DE DAIMIEL A PALACIO. HISTORIA DE UN REAL POSTRE

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Daimiel al Día

A menudo, tendemos a considerar que los grandes acontecimientos están protagonizados por personas o personajes de gran notoriedad, personas de gran influencia en el ámbito en el que desarrollan su actividad, y que con su capacidad de decisión son capaces de transformar las cosas grandes y pequeñas de este mundo, pero no siempre sucede así.

Vamos a explicar a ustedes cómo desde Daimiel, se gestó un real postre que terminó en palacio.

Este es el caso del que hoy, y créanme si les digo que prácticamente en exclusiva mundial, les vamos a hablar en Daimiel al Día, porque la información que a continuación van ustedes a leer no la protagonizan personajes de relumbrón, sino actores secundarios que han sido imprescindibles para que un acontecimiento de nivel internacional ocurriese tal y como se esperaba que ocurriera, y además, esos personajes resulta que son de Daimiel.

Todo empezó hace unas semanas, cuando el restaurante Taberna Artesana Verdejo de Madrid regentado por Marian Verdejo, fue solicitado por la Casa Real para elaborar el almuerzo con que sus majestades los Reyes de España agasajan a los asistentes a la entrega del Premio Cervantes que como ustedes saben, premia la obra global de un autor en lengua castellana cuya contribución al patrimonio cultural hispánico haya sido decisiva. En esta edición el mejicano Gonzalo Celorio ha sido el premiado a propuesta de la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Para tan magna ocasión se solicitó al restaurante la elaboración de dos propuestas culinarias, siendo su Majestad Doña Leticia la que personalmente se implicó poniendo algunas condiciones al respecto de los menús, que más allá de la calidad que Taberna Verdejo garantiza, contemplaban no solo la exquisitez de los manjares, sino el hecho de que fuese un menú equilibrado y saludable no dejando nada al azar. Doña Leticia es muy detallista, y como buena anfitriona se desveló por que no se produjese ninguna situación incómoda para los invitados, relativa entre otras cosas al menú, que en ningún caso debería llevar nada que hubiese que coger con la mano.

La propuesta final aceptada, sería además de los entrantes: un primero a base de lomos de caballa escabechada al estilo tradicional y brotes verdes, y un segundo a base de albóndigas de choco y cazón, crema de apionabo y caldo de jamón ibérico.

La relación de Cervantes con la Mancha es conocida universalmente a través de la obra cumbre de la literatura española, y es en este momento cuando Daimiel entra en escena.

¿Por qué no hacer un guiño a la tierra del Quijote?

Para los postres, alguien sugirió a Taberna Artesana Verdejo dos opciones que Marian su propietaria enseguida aceptó.

La primera, fue una Tarta de queso manchego, y dado que en Neotaberna Rufy`s de Daimiel se elabora la mejor tarta de queso manchego de España, unos días después, y contando con la buena disposición de Rufino Ruiz Loro, una tarta viajaba con destino Madrid para ser sometida a juicio por parte de la Casa Real.

La segunda opción y que finalmente resultaría ser la elegida por sus majestades, fue un postre todavía más enraizado en La Mancha: queso manchego con su mostillo. Para ello, alguien se dirigió a la quesera Ojos del Guadiana recientemente premiada en el Frankfurt International Trophy con el galardón al mejor queso del mundo, y adquirió dos ejemplares en formato semi curado y curado, que serían servidos junto con el mostillo en una especie de milhojas.

Por los medios de comunicación nacionales conocen ustedes el desarrollo de tan magno acontecimiento, en el que sus majestades, miembros del gobierno y el escritor premiado Don Gonzalo Celorio además de otras personalidades, pudieron disfrutar de un ágape digno de reyes, en cuya mesa humildemente brilló un postre nacido en Daimiel.

Al término del almuerzo, en un aparte, D. Felipe y Dª Leticia felicitaron personalmente a Marian Verdejo por su excelente trabajo, resaltando especialmente el postre por su originalidad y sabor auténtico muy del agrado de todos los comensales.

Quizá algunos de ustedes se preguntaran cual es el criterio para desechar algunas de las propuestas culinarias y aceptar otras por parte de la casa real, y créanme si les digo, que el protocolo dicta normas muy estrictas siendo el tiempo disponible una de ellas.

La tarta de Rufy`s es una excelente tarta, es una tarta campeona que fue muy valorada, pero es una tarta contundente a la que hay que conceder su tiempo para disfrutarla como merece, y también para digerirla convenientemente. Este y otros detalles, se tienen muy en cuenta por parte de nuestra reina. Un almuerzo como era el caso impone unos tiempos, y acudir a un acto como el de la entrega del Premio Cervantes con una digestión pesada no resulta adecuado ni conveniente. En cualquier caso, en la Casa Real no se dan explicaciones acerca de por qué se han elegido éste o aquél plato. Aunque otro nivel, D. Felipe y Dª Leticia están recibiendo y agasajando en su casa a unos invitados como podríamos hacer cualquiera de nosotros.

Aquí la cuestión, es que en un evento de tal magnitud como es la entrega del premio Cervantes; algo así como el Nobel de las letras españolas, en la mesa de palacio ha sido protagonista un postre humilde, un postre sencillo como el alma de nuestra tierra, pero que expandió el horizonte de sensaciones de los comensales trasladándoles a las inmensas llanuras manchegas por donde vaga el de la triste figura desde 1605, y que ese protagonismo, ha sido auspiciado por no más de tres personas nacidas en Daimiel, y con productos elaborados en Daimiel ; algo de lo que deberíamos sentirnos orgullosos.

¿Quiénes son estos personajes? ¿Preguntó la reina por el origen de ese postre tan original? Permanezcan atentos a nuestra pantalla.

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