QUE DIOS LES PERDONE…

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Uno del Pueblo

… a quienes la música “no les dice nada”, o la “asocian” con el ruido, o lo que es peor, que no gustan porque no perciben el arte de combinar sonidos con el tiempo, arte paralelo a la existencia del “homo sapiens”, que ya fue capaz de crear elementos sonoros desde la naturaleza, a base de piedras, troncos huecos, huesos, conchas y además antigüedades primitivas que generaban sonidos acompasados con percusiones y vientos. Fue entonces, que no ayer, cuando el concepto de la música empezó a cobrar efecto.

Pues, en efecto, se produjo en nuestra ciudad el pasado domingo un hecho histórico, expresión emocional indescriptible, que vamos a procurar describir desde nuestra propia emoción.

Y es que resulta que con motivo del 150 Aniversario de la creación de la Banda de Música de Daimiel, organizaron sus actuales mentores una jornada más allá del concepto “especial”. Consistió en armonizar en un solo día un acto histórico que pasará a los anales de nuestra población. La idea, generada desde la propia Banda, logró aglutinar a cerca de ciento sesenta músicos daimieleños, los componentes actuales, algunos futuribles, y quienes formaron parte de esta agrupación musical a lo largo de los dos últimos siglos…

Fácil es imaginar que coincidieron en este inolvidable y entrañable día, hasta cuatro generaciones…, sí, hasta cuatro generaciones, ya que el estallido emocional aconteció cuando la Banda de Daimiel recaló en la Plaza de San Pedro, junto al Nazareno, lugar donde se rindió homenaje al músico de carne y hueso, persona sensible y cargada de sentimiento, -no en vano es músico-, “Satur», Saturnino Díaz del Campo quien descendió desde las alturas, su domicilio en un segundo, hasta la cercanía del asfalto, para recibir un reconocimiento por parte de un numeroso grupo de colegas músicos, en activo la mayoría, acompañantes a pie y marcando el paso, otros antiguos componentes de la histórica Banda Municipal de Daimiel fundada hace ciento cincuenta años, regular la borriquilla…

Emoción, mucha emoción, gafas oscuras en algunos de los muchos partidarios allí presentes, para tapar reacciones de difícil control cuando desde el Mercado, sede de la Escuela de Música, partió la comitiva musical al golpe seco de percusión que abrió desfile con el pasacalles “Javea”, momento “Javea” con comitiva abierta por músicos de otras etapas, ellos y ellas, que sin tocar instrumento marcaban en cabeza paso preciso de pasacalle tantas veces transitados por ellos mismos, pendientes tiempo atrás de partituras, válvulas, llaves, pistones o ritmos. Hoy consiguieron transmitir un efecto emocional que llegó a muchos de quienes también acompañamos a la Banda por la almendra central de Daimiel, con pasodobles y pasacalles de “cómoda” interpretación sobre todo para algunos instrumentos desempolvados para tan magno acontecimiento, que sonaron sobre la marcha, sin ensayo alguno. Emoción, mucha emoción, créanme, se sentía, se palpaba en el ambiente, ambiente en “acorde” de total entrega hacia nuestra Banda.

Qué felicidad…! Felicidad y emoción aumentada en la Plaza de San Pedro cuando aconteció el ya referido homenaje al nonagenario y querido músico “Satur”, que vive y colea sin perder nunca su agudo sentido del humor, señal inequívoca de persona viva e inteligente, definición de músico total.

Quienes “sentimos y entendemos” el idioma musical, nos sensibilizamos ante el vínculo generacional antes citado, -hasta cuatro generaciones en Daimiel-, que nos une, con mezcla de sentimientos y fusión de emociones que a muchos nos integran en un mundo de sensaciones que quienes lo sentimos, lo entendemos.

No pretendemos “imponer” desde un momento emocional puntual. Solo razonamos. Porque, a ver, que alguien me explique qué es la vida sin la música…; soy todo oídos…; prefiero entretenerlos escuchando y “sintiendo” las infinitas combinaciones del mi, sol, si, re, fa, con las del fa, la, do, mi…

Nosotros hacemos lo que podemos por medio de estos escritos para que rectifiquen, a tiempo están, los “infieles” pecadores que ignoran el mundo de la música, nuestra Banda, la Municipal de Daimiel.

Votemos a LA MÚSICA, partido pendiente de fundar, pero todo es cuestión de hacérnoslo mirar.

Paz, amor, conexión sentimental, medicina que sana, acercamiento entre personas, belleza interior, cosquilleo íntimo… “La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo” (Platón)…; “Sin música, la vida sería un error” (Nietzsche); “El arte de la música es el que más cerca se halla de las lágrimas y los recuerdos” (Oscar Wilde); “La música expresa lo que no puede ser dicho y aquello sobre lo que es imposible guardar silencio” (Víctor Hugo); “Los músicos nunca se retiran” (Louis Amstrong); “La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras” (Kurt Cobain); “Vivo mis sueños en la música” (Albert Einstein).

Ahí quedan estos pensamientos filosóficos de célebres personajes de la historia. Mientras tanto, sigamos aferrados a la música, que divierte, sana y es tratamiento síquico infalible…

Soy consciente de haber sido exagerado, tal vez, con mis argumentos, sensaciones y emociones vertidos en este artículo. Alguien, incluso, se podrá burlar… Pero Dios, que todo lo ve, sabrá perdonarles en el juicio final, cuando sean preguntados acerca del por qué no asistieron a los Conciertos de la Banda de Daimiel. Pero Dios, que es misericordioso, sabrá perdonarles…

Auditorio ya, porque con el potencial musical que genera nuestra ciudad, Daimiel, el día que disfrutemos de un Auditorio en condiciones, estaremos en la gloria.

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