PASION

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Uno del Pueblo

Fotografías: Juan Moya

La pasión de todo un pueblo en días de Semana Santa. Daimiel se echa a la calle entre flores, roscautreras y rosquillas, que así nació mi España, la tierra del amor. Mucha belleza, y el año que viene, aún mejor. Y todo el mundo sabe que es verdad, y lloran cuando tienen que marchar…

Pasión por la Semana Grande de nuestra ciudad. Pasión por las distintas Cofradías que año tras año mejoran desde sentimientos hasta puestas en escena. Cristo arrastra, los cristianos aumentan. La representación simbólica, a través de imaginería artística de gran nivel de la Pasión en la calle, es dato inequívoco del sentimiento de un pueblo. Niños que se inician, mediana edad reflexionante, jubilados recientes que no dan imagen de tal condición, todos en conjunto, reafirman y potencian esta celebración popular, compartida desde todos los colores, verdad que une y nos hermana.

Esculturas sobre plataformas a hombros o sobre ruedas, pentagramas musicales que vuelven a sobrecoger cuando el sonido y el tiempo se conjugan, música del pueblo que acompaña durante recorridos procesionales que a muchos nos vuelven a poner pilas, sin que Pilatos medie en esta sensación. El año que viene, más, pero en éste se nos hacen cortos los trayectos entre Santa Cena y Resucitado, con música de fondo que nos reencuentran en “El Niño Perdido” o el “Sexto Dolor”, con sones intermedios que escuecen con “Flagelación”, afligen con “Adiós a la Vida”, de nuevo nos impulsan con la “Gloria al Señor”, resurrexit sicut dixit, aleluya…

Pasión por los moraos, mastodóntico desfile desde Hermandad bien dirigida por jóvenes talentosos, preparados y con experiencias bien asimiladas de antecesores con más voluntad que medios en tiempos pasados, llegando a destacar la procesión de Jesús como símbolo referente en España. Que qué me dices, Niño, que abre cortejo por cierto. El Nazareno de Daimiel aglutina fervores e identifica la pasión semanasantera de todos los daimieleños.

Dios te salve María, cantaban los músicos de la Banda Municipal, con Pedro al frente, en la marcha de esa “Encarnación Coronada” que se estrenó en las calles de Daimiel al paso de los coloraos, siendo de gran impacto entre las gentes que coreaban a pie de calle la composición de Abel Moreno. A más de uno hizo emocionar y a muchos otros enseñó a rezar por las calles. Sentimiento y participación popular que surge sin ensayo previo, verdad natural que no precisa explicación. Aires nuevos, emoción de siempre, pasión colorá acentuada desde su nueva Junta, con Carlos Fernández de Marcos capitaneando el futuro. La Virgen de la Amargura era portada a hombros por esa fuerza fresca de jóvenes hermanos, con elegancia y buen paso previos ensayos en días anteriores.

Blancos de capa morada procesionan al Cristo de la Expiración y la Virgen de los Dolores, sol luminoso y acompañamiento masivo que da vida desde la pasión daimieleña a una talla del Crucificado de indefinible valor, patrimonio de la imaginería española depositado entre el haber artístico-religioso-cultural de nuestra ciudad, con posibles orígenes en el ilustre escultor Alonso Cano.

Recogimiento y pasión en la noche del Viernes Santo en las solemnes procesiones de negros y corbatos, representando el final de un Cristo que nos atrapa desde la talla del yacente, obra de Castillo Lastrucci, junto a La Piedad del mismo autor entronizada en bellísima talla de la Virgen sosteniendo entre sus brazos el cuerpo de su hijo descendido de la cruz.

En Soledad quedó  la Virgen María tras sepultar el cuerpo muerto de Cristo. El ilustre artista daimieleño Juan D´opazo supo plasmar en escultura la tristeza de la Madre, que luce manto de terciopelo bordado en oro de valor e historia incalculable. Pasión de cofrades y contemplantes, que meditan al paso de tan intenso momento.

Pasión silenciosa la del Sábado Santo con predicación de los Siete Dolores de María Desolada por las calles de nuestra ciudad. La Hermandad Provincial del Silencio aglutina capuchinos y fieles adeptos a la Semana Santa cronológica de Daimiel. Siete pesadas cruces de penitencia son portadas durante el recorrido en representación de los Siete Dolores de la Virgen. Participación y seguimiento a pie tras la imagen de María Desolada. A la salida, la Coral Municipal Molto Vivace interpreta en la calle, a viva voz, la marcha “Cristo de la Buena Muerte”, al unísono con la Banda Municipal de Música. Bella y emocionante escenografía junto al Parterre, compartida con respeto y pasión por los congregados.

El Resucitado cierra procesiones en el domingo que culmina la Semana Grande de Daimiel. La Junta de Hermandades se esfuerza en época reciente para arraigar el desfile que escenifica la Resurrección de Cristo. Todas las Hermandades participan a cara descubierta y revestidos con la indumentaria de cada Cofradía. Marchas triunfales son interpretadas por la magnífica Banda de Daimiel, glorificando al Resucitado portado a hombros entre componentes de todos los colores, explosión de júbilo en Domingo de Gloria.

Pasión complementaria para melómanos y aficionados a la música en el día del amor fraterno. Desfilando desde la Plaza hasta la Paz, cuatro bandas de cornetas y tambores marcan ritmos, sonidos y tiempos a paso marcial, entre la multitud que saborea el ambiente. La Banda Municipal de Música nos reclama en el Pabellón Ferial a renglón seguido para ofrecernos el Concierto que cada Jueves Santo por la mañana nos relaja y predispone para horas venideras, este año con la especial participación de la célebre guitarrista daimieleña Carmen Becerra, más la voz del paisano Javier Oliver. Buen sabor de boca, con oído ya caliente y predispuesto para escuchar los estrenos en procesión por las calles del pueblo.

Pasión también, todo hay que contarlo, por tallos, barquillos, torrijas y otros engordes. Tradicionales productos y espectaculares colas para su consumo. Bares y restaurantes a tope, reencuentros con ausentes y vuelcaorzas entre vinos y cañas. Descanso para floristeros y artistas de la ornamentación de tronos, que también aportan con pasión su toque estético para cada paso de misterio. Y disgustillo pasional, pasado de pasión para el amigo al que la grúa levantó el vehículo, tras olvido emocional producto de tanto saludo, el santo se le fue al cielo.

Climatología ideal, ambiente óptimo, espléndida Semana Santa en Daimiel. Se disfrutó.

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