PUERTA GRANDE PARA CARLOS ARANDA EN ALTERNATIVA TRIUNFAL DEL DE DAIMIEL

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Uno del Pueblo

Inolvidable recuerdo para Carlos Aranda la tarde de su alternativa en Manzanares, arropado por cientos de daimieleños en los tendidos. El toricantano mostró sus enormes deseos por ser torero ante la buena corrida en general presentada por Castillejo de Huebra y José Manuel Sánchez.

La afición disfrutó de lo lindo, no se aburrió en ningún instante, en corrida “pedagógica”, en la que hubo casi todo lo que acontece en un ruedo. Toros, toreros, público serio en general, banda de música que interpretaba con gusto y clase, como los actuantes en el ruedo. Salimos toreando todos, siendo testigos las cámaras de Castilla la Mancha que ofrecieron en directo el espectáculo. Buena tarde de toros en la alternativa de nuestro paisano Carlos Aranda.

Y es que el de Daimiel, de blanco y oro, puso sobre el ruedo todo lo que lleva dentro, desde el doctorado de Morante de la Puebla en ceremonia de ritual solemne y cercano para quien esto escribe. Aranda cuajó buenas verónicas al toro de su alternativa, bueno para el torero, que se lució ante la noble embestida del astado. El buen toreo al natural del recién doctorado llegó a los tendidos, que pidieron con fuerza la oreja, concedida por el usía, tras el pinchazo hondo del espada. Supo acoplarse Carlos Aranda al sexto  y más voluminoso de la tarde, sobre todo en las tandas de mano diestra, ante la seria embestida de un toro cuajado y de buenas hechuras.

Una buena estocada, casi entera, contribuyó a la petición concedida de dos orejas para el recién doctorado en tauromaquia. Hubo suerte en el sorteo y Carlos Aranda supo sacar partido a la tarde de su alternativa. Tres orejas que saben a gloria.

Y brindis que caló hondo entre los presentes, con dedicatoria a su padre y hermano, artífices en gran medida de la carrera del alternativado, fieles mentores, escuderos, mozos de espada, ayudas, apoderados, y mucho más, desde el vínculo sanguino que no precisa contrato. Brindó su segundo a Manolo Amador.

Morante de la Puebla, como siempre rompiendo cánones, recibió a una mano a su primero, verónicas de cartel y torería de cuño inimitable que justifican la entrada. Actuación plena de torería, variada en capote y muleta, con gestualidad morantina presente en cada instante. Buena estocada y oreja al esportón. Recibió a su segundo de hinojos con larga cambiada, decidiendo pasaportar al astado, manso de libro, sin más dilación. Estocada fea y a seguir toreando en el callejón. Morante es así, maestro indescifrable que transmite fascinación en un abrir y cerrar de ojos. Pitarle es pecado.

Y el esperado Juan Ortega  que completaba el cartel, pues eso, que puso la guinda al pastel bordando el toreo y dando clase magistral en esto de la tauromaquia de libro. Embelesó al personal. Torería a raudales fue desprendiendo el sevillano en cada lance, tandas o quites. Gloria bendita el toreo del trianero, cuajando una de  sus mejores tardes de la temporada. En tanda por naturales, en su primero puso a la Plaza en pie, tras remates que suponían carteles de toros ante un toro de gran calidad.

Personalidad de torero exquisito la de este Juan Ortega. Dos orejas de ley. Y en su segundo, al que terminó haciéndole humillar, volvió a fascinar al respetable, volcado con él en momento cumbre de su magistral faena, cargada de pureza y principios toreros bien arraigados, de los que brotan por arte imprevisible, magia del toreo desplegada por este excelente matador. Otras dos orejas merecidas tras buena estocada, le hicieron salir a hombros acompañando al nuevo torero de Daimiel, en tarde que fue del gusto de aficionados y público en general, que a buen seguro irán apuntalando su afición tras presenciar in situ tardes como estas.

Transmisión y duende de Morante en su primero, encaje de bolillos con toreo de alta escuela de Juan Ortega y las ganas de ser torero, con momentos muy lucidos de Carlos Aranda, fueron los exquisitos ingredientes que nos proporcionaron una gran tarde de toros en la alternativa del ya matador de Daimiel.

Toreo del caro, toreo del güeno. Aficionados que asistieron a la Plaza en apoyo a Carlos Aranda, sintieron la fascinación y el pellizco del Arte de Cúchares. Seguro que Manzanares será vivero de nuevos y buenos aficionados. Al término de la corrida se cortó la coleta el veterano torero de Ciudad Real Valentín Cuevas, de la cuadrilla de Aranda, en sencilla y emotiva ceremonia.

El himno de todos los españoles, con la Plaza puesta en pie, fue el emotivo previo para esta sin igual fiesta de España.

Deseamos que se vayan abriendo puertas poco a poco para nuestro paisano, tras el bello paso de su alternativa. Esta modesta crónica, va por ti, Carlos.

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