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Paki García Velasco Sánchez
Antes de empezar con el artículo en sí, tengo que confesar una cosa. Y es que cuando Pepe me propuso escribir algo sobre el Mundial de fútbol, mi primera reacción fue decir que no y preguntarme si no se habría equivocado de persona con esta propuesta, ya que el fútbol nunca ha sido precisamente mi especialidad y, para ser sincero, tampoco soy una apasionada del deporte. Porque eso de sentarme delante de la televisión para ver a veintidós tíos corriendo desesperadamente como posesos persiguiendo a una pobre e indefensa pelota, no figura entre mis aficiones favoritas. Por lo que, convencida de que tenía muy poco que aportar sobre el tema, pensé que este sería uno de esos artículos que nunca llegarían a escribirse. Pero como suele ocurrir en algunos casos, bastó con mirar un poco más allá del balón y las porterías, para descubrir que un Mundial da mucho más de sí de lo que imaginaba, y fue entonces cuando me dije a mi misma: “mi misma, como tú no entiendes ni jota de esto del fútbol, vete dando un rodeo por la acera de enfrente y habla de otra cosa mariposa, pero eso sí, mariposa de la que sobrevoló el estadio en ese último día… y voilá, helo aquí.

La gran final comenzó con una espectacular ceremonia de apertura, en la que Laura Pausini, Robbie Williams y Nicole Scherzinger interpretaron “Desire” (el himno oficial de la FIFA) con una puesta en escena cargada de emoción. Además, el actor Tom Cruise sorprendió con una aparición especial y un discurso de apertura en el que destacó y ensalzó el poder del fútbol como un deporte capaz de unir a millones de personas de todo el mundo antes del esperado pitido inicial.
Y es que la final del Mundial de Fútbol 2026 no solo va a ser recordada por lo que ocurrió sobre el terreno de juego, sino también por un acontecimiento sin precedentes… el primer gran espectáculo musical organizado durante el descanso de una final mundialista.
Un espectáculo el cual está inspirado en el famoso Halftime Show de la Super Bowl. Por lo cual la FIFA decidió convertir el entretiempo en un evento de entretenimiento universal, reuniendo así a varias de las mayores estrellas de la música internacional. Dicho por todos, una iniciativa que ha marcado un antes y un después en la historia de los Mundiales y que ha generado diversas opiniones entre aficionados y expertos.
Dicho espectáculo tuvo lugar durante el descanso de la final y para hacerlo posible, la duración habitual del entretiempo se amplió hasta los treinta minutos más o menos, cuando lo habitual en estos casos es de 15. El aumento de minutos permitió montar y desmontar un gran escenario en el centro del campo para así no afectar al desarrollo del encuentro. Y aunque el resultado final fue impresionante, también ha abierto un debate sobre si un descanso así tan largo, beneficia a los jugadores.
La dirección del evento estuvo a cargo de Chris Martin, vocalista de Coldplay, en colaboración con la FIFA y la organización Global Citizen y que además del componente musical, el espectáculo en sí tuvo un marcado carácter solidario, ya que sirvió para promocionar el Fondo de Educación de FIFA y Global Citizen, el cual está destinado a recaudar fondos para mejorar el acceso a la educación y al deporte en todo el mundo.

Entre los artistas participantes se encontraba Madonna (una señora por la cual no pasan años) quien fue la encargada de abrir el espectáculo. Su aparición fue una de la más comentadas de la noche ya que entró al escenario acompañada por las leyendas brasileñas Ronaldo Nazário y Ronaldinho, despertando así una enorme ovación entre los asistentes. Su actuación combinó coreografías, música y un gran despliegue visual que dio inicio a un espectáculo de gran nivel.

Posteriormente actuaron los BTS, (ahí el estadio fue un gran griterío por parte de las y los fans) y es que estos siete chicos se han convertido en uno de los fenómenos musicales más importantes de los últimos años. Su participación aportó energía, baile y una espectacular puesta en escena que conectó especialmente con el público más joven. La actuación de BTS fue uno de los momentos más esperados del espectáculo, especialmente por la enorme repercusión internacional de este grupo surcoreano considerado uno de los mayores fenómenos del K-pop y de la música contemporánea. BTS proporcionó una vitalidad única al descanso de la final. El grupo interpretó su éxito mundialmente famoso «Dynamite», acompañado por una espectacular coreografía que hicieron vibrar tanto al público del estadio como a los millones de espectadores que seguían la retransmisión desde sus hogares. Su presencia puso de manifiesto el interés de la FIFA por convertir el espectáculo en un evento verdaderamente global, reuniendo artistas capaces de conectar con audiencias de todos los continentes y edades. La actuación fue una de las más comentadas en las redes sociales y confirmó el enorme poder de convocatoria que BTS mantiene a nivel internacional (doy fe).

Después llegó el turno de Justin Bieber, que ofreció una actuación completamente diferente a la de los artistas que le precedieron. El cantante canadiense apostó por un formato mucho más íntimo y melancólico, alejándose del despliegue de bailarines para quedarse prácticamente solo sobre el terreno y acompañado únicamente por su guitarra. Con esa puesta en escena sobria y elegante, mostró su faceta más emotiva, dejando que fueran la música y su voz las auténticas protagonistas. Su actuación aportó un momento de calma y sensibilidad en medio del ritmo frenético del espectáculo, creando un interesante contraste con la intensidad y la energía que habían dominado hasta entonces la ceremonia.

Otro de los momentos culminantes del espectáculo, fue la actuación de Shakira, una artista muy ligada a la historia de los Mundiales de fútbol. La cantante colombiana interpretó junto al artista nigeriano Burna Boy la canción oficial del torneo «Dai Dai». Ambos ofrecieron una actuación llena de ritmo y color, acompañados por decenas de bailarines y una puesta en escena que combinó influencias africanas y latinoamericanas, La actuación estuvo acompañada por numerosos bailarines y por los populares Ghetto Kids de Uganda, creando uno de los instantes más animados de toda la ceremonia. Como en anteriores competiciones futbolísticas, Shakira volvió a demostrar su estrecha relación con el fútbol y su capacidad para conectar con millones de espectadores de todo el mundo.
El espectáculo concluyó con una actuación coral dirigida por Chris Martin y el coro infantil PS22, transmitiendo un mensaje de unión, paz y esperanza. Sobre el césped apareció proyectada la palabra «Love», mientras todos los artistas se reunían en él para poner el broche final a un evento pensado para combinar deporte, música y solidaridad.

Y aparte de estos artistas, también hay que mencionar al director de orquesta Gustavo Dudamel, el cual estuvo acompañado por músicos de la Filarmónica de Nueva York y de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar.
Así como también los actores Jason Sudeikis y Brendan Hunt y algunos personajes de los Muppets como Elmo, Triki, el Conde Drako, la Rana Gustavo o la Cerdita Peggy.

Sin embargo, la acogida del espectáculo no fue para todos igual, ya que muchos aficionados elogiaron la calidad de la producción, el nivel de los artistas invitados y el carácter innovador de la propuesta, no obstante, otros consideraron que el descanso fue excesivamente largo y que rompió el ritmo de la final, algo que podría afectar al rendimiento físico de los jugadores.
En cualquier caso, la FIFA consiguió uno de sus principales objetivos, atraer la atención de millones de espectadores más allá del ámbito deportivo y convertir la final del Mundial en un evento cultural de alcance mundial. La combinación de fútbol, música y entretenimiento demuestra cómo los grandes acontecimientos deportivos evolucionan para adaptarse a una audiencia cada vez más global.
En conclusión, el descanso de la final del Mundial 2026 pasará a la historia como un momento revolucionario para el fútbol. Aunque seguirá existiendo debate sobre si este tipo de espectáculos deben formar parte de una competición deportiva, nadie puede negar que fue un evento histórico, que reunió a algunas de las mayores estrellas de la música internacional y que convirtió el entretiempo en un espectáculo tan comentado como el propio partido.
