HECHIZO DE TROMPETA

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Uno del Pueblo

Atracción irresistible ejerció sobre los presentes el hechizo de Manuel Blanco y sus seis trompetas. El músico de Daimiel se presentó en su escenario soñado, “incomparable a lugares emblemáticos como Praga o Nueva York”.

La expectación despertada se vio correspondida con un Auditorio Municipal ocupado en todas sus butacas. Entrada de lujo para evento excelso, con mil trescientas almas pendientes del embrujo musical del trompetista daimieleño y el trío de profesionales que le acompañaron. Top del “tó”, lo más top del «tó» presenciamos en Daimiel en noche mágica con nuestro paisano como protagonista más tres primeros espadas en esto de combinar con arte los sonidos con el tiempo, creando música para oídos exigentes, sensibilidad melódica exquisita.

Pepe Rivero al piano, cubano de raíz familiar arraigada en la música, resultó componente esencial de la noche, desde su renombre internacional presentado por Blanco como “el mejor pianista actual de jazz latino”. Reinier Elizade “El Negrón”, mimando el contrabajo sin trabajo, actuó en el escenario de la Avenida de los Deportistas aportando desde el pellizco a las cuatro cuerdas la gravedad de su sonido, con solos inauditos de increíble sonoridad. Michael Olivera, uno de los percusionistas más importantes de la escena musical a nivel internacional, también formó parte de este trío de músicos cubanos que reforzaban la calidad y prestigio mundial de nuestro Manuel Blanco. Noche de ensueño en Daimiel.

Y ahí estuvo nuestro paisano, protagonista de la noche en su regreso al escenario de su pueblo, formando parte de los Conciertos Anuales de la Diputación de Ciudad Real en “Espacios y lugares emblemáticos”. Rodeado por los suyos, nuestro solista encandiló al personal, transmitiendo por momentos mucha emoción.

Durante las dos horas de duración de su Concierto, nuestro paisano nos fue presentando los diversos movimientos de la compleja “Toot Suite”, compuesta para el prestigioso trompetista francés Maurice André. Su interpretación resultó sencillamente antológica, entre el aplauso y admiración del público, con participación coral del respetable a instancias y dirección de Blanco en algunos momentos. El músico interpretó hasta con seis trompetas diferentes, en desafío personal harto difícil superado por su singular técnica trabajada durante muchos años en su práctica, perfección y estudio diario. Carrera profesional labrada desde el esfuerzo, profesionalidad e ilusión ilimitada.

“Concierto pensado desde el cariño”, manifestaba el artista, incrédulo de actuar delante de sus paisanos en ambiente tan entrañable, “evento para compartir con amigos, paisanos y familiares”.

La presencia de la bailarina Laura Daganzo, componente del Ballet Nacional de España, supuso sorpresa en la velada, sorpresa acentuada con la irrupción en escena de su hermana Puri  y su esposa María, interpretando al unísono samba lenta, muy aplaudida por el público en el efusivo abrazo final de los tres.

El “desarreglo” final,, en calificación del propio artista, tocó la fibra sensible al todo Daimiel respetuoso y expectante ante el anuncio del trompeta. Los sones de “El Niño Perdido”, “Somos de Daimiel”, y el “Himno de la Virgen de las Cruces”, fusionados en “desarreglo” rítmico, erizó el vello a los presentes entre alguna lágrima de emoción. Broche de oro al Concierto que a algunos supo a poco. “Momentos importantes para mi carrera profesional, emocional y pasionalmente”, precisaba Manuel, tras superar “la responsabilidad y presión del momento”, pero con la reliquia de Jesús Nazareno en el bolsillo izquierdo del pantalón, siempre consigo en sus grandes Conciertos.

Concierto de calidad y emocionante “desde la primera hasta la última nota”, comentaba nuestro músico tras sus actuaciones por medio mundo en escenarios de postín.

Fascinados por el hechizo de un trompeta, los asistentes levantamos el sitio marchándonos felices a soñar con los sonidos regalados por nuestro paisano Manuel Blanco en noche musical inolvidable para Daimiel.

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