VIERNES SANTO EN SEPTIEMBRE

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Uno del Pueblo

Fotografías: Isabel Fdez, Juan Moya, Paqui García Velasco, Paco García Simal.

Aún sin recuperarnos de la emoción por el magno acontecimiento de la celebración de este aniversario, cuatrocientos veinticinco años de la fundación de la Cofradía de Jesús Nazareno, con origen en el gremio de labradores, los moraos de Daimiel, escribimos desde el sentimiento y transmitiendo lo que el pueblo manifestó en la calle, pueblo fiel a la imagen de este Cristo genuflexo que atrae y engancha a la población. No hay colores, no existe rivalidad ni antagonismos, es el Nazareno de la Paz quien aúna a todo un pueblo fiel a sus creencias y a la figura de Jesús, el de la Paz, el Niño Perdido que a todos nos encuentra.


Cosa más bonita lo acontecido el veintitrés de Septiembre en Daimiel, desde las siete de la tarde, no con el primer rayo de sol, sí con la tormenta popular en torno a Nuestro Padre Jesús Nazareno, Jesús para los daimieleños. Un Viernes Santo en Septiembre, en tarde noche de trajes y solemnidad, sin túnicas moradas pero con la máxima elegancia por parte del numeroso cortejo que alumbró el recorrido por las calles del pueblo al Gran líder cristiano de Daimiel.


Acontecimiento histórico que será recordado por siempre y para siempre, el pueblo volcado por sentimientos, por fé o por puro daimieleñismo, la figura de este Nazareno arrastró a toda una ciudad en torno a El. Mayores, jóvenes, niños, ácratas y creyentes, contemplamos y seguimos la estela de El Jefe, líder de la Cofradía inicial de labradores, que allá por finales del siglo XVI se constituyó en Daimiel.


Hombres y mujeres portaron a hombros la imagen fascinadora de Jesús, jóvenes y veteranos trajeados y encorbatados procesionaron con solemnidad inaudita, seriedad, sentimiento y pasión por lo que se celebraba. Jesús procesionó “andando” entre la multitud emocionada.


Esto es Daimiel, esto es la pasión de un pueblo hacia su máxima figura religiosa. Emoción a raudales, desde el sonido de Cornetas y Tambores de una extraordinaria Banda de Los Coloraos, condecorada en los prolegómenos del evento con la Medalla de Jesús Nazareno, coincidiendo además con el veinticinco aniversario de la creación de esta magnífica Banda, que estrenó la marcha “El Encuentro”, compuesta para esta excepcional celebración.


Una ciudad, Daimiel, engalanada con la enseña nacional alternada en terrazas y balcones con banderolas, insignias, cartelones y colgaduras que cubrían y adornaban el recorrido de la ceremoniosa comitiva. Emblemas y distintivos propios de “los moraos”, propios de Daimiel, “chuchos” y “borregos” acompañando a Jesús, como así llamamos desde esa cercanía tan entrañable quienes somos de Daimiel.


Esta Salida Extraordinaria de la Imagen más devocional de nuestro pueblo, tuvo la aportación musical de cuatro grupos corales entonando distintos tipos de cánticos o música de cuerda.


En el pretil de las Mínimas, la Escolanía de la Divina Pastora ya interpretó un primer tema, secundado por el Coro de Cámara Laminium situados en la Plaza de San Pedro junto a la escultura del nazareno, entregando este grupo un precioso ramo de flores en el frontal del paso de Jesús. Bajo la sede de “Los Coloraos”, a pie de calle, y con teclado a cuestas, el Coro de Madres de la Escolanía de la Divina Pastora conjuntó sus voces en honor al Señor de la Paz, culminando estas primorosas intervenciones con la participación del trío de violines “Musicordae”, ciudarrealeños ellos, que convirtieron con sus vibraciones, marchas populares de todos conocidas, la calle Virgen de las Cruces respetuosa y en silencio, en un escenario singular, todo ello desde la balconada de la vivienda en primer piso de un histórico “morao” de pro, José Miguel García-Consuegra Gutiérrez, que fuera Presidente de la Cofradía durante dieciséis años y pico. Momentos de máxima emoción en el centro, en el corazón de Daimiel.

Detalle relevante la túnica que vestía el Titular, la más antigua, bordada y confeccionada en terciopelo e hilo de oro, todo ello de modo artesanal y con rudimentarios medios utilizados en tiempos remotos por las monjas Carmelitas, junto con el cetro de un Hermano Mayor recientemente fallecido.


Así mismo, un gran número de personas representando a todas las Hermandades y Cofradías de Daimiel desfilaron en le Procesión, además de distintas otras cofradías de la provincia.


El Alcalde y Senador, Leopoldo Sierra, figuró al frente de autoridades y Presidentes de diversas hermandades locales.

Cerramos este artículo con el entrañable mensaje en boca de Vicente Astillero, actual Presidente de “Los Moraos”:


“Más allá de los hermanos que pertenecemos a la Cofradía, todos llevamos a Jesús impreso en nuestro corazón”.

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