LA MAGIA DE LOS ABRAZOS

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Paki García Velasco Sánchez

Una vez leí por la red cierta frase que decía: “Un abrazo es un refugio en medio de la tormenta en este viaje llamado vida”, ¡y que verdad es!, ya que abrazar es más que un gesto físico, es el lenguaje silencioso de nuestro corazón; en un abrazo se entrelazan emociones, se comparten alegrías y encontramos consuelo en los momentos difíciles.

Y como he empezado hablando de abrazos, voy a seguir con ellos. Porque como seguro sabréis, cada 21 de enero y desde que comenzara en el año 1986, venimos celebrando el Día Internacional del Abrazo, una fecha que busca visibilizar el deseo de manifestar el afecto mediante este gesto a nuestros amigos y seres queridos.

Esta fecha fue creada gracias a la iniciativa del estadounidense Kevin Zaborney, el cual, y preocupado por las pocas muestras de cariño que realizaba la gente en público (incluso con los miembros de su familia), pensó en crear una festividad que brindara la excusa para hacer algo que a todos nos gusta, como es dar y recibir abrazos.

Los abrazos (los cuales pueden variar en intensidad, duración y significado), son expresiones de cariño muy poderosas y con mucha conexión emocional.

Un abrazo es el idioma universal que todos entienden, incluso aquellos cuyas lenguas son distintas, y de entre todos los que existen, el más fuerte es aquel que se da con el corazón.

Aunque normalmente dar un abrazo no lleva más de tres segundos, se ha comprobado que cuando este dura más de veinte, adquiere efectos terapéuticos en el cuerpo y en la mente del receptor, tal es el beneficio que un abrazo extenso ejerce en el cuerpo del otro, que este activa directamente áreas del cerebro donde se libera oxitocina, serotonina y dopamina, lo que genera una dosis cargada de armonía y bienestar para el cuerpo y el alma.

En esta acción tan simple y a la vez tan poderosa, encontramos un acto reconfortante y sincero, es como un puente que conecta almas transmitiendo afecto sin necesidad de palabras. En ese cálido apretón se crea bienestar incluso después de que el abrazo se desvanece. Un abrazo puede ser una medicina para el corazón, un bálsamo para esas heridas o cicatrices invisibles que a veces la vida nos propina, por lo cual, abrazar no solo reconforta el cuerpo, sino que también nutre el espíritu. Y es que hay momentos, cuando de nada sirven las palabras, en que un abrazo es todo lo que necesitamos para recargar nuestro interior.

La interpretación de un abrazo puede variar según la cultura y la relación entre las distintas personas, pudiendo tener un significado único y especial.

Entre los muchísimos tipos de abrazos que existen y por mencionar algunos, nos encontramos:

. Abrazos de oso

. Abrazos de apoyo

. Abrazos de compasión

. Abrazos de empatía

. Abrazos románticos

. Abrazos de agradecimiento

. Abrazos rápidos

. Abrazos de consuelo

. Abrazos de grupo

. Abrazos naturales

. Abrazos sobrenaturales

. Abrazos inocentes

. Abrazos de ánimo

. Abrazos animados

. Abrazos tristes

. Abrazos silenciosos

. Abrazos tiernos

. Abrazos fraternales

. Abrazos de película

. Abrazos maternales

. Abrazos inocentes

. Abrazos divertidos

. Abrazos de luz

. Abrazos virtuales

. Abrazos que se ven

. Abrazos que se intuyen

. Abrazos pasionales

. Abrazos psicológicos

. Abrazos fuertes

. Abrazos frágiles

. Abrazos amistosos…etc…

Es un acto tan sencillo que según afirman los expertos: “son una medicina milagrosa que puede aliviar muchos problemas físicos y emocionales, ya que uno de los principales beneficios que aportan, es el favorecer nuestro sistema inmunológico, reduciendo miedos y estrés”.

En definitiva, un abrazo proporciona seguridad, calma, tranquilidad, ayuda a que nos centremos manteniéndonos felices e incluso se ha demostrado que disminuye la presión arterial.

Por otra parte, ahora está de moda abrazar árboles (Arboterapia), según dicen los entendidos, abrazar un árbol tiene múltiples beneficios, entre ellos: mejora la concentración, reduce la ansiedad, combate pensamientos negativos y ayuda en diversas patologías proporcionando además una sensación de paz y relajación.

Y por si no lo sabéis y sin ir más lejos, nuestros antepasados cuando se sentían angustiados o cargados de problemas, buscaban un árbol para abrazarse a su tronco, ya que como por el susodicho fluye la savia, les daba esa energía cogida directamente de la tierra.

De igual manera, los celtas creían que cada árbol poseía un espíritu sabio, que sus rostros podían verse en la corteza de sus troncos y sus voces escucharse en el sonido de las hojas al moverse con el viento.

El abrazo también se ha hecho un hueco y ha sido tema principal en algunos libros, en películas y, ¡cómo no!, en varias canciones, cosa que no me extraña, porque como bien cantan el Mago de Oz: “Un abrazo cura más que aislarte en tu salón”. Por cierto, siempre he pensado que al igual que los abrazos, la música es una buena cura para ciertas cosas, y si además ambas cosas se acompañan con una sonrisa, ¿qué más se puede pedir?

Y ya si hablamos de abrazos de cine, ¿Que me decís de ellos?, ¿cuántos abrazos habremos vivido a través de la pequeña o gran pantalla?, ¡muchísimos!!, por nombrar alguno ahora mismo, se me viene a la cabeza el abrazo tan tierno que E.T le daba a Elliot antes de subir a su nave para volver a casa, ese abrazo que a más de uno nos puso un nudo en la garganta e hizo que se nos cayera alguna lagrimilla; luego también recuerdo aquella serie infantil de los Teletubbies, esos muñecajos que llegaron a muchos de nosotros gracias a nuestros hijos y los cuales tenían un abrazo grupal que con esa coletilla de: ¡“abrazo fuerteeee”!! repetían una y otra vez en cada episodio.

Y ya cambiando de tercio, no de tema, hace unos años en un viaje a Madrid, tuve la oportunidad de ver y sentir en mí misma esa “nueva moda” que estaba en auge y en todo su apogeo por entonces, una moda que comenzó su andadura en varias ciudades españolas en aquel mismo año, aunque el origen del movimiento «Free Hugs» comenzó en Australia un poco antes, en aquel 2001, cuando el ciudadano Jason Hunter, que hacía poco tiempo había perdido a su madre, recibió el abrazo en plena calle de una mujer desconocida que se dedicaba precisamente a eso, a abrazar a desconocidos, en ese momento el receptor le dijo a la donante: “¡gracias, lo necesitaba!”. Y ahí empezó este movimiento que rápidamente recorrió todo el mundo.

Y aunque hace unos años la pandemia nos arrebató este gesto tan importante en nuestra vida, aprovechemos ahora e intercambiemos abrazos con las personas que más nos importan y que tenemos cerca en nuestro día a día, porque, aunque el día del abrazo se celebre el 21 de enero, cualquier momento es bueno para abrazar a nuestros seres queridos.

Y ya para terminar, os hago una pregunta: ¿Y tú, has abrazado a alguien hoy??

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