MANUEL BLANCO CAUTIVA A DAIMIEL

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Uno del Pueblo

Ocurrió un dieciséis de septiembre en el Santuario de la Virgen de las Cruces. Manuel Blanco, trompetista de máximo reconocimiento internacional, acompañado por tres músicos excepcionales, propiciaron un acto cultural, propio de escenarios de renombre mundial, a beneficio de las obras del Santuario de nuestra Patrona. El trompetista, hijo predilecto de Daimiel, daimieleño de cuna y sentimiento, artista reconocido en los mejores escenarios del mundo, brindó un espectáculo cargado de historia musical, dejando extasiados a quienes tuvimos la dicha de presenciar en directo tamaña representación y entrega por parte del mejor trompeta del mundo y el elenco de figuras que le acompañaban. Y todo con carácter benéfico, en pro de las obras de reconstrucción y mantenimiento del histórico recinto mariano, de historia y recuerdos imborrables para casi todos los asistentes al magno concierto, que por cierto llenamos hasta la bandera, el patio y corredores superiores.

No era para menos. Políticos de corte internacional, autonómicos y local, apoyaron con su presencia tamaña exhibición musical, con refrendo popular pleno de cariño, sentimiento y calor para el afamado artista daimieleño, un Manuel Blanco cercano, sencillo y transmisor de sentimientos, musicales y plenos de emotividad. Las notas musicales, calidad exquisita, se mezclaban con gestos boquiabiertos, personas inamovibles en sus asientos absortos por el lenguaje de trompetas, fiscornos, piano, contrabajo y batería, que nos transportaron por el mundo a través de la música de Manolo y sus amigos, momentos de paroxismo total.

Tres, eran tres los amigos de Manuel, tres, eran tres, y los tres eran buenos. Qué categoría para Daimiel poder presenciar in situ, en directo, esta memorable representación musical de este inolvidable concierto de nuestro ilustre paisano y sus amigos… Ver para creer, ver para sentir, ver para emocionarte, ver para calibrar dotes de primeros espadas que nos transmitieron y transportaron a un mundo idílico, la fuerza de la música, arte, valor y ganas, dándolo todo, este “torero” con cuadrilla de lujo, combinando sonidos con el tiempo, calidad infinita coreada por una bella y exquisita bailarina que culminaba la guinda del delicioso pastel.

Lorenzo Moya, paisano de Villanueva de los Infantes, al piano de cola, de capacidad musical contrastada; Reinier Elizalde, “El Negrón”, cubano contrabajista de técnica excelente, Michael Oliveira, músico también cubano, baterista de máxima relevancia en su país y en España, y Laura Daganzo, bailarina profesional, profesora de Danza Clásica Española y Flamenco, conformaban el trío que hizo brillar en noche espléndida la actuación de nuestro Manuel Blanco, trompeta solista de la Orquesta Nacional de España, “trompeta como el fuego de dragón”, artista camaleónico capaz de adaptarse a todos los estilos.

En el marco entrañable del patio del Santuario, se disfrutó de la excelsa exhibición musical de este cuarteto con el trompeta de Daimiel a la cabeza.

Gran espectáculo musical, con distintos estilos que hicieron lucir el talento de Blanco, con apoteosis final de la versión del himno de la Virgen de las Cruces interpretado en modo diferente, pero con el mismo sentimiento de siempre, coreado y aplaudido por el entusiasmado público presente.

Gran noche la de aquel día. Daimiel genera talento.

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