SUBIR EL ESCALON

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Manuel Molina

Son días que los alumnos de segundo de bachillerato exprimen el minutero delante de los libros y apuntes para la EBAU. “Apurar” se convierte en la palabra clave, pues se tachan rápido los días antes de las fechas marcadas desde principio de curso. Cuando se comienza el bachillerato lo hace con la meta puesta en unos exámenes finales que marcan el paso a la nueva etapa. El miedo a veces sube por la espalda ante un escenario de mala suerte o quedarte en blanco. Sin embargo, para los que han navegado a velocidad crucero a través de los dos cursos de bachiller la EBAU suele quedarse en la mera constatación del trabajo bien hecho.


Estas fechas ̶ una vez conseguida la nota o el aprobado ̶ quedan en el recuerdo como el primer contacto con un mundo universitario que se abre con todas sus luces y sombras. En lo general la universidad se convierte en una experiencia vital que cambia por completo la visión del mundo. Son más que unos estudios o la consecución de un título que sea la llave para el mercado laboral. Es pertenecer a un movimiento cultural y académico que te permite compartir con personas de gustos similares una serie de conocimientos e inquietudes que moldearán la forma de enfrentarse a él.
Cuando han pasado casi veinte años de aquellos días frenéticos de estudio y nervios es fácil opinar. Cuesta ponerse en la piel de una joven de dieciocho años que ve su futuro jugarse sobre un aula con un bolígrafo y calculadora. Sin embargo, lo importante para enfrentarse a él es la capacidad de saberse en la plenitud de conocimientos y valentía para afrontar cada prueba. La tranquilidad, la lectura sosegada del examen y la concreción a la hora de exponer ideas y resolver problemas es fundamental. Un examen consta de varias partes, por lo que lo importante es defenderse sobre ellas y lograr una victoria general.


Por último, mi humilde consejo, una vez vean como yo que esto de la EBAU será un recuerdo del primer acercamiento al Campus Universitario, es que opten por aquellas carreras o formaciones que le apasionen. Visualícense en una profesión futura y si se ven acorde, con pasión cada día, vayan a por ello. Les habrán entregado decenas de folletos, información o visitas a centros formativos, pero solo escuchándose podrán ver el camino correcto. Disfruten de los últimos días con compañeros que lamentablemente también elegirán caminos distintos y tengan en cuenta que la etapa del instituto pronto pasará a la nostalgia de la memoria. Suban el escalón, vuelen alto y mucha suerte.

Suerte a Lucía y Laura y todos los alumnos de Daimiel que se examinan de la #EBAU2022

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