DIALOGOS DE BESUGOS 66. Cualquier parecido con la realidad es coincidencia

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Por Daría Loke Fuera

– Buenos días.

– Buenas tardes.

– Lo veo un tanto echado.

– Lo ha dicho usted con hache.

– Me refería a indolente.

– Por hache o por be.

– ¿Ve? Ahí lo tiene.

– ¡Báilala, báilala!

-¿No le habrá roto el mandil?

– Pues creo que no tiene otro.

– La pobrecita infeliz.

– Desdichada más bien.

– Pues échelo a rodar.

– No sé si debo.

– ¿Cuánto debe?

– Me debo a mi oficio.

– Ni oficio ni beneficio, que dijo el poeta.

– ¿Qué poeta?

– Zahir Suto, el iluminado.

– Un poco huraño.

– Depende del año.

– Pues año de bienes…

-¿Adónde?

– Donde las dan…

– ¿Las toman?

– ¿Qué toman?

– ¡Bah, cualquier cosa!

– Póngame unas haceitunas.

– Sigo viéndolo echado.

– Y usted lo sigue diciendo con hache.

– No sé dónde ve usted la hache.

– ¡Ah! Ahí, ahí quería yo llegar.

– ¿Adónde?

– A donde las dan.

– ¿Las haches?

– ¿Qué hache?

– Pues mire, aquí…

– ¿Dónde?

– Buenos días.

– Buenas tardes.

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