CAPIRUCHOS, MUSICA Y FLORES

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Fotografías: Juan Moya y Javier Moya

Uno del Pueblo

Buen recuerdo nos deja esta Semana Santa 2.022. Esperada y deseada de modo especial por parte de la mayoría del personal, con el debido respeto a quienes profesan otras creencias. Climatología y excelente ambiente, fueron aliados del buen desarrollo de esta celebración cristiana. Cifras de participación en aumento, con resultados brillantes tanto en la puesta en escena como en cifras económicas, que tanto beneficia a la sociedad. Balance positivo con multitudinaria participación ciudadana.

Abuelos, padres y nietos fueron protagonistas directos e indirectos de esta festividad, con ambiente predispuesto tras los últimos años de obligada privación. Pregón de lujo, con mensaje humano de los que dejan huella, de boca de un joven e ilustre daimieleño, Jesús Cecilio López-Menchero Oliva, semanasantero cristiano que transmitió vida y esperanza.

Procesiones de máximo esplendor, entre cofrades y espectadores, multitud que poblaba calles y recorridos ante los tronos de las cronológicas cofradías de Daimiel. Pasos de reciente cuño recorrían las calles de nuestra ciudad, incorporándose a las tallas tradicionales entre la admiración y el fervor de los de siempre más los visitantes, que contemplaban por vez primera  la riqueza escultórica de nuestras distintas hermandades dando “vida” en sus tronos a diversas secuencias de La Pasión, desde las gubias, mazos, escofinas, cinceles o cepillos de ¿Alonso Cano?, Castillo Lastrucci, Hermanos Rivas, Adrián L´abadie, José Gutiérrez, José Rabasa, Darío Fernández, Faustino Sanz, Luis Álvarez, José Rivas, Luis Medina, Juan D´opazo…, auténticas obras de arte.

“La Borriquilla”, en Domingo de Ramos, y “El Resucitado”, en Domingo de Resurrección, marcaron principio y final de la celebración. Entre medias, Vía Crucis, “Coloraos”, “Moraos”, “Blancos”, “Negros”, “Corbatos” y “Capuchinos” representaron en la calle La Pasión de Cristo, con un refrendo popular masivo, apostados en los diversos recorridos hasta ver pasar procesión tras procesión en los distintos días de la Semana Santa. Daimiel fue un pueblo vivo, ilusionado y esperanzado.

Las agrupaciones corales de Daimiel, “Laminium” y “Molto Vivace”, añadieron voces coordinadas que nos acercaron a momentos suntuosos en conciertos de máxima solemnidad en ambas parroquias.

La “octava cofradía”, la Banda Municipal de Música de nuestro pueblo, se encargó de hacer sentir aún más desde sus marchas, el significado de La Pasión de Cristo, dando vida desde el pentagrama a los momentos cruciales de la representación. Seriedad y respeto en cada momento transmitían los músicos, Banda integrada en la festividad, trasladando sentimientos y emociones a muchos participantes, entre nazarenos y gentes de a pie. “El Niño Perdido”, “Flagelación”, “Sexto Dolor”, “Cristo de la Buena Muerte”, “Mater Mea”, “La Saeta” o “Mesopotamia”, entre otras, fascinaban a unos y otros al ser interpretadas a la salida o al paso de los tronos más representativos de nuestro Daimiel.

La fé y las creencias, la muerte y la resurrección, se entremezclaron con  la realidad y certeza del  airén y la cerveza, las flores, rosquillas y barquillos, escabeches y reuniones gastronómicas, que todo hay que decirlo. Con abrazos de reencuentros cargados de alegría y felicidad sincera, después de organizar túnicas, cruces y capillos, además de las velas de alumbrado artificial alternadas con cirios encendidos, que recordamos hasta Mayo tras su rastro en asfalto y calles peatonales, no pasa ni media…

Capiruchos, muchos capiruchos en esta Semana Santa tan especial. De todos colores y toda tendencia, qué más da, La Pasión de Cristo representada en la calle nos une a todos. Y a todo esto, la Banda de Cornetas y Tambores de “Los Coloraos”, haciéndose “sentir”, con calidad adquirida tras veinticinco años de pasión por lo que hacen, calidad que les sitúa “balduendos” entre procesiones andaluzas con solera y presencia en Daimiel, parece que no van y vienen…, casta y nobleza la de estos “coloraos”.

Fotógrafos profesionales, aficionados o iniciados en este arte, cámaras que retransmiten en directo, video aficionados grabando con móviles de última generación hosteleros “castigados” pero contentos y felices, algún cabildo cochambroso, paz, buen rollo en general y cofrades predispuestos desde ya para el año que viene.

Y nada más que contar, salvo desearles lo hayan pasado igual de bien que quien esto escribe.

A seguir bien…

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