CUANDO UN AMIGO SE VA

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Uno del Pueblo

Nadie se muere mientras permanece vivo en nuestro corazón, en nuestros recuerdos. “Cuando un amigo se va, queda un tizón encendido, que no se puede apagar ni con las aguas de un río” (Alberto Cortez). Aunque cierto es que “algo se muere en el alma cuando un amigo se va. Y va dejando una huella que no se puede borrar. Ese vacío que deja el amigo que se va…” (Manuel Garrido).

Todos éramos Guillermos el domingo 26 de Mayo de 2024. Escenario idóneo el elegido, el Estadio Municipal del Carmen, sobre cuyo césped nuestro Guillermo desarrolló su afición deportiva, el fútbol, originado desde las Escuelas de El Carmen, con un incombustible Javi Heredia ordenando juego y banquillo, como siempre.

Todos homenajeábamos de motu propio a una estrella que ya brilla en el cielo. Y acompañábamos buen número de personas, varios centenares, ataviados con camiseta blanca o amarilla en recuerdo a sus dos clubes, Daimiel y Tomelloso. Arropábamos a sus padres, hermano, abuela y familiares próximos. Dos partidos que dejaron recuerdo emocional y deportivo en este I Memorial “Guillermo”, creado en su recuerdo y honor. Dos encuentros entre los cadetes de la EMD El Carmen, de Daimiel y la EFB Tomelloso, refrendados por el posterior partido entre los Compañeros EDM El Carmen Cadete y Compañeros Atco. Tomelloso Juvenil, mañana luminosa, cargada de emoción. Los resultados fueron lo de menos, ante los momentos de conmoción y emotividad que transmitió el querido y experto comunicador de Radio Daimiel Raúl Astillero, que nos encogió el corazón desde su elegante sensibilidad, llegando la emoción a invadirnos el alma.

Se produjeron momentos de tristeza, pero qué mayor alegría para sus padres, hermano y abuela que disfrutar del legado que dejó el menor de la saga, huella perdurable en su pueblo, Daimiel. El deporte, el fútbol, su mundo, le acompañó en este Memorial surgido a bote pronto, de modo natural, de entre los suyos.

Imposible ocupar el lugar de su familia directa, pero sí compartimos recuerdos y momentos que a todos nos unieron en El Carmen, en torno a la figura de un daimieleño de veintitrés años desaparecido por los designios divinos que cuesta comprender, salvo la creencia en una mejor vida. Como reseñó Raúl Astillero, entrañable locutor que dirigió el acto desde su propia emoción, “No hay justicia en la vida y en la muerte. Si lo fuera, ningún hombre bueno moriría joven”, según frase del escritor Mitch Albom. Acto de honor, placas y recuerdos florales para sus padres y hermano al término del primer partido. Emoción incontenible.

Ya conoce Guillermo el otro lado, casi seguro luminoso y claro. Tal vez, el cielo hubiera podido esperar ante una vida tan lozana, plena de proyectos ilusionantes por descubrir y disfrutar. Una sonrisa, a lo mejor, recordará momentos compartidos, como cuando Guillermo hacía reír a sus compañeros en el autobús, desde su inteligencia y facultades desplegadas en el partido recién disputado. Central de fuerte complexión, siempre fue un “cinco” inteligente, con precisa colocación y muy disciplinado, en opiniones de sus entrenadores.

Raimundo Gómez del Pulgar, “Rimun”, fue la cabeza visible organizadora de este cariñoso evento, ayudado en todo momento por diversas personas e instituciones ligadas al mundo del fútbol en Daimiel.

Niños, jóvenes y mayores, respaldamos un sentido homenaje a un joven daimieleño que a buen seguro forma parte del Universo, entre las mejores estrellas, espíritu feliz que nos contempla desde sus más puros deseos sobrados de amor. Y seguro que ya nos alumbra desde allá arriba.

Cuando un amigo se va, su ausencia es relativa. Mientras siga en nuestro permanente recuerdo, siempre vivirá entre nosotros.

Y en todo caso, si la Providencia así lo ha dispuesto, hágase y aceptemos Su Voluntad.

Uno del Pueblo, en memoria a Guillermo Rodero García – Pardo.

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