UNA HISTORIA REAL, DEL CONFINAMIENTO… AL PINCEL

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Humberto Hernández

Cruzó el charco haciendo miles de kilómetros desde su Córdoba natal, en Argentina, con el claro objetivo de renovarse o morir. Había llegado al límite y un cambio de aires se hacía necesario para seguir viviendo, dejando atrás toda una vida para comenzar otra completamente nueva. Un nuevo horizonte se abría ante sus ojos, buscando una nueva vida en la madre patria como ellos llaman a España, sin sospechar lo que se avecinaba en tan solo dos meses. Así comenzó a contar su historia Christian Nicolas Panizza, una historia tan real como la vida misma.

Con su llegada a Málaga comenzó una de las etapas más difíciles que nos ha tocado padecer en los últimos años, quizás hasta del último siglo, una complicada situación que comenzaba a vivir nuestro país y el mundo entero a causa del Covid 19, un largo y tedioso confinamiento nos cambió radicalmente la vida. Y no hay mal que por bien no venga, el encierro obligatorio hizo florecer en Christian ese talento que tenía oculto y que ni por asomo sospechaba, empezó a coger sus primeros pinceles, una forma de conectar consigo mismo durante tantas horas muertas sin saber en qué ocupar el preciado tiempo, conviviendo entre sus dos pasiones,  la música y la que ahora empezaba a ser su nueva pasión, la pintura, nunca antes había pintado  nada.

La pintura en la vida de Christian pasó de ser un talento sin descubrir a ser el único sustento del que podría vivir durante el confinamiento y que hoy sigue siendo su modo de vida. Su vida transcurre tranquila y sosegada en una casita rústica de campo, sin grandes comodidades, situada entre el mar y la montaña, en cortijo de mazas, en la barriada malagueña de Churriana, a tan solo 15 minutos de la playa, un lugar que se ha convertido en musa inspiradora, con esa mezcla justa entre naturaleza y pueblo, que hacen que los días transcurran escuchando buena música, pintando o dibujando todo aquello que su mente puede llegar a crear o soñar y siempre rodeado de grandes amigos y compatriotas con quien compartir buenos momentos en los que nunca faltan las barbacoas y una buena sesión de guitarra…

Un paseo en bicicleta cargado de sus obras de arte hasta el barrio marinero de La Carihuela en Torremolinos, finalizan la jornada de cada uno de sus días, ahí es donde expone y vende alguna de sus obras para poder seguir viviendo que no es poco…

Aquí la vida es muy sencilla, sin energía eléctrica, sin Wifi, solamente iluminado con una simple bombilla que se recarga durante el día de una pequeña placa solar, lo que fomenta más aún su creatividad y una plena conciencia del tiempo presente.

Su primera colección de obras pintadas con sus propias manos está basada en personas y personajes influyentes en su vida y otros un tanto de un mundillo imaginario que toma forma a veces sin saber por qué y quedan plasmados en lienzos, pero sobre todo por alguna fascinación por las bocas y los ojos… Con esa intensa expresividad que trascienden las palabras, para sus obras de arte Christian utiliza pintura acrílica sobre lienzo y poniendo mucha creatividad e imaginación. Cuando la necesidad aprieta, hace que el ser humano se reinvente y saque lo mejor de sí mismo para subsistir.

Esta exposición estará disponible durante estos próximos 3 meses en el Centro Médico Saludarte Prodent en Calle Mártires, 28 de Daimiel, la cual puedes visitar y adquirir algunas de estas obras.

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