ALAS DE MARIPOSA. Capitulo XIX. Diagrama del tiempo.

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Texto e ilustraciones por Manuel Molina.

La última vez que publiqué fue tras casi diez meses de frenética escritura. Volví a colocar la habitación donde escribí Alas de mariposa que ahora parecía un trastero de objetos inútiles. Intentaba concentrarme como un artesano y dedicar la mayor parte del día al oficio, pero a pesar de ello, las primeras semanas fueron de un bloqueo espantoso. No lograba encadenar más de dos poemas decentes y los temas que volvían a inspirarme eran aquellos que intentaba olvidar. Durante varios días acudí a cafeterías de Madrid buscando “la tecla” para el nuevo poemario. Callejeaba por barrios como Malasaña, Lavapiés o La Latina, pero no lograba ver más allá de turistas y tráfico. Los primeros dos meses fueron una batalla continua frente a las dudas. ¿Había hecho bien en volver a escribir dejando el trabajo? ¿Y si solo encontraba el fracaso? ¿Qué podía decir más de lo que ya conté en el primer poemario?

Me propuse una estricta rutina de escritura por la mañana y lectura de poesía por la tarde de lunes a viernes. A parte de los clásicos, descubrí autores como Ida Vitale, Nicanor Parra o Alejandra Pizarnik. Pero al día siguiente, delante del cuaderno, apenas brotaban unas pocas palabras salvables. Fue entonces cuando leí un poema de César Vallejo que comenzaba diciendo: “Algo te identifica con el que se aleja de ti, y es la facultad común de volver: de ahí tu más grande pesadumbre”. Sin pensarlo, vacié el armario en una maleta, agarré varios cuadernos nuevos y me fui a la estación de Atocha. En poco más de dos horas estaba llegando al pueblo.

A mi llegada a casa, el abrazo hondo de mis padres se volvió confusión cuando relaté el motivo de mi viaje. Sí, volvía a mi origen con el objetivo de escribir un nuevo poemario — pensé — un libro que me ayudase a olvidar y mirar para siempre al futuro. Los primeros días, aprovechando una primavera temprana los dediqué a pasear y encontrarme con las caras de siempre y las calles que recorrí en mi niñez. Sería en uno de estos paseos cuando tropecé de frente con la vieja y larga fachada de Damián Martín Portugués, el abuelo de Laura y Mercedes. La blancura de su pared estaba agrietada y de las tejas brotaban malas hierbas con flores amarillas. Las persianas caían hasta abajo y la puerta de madera abría las diferentes capas de pintura. En los balcones de la planta alta no había macetas de rosales, sino un cartel de color naranja con las palabras “se vende” y un número de teléfono. No dudé en llamar, ¿Y si era el contacto definitivo de Laura o alguien que me pudiera facilitar su dirección? Sin embargo, la voz neutra de una inmobiliaria me obligó a colgar a los pocos segundos. Aquella vivienda abandonada me produjo una amarga nostalgia del paso del tiempo. De la evidencia terrible de que las grietas terminan por aparecer a pesar de la dureza de la piedra.

Antes de regresar a casa pasé por el parque y mojé mis manos en la fuente donde aquel verano lavé las heridas y vi a Laura por primera vez. El agua seguía tan clara como en mi recuerdo, sin embargo, mis manos se habían vuelto gruesas y ásperas.  Al llegar a casa comimos en silencio unas lentejas y subí a mi habitación con tal ansia que había podido escribir durante años.

En pocos días volvieron a brotar los versos mientras escuchaba el canto de mi madre al coser y el ajetreo de las vecinas bajando a por el pan. Escribí sobre la infancia y los sueños perdidos, las nuevas oportunidades y la valentía para anclar el pasado. La perseverancia por buscar un nuevo camino y la esperanza ante días de tormenta. Un siete de diciembre de 2018 envié a mi antigua editorial el borrador completo. Pasados cuatro meses se pusieron en contacto, esta vez por teléfono, para indicarme que volvería a publicar. El nuevo poemario tenía por título Diagrama del Tiempo en honor a un verso de César Vallejo. Pronto llegaron las llamadas de la prensa y las entrevistas en periódicos. “El autor de Alas de Mariposa vuelve a escribir tras años de espera” “Los nuevos versos del poeta del olvido” “He necesitado mudar la piel para volver a escribir, dice su autor en exclusiva” “Volver al origen para seguir caminando, responde desde su pueblo natal el poeta”.

Al igual que el primer libro, Diagrama del tiempo floreció rápido por las redes sociales, incluso con mayor intensidad debido a los adolescentes que lo publicaban a través de fotos y videos. En pocos meses el éxito de ventas regresó de nuevo con más fuerza aún que con Alas de Mariposa. Cada semana era invitado a recitales, cenas o conferencias en toda la geografía española y países de Latinoamérica. Sería en una de estas invitaciones a una pequeña feria del libro donde volvería a enfrentarme a todos mis fantasmas.

(continuará…)

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