«EN MADRID MURIO GRANERO/ Y EN SEVILLA VARELITO/ Y EN TALAVERA DE LA REINA/ MATÓ UN TORO A JOSELITO/ EL HIJO DE LA GABRIELA.»

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José Ignacio García-Muñoz (Queche)

Así rezan unas bulerías con las que abrimos el tema de hoy, y que ponen en relación a cuatro de los toreros a los que hemos dedicado este espacio.

Manuel Varé García “Varelito” nació en el sevillano barrio de Triana en 1893 y fue a morir también en su ciudad natal el 22 de abril de 1922.

Tomó la alternativa en Madrid el 26 de septiembre de 1918 el mismo día que un tal Dominguín y siendo su padrino ni más ni menos que Joselito el Gallo. Varelito fue un consumado matador en la suerte del volapié, o “vuela pies” como también se la conoce, que ejecutaba con maestría, y fue precisamente después de dejar una estocada en todo lo alto cuando le perdió la cara al toro que herido de muerte le empitonó. El público había estado bronco con el matador, y hay quien sostiene, que el silencio maestrante no es más que un complejo de culpa por aquella tarde, pero Varelito no murió en el albero sevillano. La cornada que entró por la región anal, desembocó en una septicemia (infección generalizada) cuando el torero estaba convaleciente en su casa. Cabe recordar aquí, que Fleming no había dado aún con la penicilina de modo que no se podían combatir con antibióticos las heridas por asta de toro que siempre conllevan el riego de infección. Por cierto, la estatua que los toreros dedicaron al científico y que se encuentra frente a la puerta grande de Las Ventas, ha sido vandalizada en varias ocasiones por algunos cabestros que le confunden con un torero.

Quiso la casualidad, que aquel día de abril, Varelito compartiese cartel con Granero del que ya hemos dado cumplida cuenta en otro artículo, y Granero fue a visitar a su casa de la calle Gerona a Varelito ya que entonces era costumbre mandar a los toreros heridos a su casa a recuperarse, y era tal la implicación de la gente del pueblo con sus ídolos, que mandaron cubrir con arena la calle del torero para que el paso de los carruajes no impidiera descansar al diestro.

Anda, torero, que tienes que recuperarte, que tenemos que volver a torear juntos.

Varelito, barruntando su final dijo:

-Qué más quisiera yo, Manué. Yo estoy muy mal y me voy a morir…

A lo que Granero contestó quitando dramatismo:

– ¿Tú te vas a morir? Pues mira, que a lo mejor me toca a mí antes.

El 7 de mayo, en Madrid, como todos conocen por estas páginas, el toro “Pocapena” de Veragua le asestó una gran cornada a Granero en el tendido 2 que le entra por el ojo derecho destrozándole el cerebro y ocasionando la muerte inmediata del torero valenciano.

“Varelito” murió de sepsis en Sevilla el día 13 de mayo, seis días después de Granero.

Joselito, Granero, Sánchez Mejías y Varelito; toreros de leyenda unidos por la tragedia y la gloria. De hecho, en una sepultura adyacente a la de Joselito el Gallo, descansa por expreso deseo Sánchez Mejías, y si un día, que podría ser Domingo de Resurrección, fecha en la que tradicionalmente se realizan festejos taurinos, resucitasen todos los toreros que están enterrados en el cementerio de San Fernando en Sevilla, se podría organizar el mayor festival de todos los tiempos porque veríamos a Joselito y Mejías, a Juan Belmonte, al Espartero, Varelito,Manolo Gonzalez,Paquirri,Manolo Vázquez…y si alargamos la mano y nos llegamos al cementerio de Nuestra Señora de la Salud en Cordoba,veríamos también a Manolete,Machaquito y Lagartijo junto con Guerrita.Un poco más allá recogeríamos en el coche de toreros a “El Litri” en Huelva, en Valencia a Granero, y en Madrid al “Yiyo”…Ya sé , que dejamos fuera a muchos otros tan merecedores de subir a ese coche como el que más, pero no sufrieron en su mayoría una muerte trágica en una plaza de toros aunque casos hay como el de Diego Puerta, que falleció en 2011 de un fallo multiorgánico derivado en parte por las secuelas de tantas cornadas como recibió durante su magisterio taurino.

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