QUERIDO VINICIUS

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José Ignacio Garcia Muñoz (Queche)

A veces, las cosas no son lo que parecen y requieren de un análisis más profundo. La historia como disciplina y en tanto que ciencia, no opina de forma subjetiva sobre los hechos acaecidos en el devenir de la humanidad; los refrenda, o los refuta en base a investigaciones, evidencias, documentos y testimonios que siempre se han de comprobar antes de admitirlos como ciertos, y dice la historia, que los primeros pobladores de la península ibérica vinieron del norte de África cuando la distancia por el estrecho de Gibraltar entre la península y el continente lo hacía posible hace muchos miles de años. Vamos a dejar a los primeros pobladores descendientes de aquellos homínidos, y saltándonos un montón de años nos vamos a situar en el primero de los mapas donde se aprecian los diferentes flujos y sus lugares de entrada en España, y que a la postre terminarían conformando lo que hoy somos. 

Como se puede comprobar en el segundo de los mapas, la diversidad de pueblos y sus, por decirlo de manera coloquial “filiales”, han sido una constante. Sumémosles los periodos de dominación romana y árabe, más las de aquellos pueblos que intentándolo, han permanecido en España durante periodos más o menos largos, y uno no puede sacar otra conclusión que no sea que, aquí han convivido con más o menos intensidad y fortuna muy diferentes tribus y civilizaciones; por tanto, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que somos un país diverso desde siempre. Reservemos esta conclusión para recurrir a ella más tarde, como aquel chef que cocina un plato con diferentes elaboraciones. 

Gran revuelo es el que se ha armado tras el partido de fútbol que enfrentó el pasado domingo a tu equipo el Real Madrid y al Valencia en la ciudad del Turia. Como la mayoría sabrán por los medios de comunicación, el encuentro más allá del resultado, terminó en “tangana” y con tu expulsión que, harto de recibir insultos por parte de la grada, terminaste por encararte con algunos de los hinchas valencianos con el resultado antes comentado. En el terreno puramente deportivo, tal vez te hicieras acreedor a la expulsión merced al manotazo que propinaste a un jugador del Valencia que instante antes cierto es, te sujetaba con fuerza por el cuello, con lo cual lo justo hubiera sido que ambos jugadores abandonaseis el terreno de juego, cosa que no sucedió pese al V.A.R y demás zarandajas. 

Las estadísticas dicen, que en la actual temporada llevas 121 faltas recibidas; más que ningún otro jugador de las cinco grandes ligas europeas, y tal vez, consideras que has recibido más, por lo que gesticulas constantemente y reclamas al árbitro de turno mayor rigor contra tus defensas, pero es algo que no vamos a juzgar aquí, aunque como decíamos antes, vamos a reservar este dato como otro ingrediente más de la elaboración. 

Aunque no debería ser así, cualquier jugador profesional tiene que lidiar a diario con insultos que algunos descerebrados lanzan desde el anonimato que confiere la masa ubicada en las gradas; como quien dice va con el oficio, pero el otro día, se han traspasado algunas líneas y no algún espectador, sino miles de ellos; eso lo hemos visto y oído todos. Te han llamado “tonto” y “mono” en clara alusión a tu color, lo cual es un acto de racismo inadmisible, máxime si tenemos en cuenta que jugadores de color los hay en todas las plantillas, pero… ¿Reciben todos los jugadores de color el mismo trato que tú en los diferentes campos de fútbol de España? Es evidente que no. 

La cuestión, se ha convertido en un asunto internacional cuando el presidente de tu país Brasil, ha aprovechado la situación, y como buen populista que es, ha cargado contra España acusándonos de racistas, y por si no tuviéramos bastante, y estando en campaña electoral como bien sabes, no han tardado en salir a la palestra los políticos de turno tratando de arrimar el ascua a su sardina, intentando aprovechar el revuelo cuando hace diez minutos el asunto no estaba entre sus prioridades programáticas. 

Sí, España es un país diverso culturalmente desde hace siglos. Si al resto de jugadores de color se les admira futbolísticamente, y no se les recibe en los campos como a ti Vinicius Jr, podemos concluir que España, no es un país racista…entonces, ¿Qué tiene Vinicius que tanto rechazo despierta? 

De un tiempo a esta parte, se ha instalado en la clase política el insulto y la descalificación. El que piensa diferente se convierte en enemigo, y al enemigo se le estigmatiza como primera medida. La consecuencia, como señala Fernando Aramburu en su libro “Patria”, es que aquellos sectarios que se lo quieren creer, piensan que todo lo malo que les pase a los otros, a los que no piensan igual que ellos, lo tienen merecido. De alguna manera se hace justicia cuando algo malo les pasa, se da carta de naturaleza para la descalificación y el insulto, “Se lo tiene merecido”, “Algo malo habrán hecho”. Esta forma de comportarse exportada desde el mismísimo Parlamento, ha calado entre el individuo que, amparado tras el anonimato de la masa, insulta y descalifica todo aquello que no se ajusta a su conveniencia, y a todos aquellos que no son correligionarios cualesquiera que sean sus inclinaciones, imitando el hacer de los parlamentarios más radicales 

Lula da Silva, aprovecha para hacer patria defendiéndote y así ganarse el apoyo de su pueblo. Diferentes líderes del espectro político se han pronunciado y se posicionarán al respecto. Hace unos días, el presidente de uno de los clubes más grandes del mundo, el Barcelona, que al igual que el Real Madrid tiene adeptos por todo el orbe, enmierdaba el terreno de juego asegurando que: “El Madrid era el equipo del régimen”, algo que la historia desmiente, pero que sólo cree quien quiera hacerlo. 

Vinicius juegas en el Madrid, y Madrid es la capital de España. El equipo del Régimen, la plaza que todos los políticos quieren conquistar, motivo de gresca constante tratando de estigmatizar cuanto allí suceda y así justificar los ataques continuos, pero querido Vinicius: en España, no hay racismo, puede que haya algún racista no digo yo que no, lo que si hay es mucho odio por causas a las que tu eres ajeno pero que te han pillado en medio de la refriega. No es una disculpa, pero ¿cómo exigir en un campo de fútbol comportamientos que no tienen nuestros parlamentarios? Bajo la apariencia de racismo, lo que se esconde sin que tu tengas la culpa, es intolerancia hacia lo que tu representas; solo por estar en el Real Madrid. 

PD. Querido Vinicius: Si me aceptas un consejo, antes de salir al terreno de juego alárgate la mecha un poco, juega como ya sabes, y deja de hacer aspavientos cada vez que te hacen, o crees haber recibido una falta: 3,78 de media por partido tampoco son tantas, pero al protestar tanto parecen más. 

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