DIÁLOGOS DE BESUGOS 39. Cualquier parecido con la realidad es coincidencia.

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Por Daría Loke Fuera

– Buenos días.

– Buenas tardes.

– No me cambie de opinión.

– Es que voy a opinión fijo.

– Si usted me interpela…

– A mí me la pela.

– Interpele, pele.

– Gran jugador donde los haya.

– Allá usted, ya le digo.

– ¿En sentido más laxo?

– Yaa leee diigoooo…

– Se trasmuta usted con facilidad.

– Es que tengo desprendimiento de rutina.

– Es usted ágil como un mandril.

– Precisamente uso mandril para cocinar.

– Pues qué mono.

– En casa no se habla de otra cosa.

– Es que el rancio abolengo es lo que tiene…

– Que huele mal.

– Pues mal de muchos…

– Consuelo…

– Y con techo. No se deje llevar.

– Sus argumentos son apodícticos.

– Irrefutables, diría yo.

– Se merece una estatua ecuestre.

– Ecuestre lo que cuestre.

– La pagamos a medias.

– A medias tintas.

– ¿Hace una copita de moscatel?

– De la familia de Guillermo.

– Por supuesto.

– Por mi puesto, querrá decir.

–  No le quiero contradecir.

– Contradiga, ¿diga?

– ¿Quién es?

– Soy yo.

– Ya.

– Ya lo dijo Nicolás Tima, en su Guía para bajar la autoestima.

– Gran psicólogo argentino, ¿qué dijo?

Che pibe, andáte boludo.

– Buenos días.

– Buenas tardes.

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