CARLOS ARANDA, A HOMBROS EN MIGUELTURRA

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Uno del Pueblo

Fotografías: Aitor y otras fuentes.

Gran expectación ante la corrida del Día de la Provincia, cartel compuesto por los seis matadores de la provincia de Ciudad Real. Los toros de Alcurrucén, de bonita lámina todos, ofrecieron desigual juego, siendo los dos últimos los de mejor condición.

Tres cuartos largos en la Plaza de Toros multifuncional de Miguelturra. Clásicos aficionados nos vimos las caras en el coso churriego, deseosos de comprobar el estado de nuestros lidiadores, que iniciaban temporada oficial, salvo el diestro de Tomelloso, Antonio Linares, que venía de encerrarse en solitario apenas quince días antes con una corrida también de Alcurrucén ante la que quedó triunfador, saliendo a hombros en su pueblo. Se apreció una mejor forma en este torero, que desde su particular estilo, arriesgado, tremendista y valiente, supo llegar a los tendidos que se rindieron ante su franca y honrada entrega. Dos orejas al esportón.

El veterano alcazareño Aníbal Ruiz recurrió a su explosivo toreo, descalzo de prejuicios y con bien aprendido oficio, todo bien condimentado ante una Plaza entregada. Aníbal Ruiz, torero popular, a hombros con dos orejas de su aceptable Alcurrucén.

Nuestro paisano Carlos Aranda tuvo en suerte al mejor astado del encierro, cumpliendo sobradamente ante las exigencias del sexto que cerró festejo. De menos a más, Aranda tuvo momentos de calidad en su toreo ante el bravo de la ganadería de los Lozano. Dos orejas y salida a hombros del torero de Daimiel.

Mala suerte la del veterano que abría cartel, Víctor Puerto. El cornúpeta aportó escasas posibilidades para la buena lidia, imposible para el triunfo del espada, que fue despedido con sincera y cariñosa ovación desde el tercio.

La torería innata de Luis Miguel Vázquez quedó de manifiesto en diversos detalles, momentos de brillantez a la verónica con media de lujo. Los doblones por bajo característicos del daimieleño al inicio de la faena, caló entre los veteranos aficionados seguidores incondicionales de Luis Miguel, siempre presentes do quiera vaya. El fallo a espadas le hizo perder tal vez otra tarde de triunfo.

El villartense Fernando Tendero se las vio ante otro Alcurrucén incierto, de poca raza y nada apto para el lucimiento. Una oreja en el esportón cosechó Tendero por poderío, pundonor y entrega, el de Villarta nunca defrauda, siempre presto y dispuesto ante cualquier animal por desrazado y manso que éste sea.

El ambiente de la Plaza, en tarde luminosa, nos hizo sentir felices a quienes somos partidarios de nuestros toreros y de la Tauromaquia. Vemos cada vez más claro el futuro de nuestra tan querida Fiesta Nacional.

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