CARLOS ARANDA, CONSTANCIA, VALOR Y FE

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Uno del pueblo.                                                                                                             Fotos: Juan Moya

Hubo acompañamiento masivo de daimieleños en la tarde del trece de octubre de este 2019. En las Ventas toreaba Carlos Aranda por segunda ocasión en la temporada y los buenos aficionados de Daimiel ocuparon ocho autobuses para apoyar a su paisano en tan importante trance. Anduvo aseado el novillero, templando buenos momentos con capote y muleta, en lidia ordenada. Si la colocación de la tizona hubiera salido más pulcra, tal vez hablaríamos de un nuevo trofeo en la primera plaza del mundo, pero la suerte así no lo dispuso; la suerte y unos novillo noblotes, pero faltos de fuerza para mejor lucimiento, aunque no faltaron momentos de calidad y buen oficio por parte de Aranda. Se pidió la oreja, pero el usía no creyó conveniente acceder a la petición del tendido. Vuelta al ruedo, con fuerte apoyo del respetable. Otra vez será.

Y decimos que otra vez será porque nuestro novillero ha dejado abiertas las puertas de la Monumental de las Ventas para próximas actuaciones. Una oreja ganada a ley – ya sabemos que en Las Ventas no se regala nada –, en la tarde de su presentación allá por Agosto y una vuelta al ruedo ganada a pulso en la tarde del 13 de Octubre, sitúan al de Daimiel en primera línea de salida cara a la próxima temporada, que sospechamos será muy importante y, tal vez, determinante para su futuro. Así lo deseamos.

No ha sido fácil llegar a este nivel, con veintidós novilladas toreadas en la temporada 2019, dos de ellas en la Plaza de Madrid y bastantes más en plazas toristas, de máxima exigencia. Carlos Aranda ha salido más que airoso de estos compromisos con buen número de orejas, algún rabo y, lo más importante, dejando buen sabor de boca a los aficionados, que descubren paso a paso la evolución del novillero en busca de lograr ser alguien en el toreo.

Trabajo, empeño, constancia, valor y fe no le han faltado nunca. Apoyo familiar, entorno favorable y fieles partidarios, tampoco. De fuerza interior, anda sobrado. Quien nunca se ha puesto delante de un novillo o toro, no calibra lo que significa el valor de un torero, aunque resulte muy difícil opinar acerca del valor desde la barra de un bar. Responsabilidad ante el público, respeto y precaución para el de los cuernos y tiempo limitado para, en un cuarto de hora, con capote, muleta y espada, intentar crear arte ante lo que te salga por toriles. Superar estos momentos implica y precisa mucho valor, es mucho lo que te juegas y a lo que te expones. Rezos solitarios, mística del toreo, fe y confianza en lo divino y en sí mismo, también forma parte de la fuerza mental de Aranda.

La próxima temporada, a por todas. Con humildad, constancia, valor y fe, busca la grandeza del toreo. Lo puedes conseguir.

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