RCF que se ha quedado al fin en puertas para disputar el play-off de ascenso a la categoría preferente. La afición, puesta en pie, despidió a su equipo entre ovaciones continuadas correspondidas por los aplausos de toda la plantilla en agradecimiento al apoyo prestado durante toda la temporada. Qué lástima no haber logrado el objetivo deseado y que tan cerca estuvo. Pero el fútbol es así y no hay que darle más vueltas.

La labor del Tato Giménez y Kiko, su fiel ayudante, se ha visto reflejada en tardes de buen fútbol que al buen aficionado ha dejado grato recuerdo y deseos de volver a empezar otro ciclo cuanto antes. Los amantes del fútbol hemos disfrutado en El Carmen como ha tiempo no ocurría, hemos visto equipo, nos hemos divertido con fútbol incluso por encima de la categoría, con individualidades notorias entre locales y foráneos, pero todos muy identificados con su “profe”, como así denominan al entrenador daimieleño Jesús Vicente Giménez de los Galanes Aguirre, “Tato Giménez” para la afición, “Tato” para sus cercanos.

Dicho lo cual, hablar del partido que cerró el Campeonato entre dos equipos que se dedicaron a buscar el gol, cada uno con sus armas, se reduce a relatar la última tarde de buen fútbol presenciada en El Carmen, tras minuto de silencio por el fallecimiento del abuelo del jugador local Pío.

Trepidante resultó el inicio del encuentro. A los doce segundos jugada inicial del Daimiel, fallo defensivo forastero y remate inapelable de Adri a la red. Primer gol con gente aún sin ocupar sus asientos. Óscar realiza gran parada tras buen avance verde al minuto de juego. Disparos consecutivos por ambos contendientes en minutos de ida y vuelta, con Almeida brillando por su banda izquierda con remates incluidos que no cogieron puerta. Diego, centrocampista del Herencia C.F. empata a los cuatro minutos en alegría defensiva local. Silva la tuvo a renglón seguido, un no parar de blancos y verdes.

Otra jugada visitante la culmina Ángel en gol, fallona defensa local en esos minutos. El Herencia ya no se juega nada y busca el gol atacando sin complejo ante un superior Daimiel. León y Almeida trazan jugada en profundidad por banda izquierda poniendo balón a los pies del goleador Papa, que confirma su pichichi en la temporada, no falla ante la portería y otro gol del senegalés. Empate a dos. Y sigue la fiesta. Nuevo remate de Almeida y paradón de Rodrigo. El público exclama un oohh…! de admiración ante el caño y arabesco de Silva pegado a la cal con avance del brasileño y posterior jugada sin culminación. La gente disfruta, Adri vuelve a disparar, Rodrigo detiene. Silva remata, el meta detiene. Los cambios de juego de Almeida en diagonales medidas obligan a correr a los herencianos. Jaime asiste en otro avance blanco para que Adri de nuevo la enchufe. Brandon origina la jugada tras robo de balón estratégico en el centro del terreno y visión fulgurante y clara.

Empata el visitante en el cuarenta, tres a tres, en penalti bien ejecutado. Termina el primer tiempo con seis goles repartidos a partes iguales. Adri, en tarde goleadora, Papa no falla en su cita con el gol.

Silva continúa haciendo de las suyas en la continuación, con velocidad, regate y larga zancada que gusta a la grada. Mauri, Papa o Haider no cejan en su empeño por alterar el marcador. Los de Herencia lo hacen bien buscan la espalda de los blancos, el “poli” Aranda siempre atento, pero son los nuestros quienes disfrutan de tres nuevas ocasiones claras muy consecutivas. La afición lo pasa bien, está con su equipo y anima. Momentos de buen fútbol, sin exceso de preocupación defensiva. Llagadas blancas con elaboración desde  atrás de bellísima factura. Público identificado con su equipo y de nuevo  ánimos y ovaciones. Pero son los visitantes quienes por medio de Javier consiguen batir a Óscar. El reloj aprieta, el público también, Farfán –qué pedazo de futbolista-, la enchufa en jugada elaborada desde un córner con remate fulminante desde el exterior del área, vean imagen adjunta.

Empate a cuatro y la afición que continúa animando, bombo incluido manejado por Wendy la del bombo. Susto entre medias de los rivales, que se plantaban solos ante Óscar en jugada rápida desde propio campo anulada por fuera de juego en error flagrante del línea de turno. Mauri arranca la moto desde su posición de defensa lateral derecho, sortea a cuantos le salen al paso, avanza, dribla, llega al área, parece va a meterse en la casa de Rodrigo, remata y el balón se estrella entre un bosque de piernas verdes… qué jugadón, si entra el esférico le sacan a hombros cual Morante en Sevilla… Y ahí terminó nuestro sueño, ilusión que deja buen regusto entre la afición futbolera de Daimiel, pendiente y deseosa durante la temporada del ansiado ascenso, que al final no se consiguió.

Así es el fútbol. Y así se lo hemos contado partido a partido. El año que viene, más.

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