FUERTE IMPACTO DEL PREGON DE SEMANA SANTA

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Uno del Pueblo

Puso al público en pie el pregonero de la Semana Santa de hogaño. La Iglesia de Santa María, colmada de feligreses y semanasanteros, tributó una cerrada ovación cargada de cariño hacia un joven daimieleño que supo tocar con su pregón la fibra sensible de los presentes. Un pregón a la buena nueva de la vida y la esperanza fue el mensaje transmitido por Jesús Cecilio López-Menchero Oliva en esta Semana Santa 2.022, previa presentación del historiador local Mariano García-Consuegra.

El apreciado y querido pediatra de Daimiel, escuchó en el preámbulo a su intervención tres marchas titulares de sendas cofradías con sede en la Parroquia de Santa María. “El Niño Perdido”, “Expiración” y “Capuchinos”, ya enfervorizaron un ambiente más predispuesto que nunca para vivir en directo este acto tan importante,  primer “paso” para el inicio oficial de nuestra Semana Grande. La Banda Municipal de Música, de la que también formó parte en época pasada el pregonero, emocionó especialmente a los presentes, ojos acuosos por fuera, recuerdos especiales por dentro.

López-Menchero supo llegar a todos. Historias reales, en su propio trabajo en el hospital, historias ficticias con vivencias que a todos nos sonaban, nos transportaban desde su texto por un recorrido a través de todos los momentos de la Pasión mediante las Cofradías daimieleñas en cada día de nuestra Semana Grande.

Niños, jóvenes y mayores…, vida, esperanza y futuro, fueron pilares sobre los que se asentó Cecilio en una preciosa y entrañable proclama, en la forma y en el fondo, expresado desde la serenidad y diligente lectura, con coherencia y sentimiento.

El hijo de Cecilio y María, Ceci para los cercanos, transmitió su amor por Daimiel, en mensaje popular y profundo a la vez, solidario y esperanzador, muy concentrado siempre a pesar de “sentirse idefenso ante la responsabilidad adquirida ante este pregón”.

Batas blancas, tricornios, vendimiador…, Angelita, Carmen, Joselito con tambor y trompeta, Jesús y Mari Cruces, D. Antonio, “capuchino” y profesor que enseña a dar las gracias…, personajes ficticios y reales, fueron referidos durante la alocución de López-Menchero espaciados en vivencias situadas en cada día de la Semana Santa de Daimiel. Buen conocedor este doctor, profesor y científico de la idiosincrasia de su pueblo.

Recuerdos y emociones derivadas de “moraos”, “coloraos”, “blancos”, “los encuentros” con El Nazareno, las bandas de música, muchedumbre cristiana tras de quien “siempre nos quiere y nos protege”. Estampa de Jesús en la taquilla del hospital, refugio, ayuda y consuelo en momentos profesionales especialmente duros ante el adiós a una criatura y la serenidad y fortaleza de su padre…

Claro mensaje testimonial de un cristiano, cofrade “morao” que desde niño vive con intensidad la Pasión por las calles daimieleñas.

Semana Santa de la esperanza, mensaje transmitido desde el pregón de nuestro paisano, pediatra de fé – y con fé- en el futuro, nada más esperanzador que las miradas de los niños desde el cariño, el respeto y la fuerza de sus mayores.

Pregón de vida y esperanza. Un canto entrañable en busca de los mejores sentimientos que atesora el ser humano. Y con el recuerdo para quienes nos dejaron en los dos últimos y fatídicos años, con el consuelo para sus familias.

Pregón para ver y escuchar de nuevo desde la tranquilidad de casa. Emotividad, meditación y camino a seguir.

Clamorosa y prolongada ovación final para Jesús Cecilio López-Menchero Oliva, con la Iglesia puesta en pie. Pregón positivo, pregón muy comentado. Cecilio “nos ha llegao…”

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