EL PRIMER TRAGO

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Uno del Pueblo

El primer trago de calor, ya nos ha llegado. Lo sufrimos y combatimos con recursos naturales como la vida misma. Los grados del termómetro no hay quien los domine, ni siquiera se controlan, es un gran problema…, y sin solucióonn…!!! salvo ventiladores o aires acondicionados domésticos.

Mas hete aquí que algunas fórmulas populares nos ayudan a mitigar de modo inmediato los efectos agobiantes del astro rey. Reina entre los mortales una afición compartida entre casi todos y válida para toda estación: la caña, jarra o copa de cerveza fresquita y bien tirada, de gran importancia este último detalle, tirada con arte y gracia, hasta convertir el refrescante y líquido gaseoso en un manjar, incluso masticable si la espuma coronada, la que remata el recipiente es mantequilla pura, néctar de cerveza, con cata de primer sorbo que deja recuerdo plástico en el bigote de quien escribe. Una «espléndida», que diría el gran Moya.


Qué lujo, qué placer, qué sensación tan única, incomparable momento en presencia de contertulios y maestro cervecero que acaba de servir ese producto final de espuma mantecosa, con rostro y expresión inconfundible tras el primer trago…, bendito, bendito, bendito, qué maravilla, o bien «anca» el Rufi o también desde Sevilla, cosa más rica el primer trago, primer sorbo de placer y felicidad que además mitiga la alta temperatura.


Y claro, luego pasa lo que pasa… Y qué es lo que pasa…? Pues que después de la primera solicitamos con deseo la segunda, el placer en ésta, con ánimo ya más distendido y deseo de saborear desde el primer trago sorbo de placer inigualable, hasta ver marcadas en la copa señales evidentes de placer, satisfación y calor mitigado gracias a este líquido elemento, placer y néctar de los dioses, ventilador natural para combatir calores, con sensación de bienestar tras el amargo regusto de otro trago de cerveza, que no se sube a la cabeza…


Un pelín de barriguita, combatible en el gimnasio o la actividad diaria, es el riesgo del mortal, salvo figuras o modelos populares en manos de nutricionistas, que ocultan placeres derivados del arte de tomar cerveza, con calor o sin calor. Qué amargura más dulce, qué agrio y recostituyente momento la ingesta del primer trago de producto fermentado de cebada y aromatizado con lúpulo, amargura celestial… chapuzón en piscina con lingotazo posterior de cerveza con espuma coronada, otra alternativa veraniega a contemplar…


Recurso natural y sostenible, mientras se aguante copa en mano. Recurrir a la tan rica cerveza, comunica, une y resulta intercambiador natural de opiniones, siendo testigo notarial de acuerdos y celebraciones del ser humano, desde tiempos inmemoriales y por los siglos de los siglos.


Amén.

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