PONIENDO ALGUNOS PUNTOS SOBRE LA I

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José Ignacio García Muñoz (Queche)

¿Qué es torear? Yo no lo sé. Creí que lo sabía Joselito y vi cómo le mató un toro.

Fue en mayo, concretamente el 16 de mayo de 1920, cuando “Bailaor” un toro muy en el estilo de Santa Coloma se llevó por delante a José Gómez Ortega “Joselito”.

Unos dicen que Bailaor era burriciego ya de salida, una condición del toro que no ve de cerca como ustedes saben a través de esta revista en su anterior artículo. Otros, opinan que el toro se cegó durante la suerte de varas. El caso es, que en un cite Bailaor acometió a Joselito sin que este pudiese vaciar la embestida ya que no obedeció a los engaños, y embistió al bulto lanzando al torero por los aires donde de nuevo fue corneado esta vez mortalmente.

Recientemente, hemos asistido a sendas cogidas sufridas por dos puntales de la actual tauromaquia como Morante de la Puebla y Roca Rey .Dos cornadas que en otro tiempo hubiesen puesto la supervivencia de los diestros en grave peligro pero que gracias a la medicina tienen hoy un pronóstico más favorable.

Una de estas cornadas; la de Morante concretamente, es similar a la que se llevó por delante la vida de Varelito, el diestro sevillano que resultó corneado en la misma región anatómica, y que murió a consecuencia de la grave infección (no se había descubierto la penicilina) que se le declaró.

Lejos de alegrarse del percance, los vecinos de su barrio cubrieron de arena las calles para que el ruido de los carruajes no molestase al torero moribundo.

¿Qué ha cambiado en la sociedad para pasar de aquella actitud, a la actitud de ciertos sectores hoy en día?

Me temo, que la polarización en la que nos han metido a los españoles alcanza no solo la política, sino también al fútbol, las fiestas religiosas, y como no a los toros. Y si no, que se lo pregunten al ministro Urtasum que ha retirado el Premio Nacional de Tauromaquia demostrando algo más que ignorancia al respecto.

No han faltado desalmados que se han alegrado de estos percances, y me viene a la memoria la de mi amigo Víctor Barrio, que nos dejó en julio de 2016 con 29 años tras ser corneado en el tórax en la plaza de Teruel por el toro Lorenzo de la ganadería “Los Maños”, algo que no sucedía desde hacía 30 años después de la muerte del “Yiyo” en Colmenar Viejo.

Es un hecho contumaz por parte de los detractores de la fiesta el hecho de alegrarse de este tipo de percances, algo reprobable incluso desde el punto de vista jurídico. Gente que se pone del lado del toro directamente, y que no entiende que los que vamos a una plaza vamos a ver torear, no a ver matar animales, para eso se puede ir a un matadero.

Se atribuye a Jorge Luis Borges la siguiente afirmación:

En cuanto al torero, creo que es esencialmente un cobarde. Un hombre que con todo un aparato de armas, estrategias y entrenamientos, se enfrenta a un animal limitado a sus reflejos primarios.

Este argumentarlo, es a menudo esgrimido por aquellos detractores de la fiesta que no saben nada sobre la esencia de la misma, pero que cegados por el sectarismo más radical niegan algo que sí supieron ver la práctica totalidad de autores de la generación del 27 con Lorca, Bergamín, Alberti, Cernuda, Aleixandre o Dámaso Alonso a la cabeza, y que hoy serian tildados de asesinos solo porque eran capaces de ver gracias a su particular sensibilidad cosas que otros(verdad Urtasum) no son capaces de ver.

El toro claro que entrena a su manera. Corre por la dehesa, se pelea con otros toros, incluso se matan entre ellos en ocasiones, y viene dotado genéticamente de un genio y un armamento potencialmente letal. El toro bravo es un animal soberbio, magnífico, pero no es una abejita que se dedica a polinizar por las dehesas.

En 2022, año particularmente trágico, 22 personas murieron por cornadas de toro bravo, y ninguno era torero. En abril de este año ha habido un muerto en una localidad de Jaén, en 2025, y 2024 también; de hecho es un suceso que se viene repitiendo con cierta frecuencia en fiestas populares sin que se celebre corrida alguna, y esto sucede porque en caso de enfrentamiento directo, el toro siempre tiene las de ganar, y lo mismo que usted no debería acercarse a un león en la sabana, tampoco debería hacerlo a un toro porque lo más probable es que la cosa acabe mal. Un toro bravo es igual de peligroso que un león.

Vamos a poner en la balanza los 75 kilos de un torero contra los 550 de un toro de lidia.

Vamos a poner dos pitones capaces de perforar un burladero, contra un paño hecho de lana tratada o sargo de algodón, de 90 a 98 centímetros de ancho, y 170 centímetros de largo y algo más de 1,5 kg de peso.

Vamos a poner la fuerza hercúlea de un toro capaz de echarse a los lomos los 650 kilos de un caballo, más los 40 del peto, más los manguitos de las patas, más el propio picador, contra lo que pueda levantar una persona corriente e incluso fuerte, y verá usted que la balanza se decanta claramente a favor del toro durante toda la lidia hasta la suerte suprema, momento de máximo peligro para el torero, en la que las fuerzas se igualan un poco al dotar al diestro de un estoque.

En realidad, el toro tiene ventaja durante los 20 minutos que dura su lidia, y en el último siglo, 133 profesionales de la tauromaquia han dejado su vida en los ruedos al enfrentarse “solo” a los instintos primarios de un toro de lidia, una máquina de embestir capaz de llevarse tu vida entre los pitones al menor descuido.

El torero no es ningún ventajista, acepta de buen grado esta confrontación, este juego entre la muerte y la vida, como lo prueban las últimas palabras que dijo Manuel Rodríguez “Manolete” en el lecho de muerte refiriéndose a Dª Angustias Sánchez:<<Que disgusto se va a llevar mi madre>>

Ni un reproche al toro que solo cumple con su naturaleza. No hay odio entre toro y torero, hay inteligencia contra instinto, hay arte aunque el detractor de la fiesta no lo vea como tal, pero no insulte o menosprecie a aquellos que sí lo ven. ¿No le parecen los antes mencionados de la generación del 27 suficiente garantía? ¿Acaso no lo eran Hemingway, Welles, Picasso y tantos otros?

Sobre los mataderos de ganado (vacas, cerdos, gallinas, conejos, corderos…), y sobre la supervivencia del toro bravo si no hubiese corridas, hablaremos otro día si les parece. Mientras tanto que Dios reparta suerte.

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