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Uno del Pueblo
Probando bravuras pasamos la mañana del pasado domingo en la finca “La Rabera”, acondicionada por el novillero Carlos Aranda y su familia, con corrales y un amplio ruedo que facilitan labores de toreros y profesionales de muletas y capotes, con intervención añadida de aspirantes al arte de Cúchares que merodean por allí, previa invitación de los anfitriones.

Un par de reses fueron probadas sobre la arena de la coqueta plaza de tientas propiedad del futuro matador de toros de Daimiel, con resultados bien diferenciados en cada animal, sacando Carlos sentidas tandas de muleta que arrancaron el aplauso de amigos e invitados apostados al borde del redondel.

Entreno y prácticas en mañana soleada aunque con ráfagas traicioneras de viento que molestaron al muletero, auxiliado por el veterano Valentín Cuevas desde su contrastada experiencia profesional.

Buen lugar esta finca “La Rabera”, ideal para fiestas o celebraciones privadas, con amplitud y comodidades propias de nuestra época, que a buen seguro será aprovechada por gentes conocedoras de la instalación, tanto daimieleños como foráneos.

Aranda, bien orgulloso puede sentirse al disponer de este recinto, donde gozará de espacio idóneo para su puesta a punto, amén de salidas a ganaderías donde sentir la cercanía del toro, práctica ineludible para coger la forma necesaria antes de enfundarse el vestido de grana y oro en próximas actuaciones con vistas a la tan ansiada alternativa en Manzanares allá por Julio.
Enhorabuena a la familia Aranda Hernández.

