CON NOMBRE PROPIO: JUAN FRANCISCO GÓMEZ CAMBRONERO

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Paki García Velasco Sánchez

Aún a día de hoy, hay mucha gente que habla mal de las redes sociales, pero como yo siempre digo, eso pasa como en todo y es según el uso que tú les quieras dar, y es que una de las cosas buenas que tienen las susodichas, es llegar a conocer gente que seguramente sin este mundo cibernético, jamás se habrían cruzado en tu camino o sencillamente no habrías reparado en ellas, ya que a menudo y en las múltiples plataformas que habitan la red: (Facebook, Instagram etc…), comenzamos a seguir personas que apenas conocemos, y que gracias a estas conexiones digitales, hacen que sean experiencias muy muy enriquecedoras.

Un ejemplo de todo esto que comento es el caso de Juan Francisco Gómez Cambronero, un Ingeniero Civil de profesión, y artista y pintor de vocación, al cual tuve la suerte de conocer a través de Facebook y que, gracias a eso, he llegado a ser una admiradora más de sus obras.

Juan Francisco es un empresario madrileño, (aunque desde muy joven residente en Daimiel), él cual cuenta entre algunas de sus aficiones con: la música, la escultura y la pintura. Y de esta última precisamente quiero hablar, ya que, del siete al diecisiete de noviembre, su obra va a estar expuesta en la Sede del Parlamento Europeo de Bruselas.

Después de doce meses de profundo trabajo, todo un año de esfuerzo y a pleno rendimiento (que se dice pronto), un año para pensar y pintar la democracia (cosa por cierto nada fácil) con todo lo que eso conlleva, por fin verán la luz esos 14 cuadros, casi todos de dos por dos metros, en los cuales el artista ha intentado plasmar los problemas y desafíos de nuestro día a día: las guerras, la igualdad de género, el cambio climático, la pandemia, la migración etc… en donde, y con cada pintura, con cada pincelada, el autor comparte su visión del mundo y lo hace con un mensaje: hacernos reflexionar y concienciarnos de que el futuro está en nuestras manos y que aún no es tarde para dar marcha atrás y buscar una solución.

Toda esta aventura comenzó hace poco más de un año, cuando la eurodiputada Cristina Maestre (a la cual está muy agradecido por haberle elegido para tal evento), se puso en contacto con él brindándole esta gran oportunidad.

La exposición, que bajo el nombre “European Unity” o “Unidad Europea”, estará ubicada durante estas casi dos semanas, en una de las zonas más transitadas del Parlamento, un lugar de paso continuo y en donde muchísima gente podrá admirar y disfrutar de su obra.

A su inauguración asistirán además de Roberta Metsola (presidenta del Parlamento Europeo), el embajador de España, el de Argentina, de Ecuador, de Perú, de Grecia, de Suecia y el de Finlandia.

Amén de los muchos daimieleños (más de 70) que están acompañando y arropando a Juan Francisco en esta aventura, entre los cuales se encuentra nuestro alcalde Leopoldo Sierra.

También irán personas a la inauguración desde otras partes del mundo (Inglaterra, Suecia, Holanda, Alemania), y que, aunque algunos de estos no lo conozcan personalmente, sí que les atrae su trabajo hasta tal punto de querer estar con él en una fecha tan especial.

Una vez terminada la exposición en el Parlamento, Juan Francisco comenta que le gustaría que la susodicha fuera itinerante y sus cuadros se pudieran llevar a más ciudades para el disfrute de la gente, para que así su trabajo siga contando esas historias a más habitantes europeos; y yo aquí añado que ojalá y podamos verla en Daimiel, porque ya digo y aseguro que a la gente le encantaría y disfrutaríamos mucho con ella.

Y es que, cuando te paras delante de sus obras y las miras, te das cuenta de que sus cuadros tienen vida, tienen alma, ya que están llenos de pequeños detalles que inserta el autor y en los cuales vas reparando poco a poco cuando estás frente a ellos.

Porque según dicen, a veces los cuadros son ventanas de la mente del pintor, cada pincelada, cada textura, cada color, revela un trocito del alma del artista, y es por eso que, detrás de cada obra hay una historia la cual hace que a veces nos sea tan cautivadora, tan atrayente.

Esta afición, (según sus palabras), le viene desde muy pequeño, ya en sus tiempos de colegial las pinturas y los lápices cobraban vida entre sus manos, por lo que nunca abandonó esta vocación, pero no fue hasta hace unos siete años o así, cuando tomó los pinceles más en serio y fue con motivo de hacer unos 13 cuadros que ilustrasen el libro «Cruz con martillo», una obra de su gran amigo, el escritor y periodista Ismael Terriza.

En su trayectoria como pintor, cuenta en su haber con muchísimos premios tanto nacionales como internacionales. Asimismo, esta no es la primera vez que muestra su obra, ya que ha participado en numerosas exposiciones (algunas individuales y otras colectivas), tanto en España como en otros países, por nombrar algunas ciudades: Texas, Roma, Suecia, Barcelona, Málaga etc…

Todo esto es lo que pasa cuando disfrutas y dotas de vida a tus lienzos, cuando consigues sacar la esencia a esas escenas cotidianas, a esas historias extraídas de tu pensamiento.

Como es el caso de esas pinturas en tonos fríos que se pueden ver en algunas de sus obras y que tan bien detallan la bruma que hay en el ambiente tan solo rota, en algunos casos, por alguna diminuta luz cálida y que tan acertado hace el contraste con la frialdad de la atmósfera; o esos paisajes con suaves reflejos de lluvia difuminados que crean un entorno simplemente mágico, o sencillamente esos retratos a carboncillo a los cuales nos tiene acostumbrados y que tanta expresividad y realismo llegan a tener, por nombrar alguno de ellos, el que le hizo al gran maestro del hiperrealismo, el pintor y escultor Antonio López, y al cual tuvo la suerte de poder entregárselo en mano.

Ahora, llegando este momento, le toca disfrutar de este bonito sueño en el que se ha embarcado y que será, bueno, que ya es, un éxito seguro, y aunque sé que no la necesita… ¡Muchísima suerte maestro!!

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