LAVATORIO UNIVERSAL

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Se cumple por estos días el primer año de pandemia que tanto está cambiando nuestras vidas. Sufrimientos imprevistos han puesto a prueba la capacidad emocional de muchas personas, han aflorado nuestras debilidades a la par que hemos aprendido enseñanzas que tal vez apliquemos a diario en la nueva normalidad que nos ha marcado el covid y que aún no terminamos de alcanzar.

El uso obligado de la mascarilla, por ejemplo, puede que se instale, sin obligación, en muchas personas que se han convencido de la practicidad de este nuevo complemento, a juego con la vestimenta en determinados patrones de moda. El temor al virus, ha acrecentado el amor a la mascarilla, que puede se quede entre nosotros durante mucho tiempo. El empañado para los gafotas, nos hace ver la vida muy turbia a veces, pero con el contraste de una claridad meridiana en cuanto sube el termómetro, sensaciones que divierten o cabrean, según se mire, pero de las que no disfrutan el resto de los mortales, enmascarillados sin lentes.

Se ha convertido el mundo en un lavatorio universal, con hidrogeles ofrecidos hasta en dispensadores de diseño, amén de los recipientes normales que encontramos en lugares públicos, empresas o recintos deportivos, donde nos toman hasta la temperatura, cosa que no está mal, dicho sea de paso. Y esto sin contar petacas o pequeños envases de bolso o bolsillo. Cuánta higiene de pronto y qué bien olemos todos. Higiene colectiva en la lucha contra el invisible y maligno invasor.

El personal, en general hemos aceptado las normas, ya que redundaban en beneficio de todos en la lucha contra el virus, siendo los niños quienes mejor y más rápido se han ajustado a ellas, incluso con alegría al paso de la docente aplicando el hidrogel en sus manos, puestos en fila antes de la entrada al aula.

Solidaridad, generosidad y ayudas hacia los más vulnerables también han sido virtudes más en boga en la sociedad, generando satisfacción y bienestar en unos y otros. Y del reconocimiento y respeto hacia nuestros sanitarios, poco más hay que añadir que no hayamos reflejado en anteriores artículos. Sombrerazo excepcional para ellos.

Continuaremos refiriéndonos a las enseñanzas positivas adquiridas y puestas en práctica durante la pandemia. De todo hay que extraer bondades de la vida.

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