JESÚS NAZARENO VUELVE A PROCESIONAR

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Paki García Velasco Sánchez

Fotografías: Isabel Fernández, Paki García Velasco e Internet.

Emoción, sencillamente eso… ¡mucha emoción!, sentimientos a flor de piel es lo que hemos sentido muchos hoy por lo vivido en la tarde de este último sábado aquí, en Daimiel, aunque estos sentimientos comenzaban el jueves por la noche con la bajada de la imagen de Jesús de Nazareno de su hornacina, para así cambiarle la túnica y ser subido al trono procesional.
Decir que la imagen antes de ser subida al trono, estuvo expuesta un momento al lado del Altar, para que los fieles que nos encontrábamos en la iglesia la tuviéramos mas cerca, un momento único que pudimos disfrutar los allí presentes.

Y es que con motivo del 425 aniversario de la fundación de la Cofradía Nuestro Padre Jesús de Nazareno, Daimiel ha vivido durante la tarde/noche de este sábado 23 de septiembre, una procesión única y extraordinaria con el titular de la misma procesionando por algunas de las céntricas calles del pueblo, algo que hay que agradecer a la Junta Directiva.

Y así, portado a hombros por varios relevos y arropado por muchísimos fieles que lo han acompañado durante todo el recorrido, nuestro Nazareno volvió a salir de forma excepcional por las calles de Daimiel.

Para tal ocasión, Jesús lució la túnica anterior y que confeccionaron Las Carmelitas Descalzas, también se podía ver en el trono la estola y el cetro de uno de los hermanos mayores fallecido recientemente.

En una plazoleta de La Paz rebosante de gente a la espera de ver salir a Jesús, hicieron su entrada desde la calle Castillejos, la Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de la Columna (Los Coloraos) y allí quedar a la espera hasta la salida de nuestro Nazareno de la Ermita de la Paz, salida que tuvo lugar pasadas las siete de la tarde, donde, y a los acordes de “El Encuentro” una marcha compuesta y estrenada para tal ocasión, arrancaba esta magnífica procesión.

Decir también que, la banda de Los Coloraos, han acompañado a Jesús durante todo el recorrido, y poco antes de comenzar la procesión, han recibido por parte de Los Moraos, la medalla de su Cofradía.

En el desfile procesional ha habido una representación de todas las hermandades de la localidad, así como de otras cofradías de la provincia de Ciudad Real.

El recorrido ha sido: calle Jesús, Plaza de Santa María, calle Mínimas, Plaza de San Antón, Prim, Monescillo, Alfonso XIII, Plaza de San Pedro, Progreso, General Espartero, Plaza de España, Virgen de las Cruces, Plaza Santa María, Gregorio Molinero, calle y Jesús y de vuelta a la Ermita de la Paz, donde, pasadas las diez y media de la noche, con todo en silencio y de nuevo ante muchísima gente, volvía a pasar Jesús a su casa.

Durante el recorrido y queriendo ser partícipes de este acto simbólico, en cuatro lugares estratégicos, le esperaban para agasajarlo varias muestras de música, música que por cierto te llegaba al alma.

En la Iglesia de las Mínimas se encontraba la Escolanía del colegio Divina Pastora, en San Pedro, al lado del monumento al Nazareno, el Coro de Cámara Laminium (los cuales han hecho entrega de un ramo de flores a Jesús), en la Casa Hermandad de los Coloraos el coro de madres de la Escolanía de la Divina Pastora y por último en la calle Virgen de las Cruces han estado tocando varias marchas procesionales un trio de violines, los cuales y con su música, han acompañado el recorrido por dicha calle de nuestro Nazareno.


Decir que todos, absolutamente todos, han estado genial, haciendo que la gente quedara muy contenta y estos así lo decían.

En todo el recorrido por el que ha pasado Jesús, hemos visto muchas ventanas y balcones engalanados para tal ocasión. Además, todas las calles eran un hervidero de personas en un ir y venir de allá para acá que no querían perderse ningún detalle de este extraordinario evento. Aquí se ha visto el fervor del pueblo hacia nuestro Nazareno, ya que, sin importar la cofradía a la que cada cual pertenezca, la devoción hacia Jesús es muy muy grande.

Al paso de la imagen, era fácil escuchar a varios fieles decir: «¡que guapo que va nuestro Nazareno!», «¡que hermoso es!», «¡danos salud Padre mío!»…y muchas cosas más; y es que la adoración que se siente por Jesús aquí en Daimiel es inmensa.

Este es el resumen de una celebración histórica y que ya ha quedado en la historia del pueblo y de la cofradía.

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