PIE FRANCO. Capítulo XXIII

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José Ignacio García-Muñoz (Queche)

Después de la conversación de la cocina, madre e hijo no habían vuelto a hablar del asunto de Anselmo. Deliberadamente, lo habían evitado conscientes ambos de que constituía materia de posible discusión, hasta que, durante una comida Juana le informó.

Ayer, me encontré con Anselmo.

. ¿Cómo que te encontraste con Anselmo?

Sí, que le vi por la imprenta de Casillas… Él iba con su hija cuando yo volvía de Archidona de hacerme las gafas.

¿Con su hija? ¿Pero es que ese gañán tiene una hija?

Tú no la has conocido porque no vive en el pueblo. Se casó muy jovencilla con un comerciante, y se fue a vivir al extranjero, a Colombia. Es una muchacha muy moneja, y tiene dos niños.

– ¿Dices que a Colombia…estas segura?

Sí, ahora allí es verano, y suele venir a visitar a sus padres aprovechando

– ¿Y su padre suele ir a visitarla?

Pues creo, que estuvieron antes de Navidades. El marido de ella se gana la vida bastante bien, y les regalan los billetes de avión… ¿Pero a ti que te importa si van o no van a visitarla?

-Bueno, ya te contaré.

Hijo mío, estas más raro últimamente.

Lo siguiente que hizo Juan, fue sacar del bolsillo la tarjeta que le diera el comisario de Madrid, y pedir conferencia. Cuando Don Nicolás contestó al otro lado, le comunicó la novedad que su madre le había contado.

-Bueno, una pieza más que parece encajar en el rompecabezas; de todas formas, comprobaremos lo del viaje al país de las ranas a través de los visados. Te puedo adelantar, que los del laboratorio han detectado una substancia alcaloide en los cigarros, aunque desgraciadamente, no podemos determinar cuál es exactamente, no tenemos los medios, y no sé ahora mismo si en Estados Unidos o algún otro país podrían determinarlo con algo que se llama cromatografía de gases; tal vez tengamos que pedir una colaboración llegado el caso, pero es otra pieza del rompecabezas que también encaja. ¿Cuantos días hace que le mordió tu perro?

Unos diez o así. Le trató un tal Don José Luis

Bien, trataremos de obtener un informe de esa mordedura a través del médico. Los de la brigada de Ciudad Real ya están sobre el terreno trabajando, y es posible que notes que alguien te sigue; no te preocupes, tu sigue haciendo tu vida normal, y dale un manguerazo de vez en cuando al coche.

Lo del coche dejó impresionado a Juan que no había advertido que nadie le estuviera siguiendo.

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