BIENVENIDA PRIMAVERA

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Uno del Pueblo

Fotos: Paqui García Velasco, Queche y Un Servidor

Lo de que la sangre altera, no es frase manida, es que se revoluciona el ser. Luz, color, agua, paraguas, ropa de entretiempo, sonrisas, semana santa en la calle, música, sombreros, gafas de sol, terrazas y tertulias, cañas y airén, pinchos y restauración de nuevo cuño. Es primavera en Daimiel, nada que ver con lo de El Corte Inglés.

Parques y jardines con vegetación recién nacida o replantada, invitan a su contemplación, elevan el ánimo. Hortensias, claveles, lavanda, rosas reinas de las flores, jazmín, girasol, las tortasoles de toda la vida, mirando al astro rey durante todo el día…, con sus fragancias peculiares y colores únicos, nos transmiten vida y optimismo, condiciones idóneas para el resurgimiento personal y el bienestar anímico.

La primavera de Vivaldi rebosante de vida, luz y color, nos adentra con su melodía en la naturaleza que renace, entre frescura musical, esencia de esta estación entre trinos, alegría y sentidos ojo avizor.

Un paso por Las Tablas, a tiro piedra, nos reencuentra con múltiples especies que regresan a su lugar natural. Energía en el Parque Natural, que seguro Dios ha puesto en nuestras manos para insuflarnos fuerza y rigor todo en modo natural, esperemos que así continúe, y de este modo los mortales sigamos manteniendo la esperanza, parte del alma que se anima y revive con fuerza ante tamaña observación, primavera en flor, primavera de pato colorao, calamón, zampullín, petirrojo, golondrina, cercetas, observen la foto del embarcadero, o ánade rabudo, paraíso natural que se reactiva en la primera estación, primavera de la vida.

Si además cuadra que la lluvia bendita nos ha caído a su amor, con alguna que otra tormenteja, quedamos absortos ante imágenes que se prodigan por nuestros lares muy de cuando en vez.

Quienes paseamos por la vida, apreciamos por sendas y caminos tonalidades variadas de verde, mucho verde, símbolos de renovación, calma, armonía y tranquilidad, verde esperanza que predispone al pensamiento óptimo, con acercamiento al personal, familia, amigos, atléticos, culés, béticos, valencianistas e incluso seguidores del Daimiel, que este año sí.

No se pierdan la primavera de este dos mil veintiséis que está reventona. Vívanla de cerca, lo tienen de su mano. Adéntrense y piérdanse en el verde exuberante de hogaño, que lo seguro es lo comío, y en este Mayo nos alimentamos de naturaleza casi sin querer, viendo como la parra y la higuera están verdeando en esta primavera, por ejemplo.

Y con este estado de ánimo, incluso hasta los sueños más delirantes es posible se puedan hacer realidad. Amos que bien.

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