CON NOMBRE PROPIO: ÁNGEL TREVIÑO ALDEA

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Paki García Velasco Sánchez

El pasado sábado día 16 a eso de las doce y media del mediodía en el Museo Comarcal y con una sala rebosante de personas, se inauguraba la exposición del pintor daimieleño: Ángel Treviño Aldea (1930-2015), una exposición que tenía previsto que viese la luz hace ya unos años, pero que a causa de la pandemia tuvo que aplazarse, y que ahora y gracias a la insistencia de nuestro alcalde, por fin y a día de hoy vamos a poder disfrutar todos los amantes de este arte que por allí pasemos.

Detrás de esta antológica exposición están sus hijos Carmen y Oscar, los cuales y en la inauguración del evento, nos estuvieron hablando de la trayectoria del pintor y de cómo vivieron ellos desde la más tierna infancia esta afición que su padre tenía por los pinceles.

Asimismo comentaban que les había sido muy difícil hacer la selección para escoger los cuadros que están expuestos, ya que debido a la gran cantidad de obras con las que cuenta en su colección particular, ha sido bastante complicada la elección de las susodichas, ya que además de las que ellos guardan, también se han sumado varios ofrecimientos de los muchos daimieleños que son poseedores y tienen algún lienzo del pintor en casa.

Dicha exposición acoge entre sus obras: bodegones, paisajes, casillas y algunos oficios antiguos de los de hace ya unos años y que ahora se encuentran casi en desuso, pero que por entonces, estaban a la orden del día (como zapatero o afilador). También podemos ver tres cuadros de su hijo ya fallecido Ángel, (estos se hallan en la planta baja), y un retrato del artista que se encuentra a la entrada de la sala y el cual pintó su hija Carmen (también pintora).

La exposición se complementa con un audiovisual, el cual pasa una y otra vez en bucle y en donde vamos viendo varias de sus obras, mientras escuchamos la voz del pintor hablándonos de su trayectoria artística; entre las muchas cosas que nos cuenta se oye decir que casi toda la pintura que hizo es de Daimiel, el entorno donde vivía, exceptuando algunos cuadros que son de Asturias. También comenta que el paisaje manchego es muy difícil de pintar porque hay mucho horizonte y no mucha diferencia de matices para plasmarlos. Otra de las cosas que también nos dice, es que él pintaba casillas (algunas de las cuales ya se encuentran hundidas), y que lo hacía por conservar una cosa antigua que sabía que con los años iban a desaparecer, para que así estas no se perdiesen del todo.

También refería que ahora, a día de hoy, es más fácil pintar porque te puedes basar en una fotografía, no como antes, en aquellos años, además recalcó que el no pintaba un cuadro basándose en una foto si esta no la había tomado anteriormente él.

Esta exposición, que podremos disfrutar hasta el 30 de junio en la primera planta del Museo Comarcal, tiene el horario de martes a sábados de 10 a 14 y de 16 a 19, y los domingos solamente se podrá visitar por las mañanas de 10 a 14.

Decir que esta es una muestra que a muchos les hará recordar algunos objetos de uso diario de antaño, los cuales se veían en todas las casas pero que con el paso del tiempo, se han ido quedando tan solo en nuestros recuerdos; también evocaremos parajes y zonas ya cambiadas a lo largo de los años y que como comentaban sus hijos, evidenciaba el amor que su padre tenía por los rincones, edificios y oficios a punto de desaparecer.

Hablando brevemente del artista decir que:

Empezó a dibujar a muy corta edad en la escuela “Corrales” en donde su profesor Vicente Pacheco viendo sus aptitudes, se pone en contacto con la familia para que lo lleve a la academia de Don Juan D´Opazo (al que admiró desde siempre y con el que mantuvo una estrecha amistad)

Unos años más tarde en Valdepeñas, aprendió dibujo lineal, para poco después volver a Daimiel a completar los estudios de Bachiller.

Por unos años deja aparcada su faceta de pintor para centrarse en el trabajo, trabajo que compagina con prepararse las oposiciones a Correos, donde llega a ser jefe de la Oficina Local.

Y no retoma su afición por los pinceles, hasta que su hijo Ángel empieza a pintar y logra varios éxitos en algunos concursos.

En su currículum cuenta con varios premios de dibujo, así como con varias exposiciones tanto individuales como colectivas.

Y ya para terminar no se me ocurre mejor forma de hacerlo que con una frase del pintor y que contiene la guía que se ha hecho para tal ocasión, la cual dice: “Un buen cuadro es el que refleja no solo lo que se ve, sino todo aquello que es difícil de ver”, ¡y que verdad es!

Por lo cual y desde aquí, os invito a que paséis por la exposición y disfrutéis con su obra, no os defraudará.

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