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Uno del Pueblo
Coincidieron tres acontecimientos diferentes que aglutinaron al Daimiel musical, siempre fiel a los grandes eventos culturales, musicales en este caso, que se olfatean desde lejos, desde el momento en que son anunciados.
Y nada mejor que la música para amansar ánimos en esta etapa vital tan convulsa que estamos viviendo, e incluso padeciendo. Pues se anularon penas y malos rollos cuando de nuevo la música nos unió.

Abrió cartel de máximos eventos musicales, al anochecer allí estuvimos, el 54 Festival de Música Folk Tablas de Daimiel, con homenaje a Ismael, Ismael Peña, figura musical de nuestra época, quienes ya peinamos pelo blanco. Un artículo en Daimiel al Día, lo publica Jesús Camacho experto en estas lides y organizador del acto junto a su gran equipo de la Asociación Folclórica local.
Por orden cronológico, Los Coloraos trajeron el mismo día, sábado noche, la actuación de un tributo al “Último de la Fila”, de parte tarde, noche del “to”, en el Pabellón Ferial, allí estuvimos también disfrutando de la calidad de ese grupo de músicos profesionales que nos transportaron a un pasado reciente, haciéndose eco de estos momentos nuestra compañera Paqui García Velasco en otra crónica.


Y el domingo en luminosa mañana, tras el descanso oportuno después del “último”, de nuevo regresamos a la escena del placer, el improvisado auditorio del Pabellón Ferial que yo creo incluso ya se amoldó mejor para una acústica que, ahí por lo mediano, ya nos estamos acostumbrando hasta el punto que escuchamos y “sentimos” con mejor aprecio aquello que los músicos nos interpretan. O a lo mejor nuestros pabellones auditivos se han adaptado al Pabellón de las Telas Colgantes… Maratón de calidad musical que el pueblo sabio ha podido disfrutar en nuestra ciudad.
El Encuentro Extraordinario del 150 Aniversario de la Banda de Daimiel reunió a tres Bandas provinciales de esmerada calidad, en un mismo escenario se agruparon tres historias y una misma música, todo organizado por la dirección de la Banda daimieleña.

La Banda Sinfónica Ateneo, de Ciudad Real, joven, numerosa y en afán de crecimiento, bajo la dirección de D. Francisco José Velasco Martínez, sorprendió por su calidad y frescura, con proyección de futuro y máximas posibilidades artísticas por desarrollar. “Como las propias rosas”, fue pasodoble de fusión andaluza y levantina, que abrió la mañana. “Leonardo Dreams”, continuó el cartel, obra en diez partes continuas inspirada en los inventos de Leonardo da Vinci. “La corrida de toros”, fue el poema sinfónico de Burki que describe a través de la música las diferentes partes de una corrida de toros. Magnífica interpretación, con público en pie aplaudiendo la actuación de esta sorprendente y más que agradable Ateneo.

Qué decir de la Banda de Música Filarmónica Beethoven, de Campo de Criptana…! Ciento setenta y seis años de historia la contemplan, luciendo premios nacionales e internacionales de máximo nivel, recibiendo la Medalla al Mérito Cultural Extraordinario de Castilla la Mancha, como galardón por su contribución a la vida cultural de la región.”Crisol y Glosas”, “Armenian Dances” y “Lord Tullamore”, fueron las composiciones seleccionadas por los de Criptana para hacernos llegar todo el potencial sonoro de esta casi Bicentenaria Banda. Nos desmonteramos tras su majestuosa actuación desde la batuta de D. Carlos Garcés Fuentelsaz.
Y el sombrerazo final lo dedicamos a la Banda de Daimiel, que puso broche de honor a la inolvidable mañana. La obra de Óscar Navarro, “Libertadores”, puso al Pabellón en pie, literalmente, cuando en la apoteosis final los aplausos encendidos del respetable no cesaban en pro de la agrupación daimieleña. Qué pedazo interpretación, “disfrute y explosión de sensaciones”, sensibilidad a flor de piel, vello de punta, público partícipe en la propia interpretación. Liberados de tensiones, aplausos a rabiar después de escuchar y sentir la peculiar y atípica obra “Libertadores”, atípica con músicos de las tres bandas. “Un Somni”, pasodoble levantino, y “Miss Saigón”, con efectos especiales de combate aéreo y música de tono dramático e histórico, nos hicieron reconocer de nuevo la calidad de la centenaria Banda de Daimiel al frente de D. Pedro Francisco Sánchez – Valdepeñas Pozo.

Quienes aman la música, aman la vida y eso fue, precisamente, lo manifestado en el Pabellón Auditorio, vida, mucha vida, la de un Daimiel inquieto y degustador de lo bueno.
Llenos hasta la bandera, en dos jornadas de las que dejan huella en los sentidos, desde los primeros asientos de preferencia en el Encuentro de Bandas hasta el último de la fila, atrás del “tó”. La música nos da vida, justifica al ser humano, al creador y al intérprete. Daimiel, cultura, el mundo de la cultura, a tu alcance.
Una vez más,
¡QUE VIVA LA MÚSICA!
