Dos orejas más al esportón de Carlos Aranda, con gran tarde en Galapagar

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El jueves, Carlos Aranda toreó en Cadalso de los Vidrios, en el corazón del “valle del terror” superando con buena nota la sustitución del novillero por excelencia Jesús Enrique Colombo. A pesar de la impresionante voltereta recibida del descompuesto novillo de Zacarías Moreno, el daimieleño se repuso con una actuación torerísima, sometiendo al manso con disposición y poderío, con tandas de gran emoción que pusieron al público de su parte. Buena estocada a volapié en la suerte contraria y oreja con mucha fuerza al esportón. Su segundo, no dio opción al manchego, ya que resultó un mulo de bastas hechuras y nulo resultado.
El sábado, el novillero de Daimiel despachó dos novillos de Monteviejo en la localidad toledana de Los Navalmorales. El duro astado de Victorino Martín fue exigente con el espada, que aprovechó la media embestida del animal para recetarle buenas tandas por el pitón derecho, ya que por el izquierdo resultó imposible hilvanar un muletazo. Una buena estocada y fuerte petición de oreja sin atender por el palco. Ovación. Su segundo, sobrero de Guadamilla  al partirse un pitón el titular al chocar de manera violenta contra el burladero, tuvo condición y nobleza, pero falto de fuerza por lo que Aranda dio al novillo los tiempos que requería, obteniendo una faena de premio gordo, de gran torería y exponiendo al máximo, hasta enardecer al respetable que solicitó el doble trofeo tras gran estocada del novillero. De nuevo el palco negó la petición, concediendo una oreja solamente en contra de la petición unánime de la plaza.

Y el domingo, festejo muy importante en la sierra de Madrid, en Galapagar, tierra de toros y de José Tomás. Seria novillada de Paco Galache, con astados muy astifinos. Carlos Aranda realizó la faena de la feria, con toreo caro, mentón al pecho, riñones encajados, acompañando con la cintura y vaciando cada muletazo por debajo de la pala del pitón, destacando una tanda especialmente por el pitón derecho con muletazos a cámara lenta y largo remate de pecho. Con la izquierda dibujó auténticos carteles de toros, muletazos hondos y de gran torería, con personalidad y aroma de toreo del güeno. Tras fallar con la espada en dos ocasiones, todo quedó en una clamorosa vuelta al ruedo y gran recuerdo entre los aficionados más allá de lo estadístico. Tarde artística en Galapagar la de Carlos Aranda, quien nada pudo hacer ante su segundo.
En resumen, el complicado fin de semana fue resuelto por el novillero de Daimiel cortando 2 apéndices que pudieron ser más sin el protagonismo de algún palco.

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