GRAN CORRIDA DE TOROS EN DAIMIEL. LOS TRES ESPADAS A HOMBROS JUNTO AL MAYORAL DE LA GANADERÍA.

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Uno del Pueblo

Fotografías: Queche, Aitor Ramos y diversas fuentes.

Tiempo ha que no presenciábamos una corrida tan completa en Daimiel. Hubo toros, hubo toreros y hubo un público volcado con la tauromaquia. Hubo música acertada, cadenciosa y precisa ante lo que acontecía en el ruedo. Hubo aroma a España y su Fiesta Nacional. Éxito del nuevo empresario que merece seguir apostando por Daimiel y su afición, eso sí, con mucha mayor afluencia en temporadas venideras. Jesús Aranda, también triunfó. Y a fe que nos alegramos.

Y la emoción nos embargó cuando el pueblo de Daimiel homenajeó al torero más antiguo de nuestra ciudad, Emilio García – Consuegra “El Lince”, asesor de Presidencia en nuestra Plaza desde tiempo ha. El Presidente de la Diputación y el Alcalde de Daimiel, se encargaron de los Honores junto al empresario de la Plaza.

La extraordinaria corrida de Julio de la Puerta, con presencia y trapío de sobra suficiente para nuestra Plaza e incluso algunas de superior categoría, dio juego abundante para el lucimiento y demostrada profesionalidad de la terna.

Es complicado encontrar calificativos que no se hayan dedicado al gran Manuel Jesús “El Cid”, veterano triunfador por todas las Plazas de España, Francia y América, “torero de Madrid” con experiencias y triunfos en temporadas anteriores en Daimiel. El toreo al natural del torero de Salteras, los molinetes y circulares, sirvieron para llevarse un apéndice del astado tras estocada. Ya en su segundo, El Cid bien que se lució con tandas por ambos pitones que metieron al público en faena, rematada con gran estocada. Dos orejas al esportón más la anterior de su primero, triunfal tarde con tres orejas en Daimiel. Puerta grande.

Qué bonito resultó ver torear a Luis Miguel. El toreo puro y clásico de siempre, acompañado de arte y valentía, surgió en el ruedo de El Carmen. Vázquez completó sendas faenas a base de toreo clásico, del “güeno”, propio de él, torero y toreo de antiguos que encandila a los veteranos aficionados degustadores del arte de Cúchares en su más fina y elegante expresión, a la vez que engancha a la afición más joven.

Sublime se mostró el chico de Isidoro y la Fini ante su segundo Veragua, con los pies bien “plantaos”, muñecas ligeras y tandas con adornos repetidos de los que impregnan en la retina recuerdo para siempre, naturales y redondos de ensueño, para lucimiento también de los buenos fotógrafos.

Tres orejas paseó Luismi en las dos clamorosas vueltas al ruedo desde donde se contemplaba una significativa pancarta para el espada, mensaje profundo del cariño que despierta este torero en su ciudad.

El más joven de la terna, Carlos Aranda, nos gustó más que nunca, mostrándose firme y convencido ante sus dos oponentes. Era clara su disposición para el triunfo emulando a sus dos veteranos de terna, si bien el tercero resultó el más complicado de la corrida, ante el que Aranda mostró su casta y pundonor tanto con capote como con la franela. Con la tizona repitió pinchazos que frustraron un posible apéndice.

El coraje del daimieleño le hizo ir a recibir a portagayola al que cerraba plaza. Ansia de triunfo, logrado a base de verónicas de recibo muy estéticas y a pies juntos. Carlos toreó como nunca, con temple y calidad desarrollada por ambos pitones en tandas de gran belleza y emoción. El encastado y gran sexto de la tarde apretaba y embestía una y otra vez, escuchándose inicios de run run previo al indulto, aunque ahí quedó la cosa hasta la buena media estocada arriba despachada por el torero que al descabellar al primer intento hizo vibrar a la plaza poblada de pañuelos al viento que le valieron las dos orejas. Alboroto feliz en los tendidos, público que salió satisfecho y contento tras la gran tarde de toros desarrollada en Daimiel.

Toros y toreros, los de plata se lucieron en banderillas y buena brega, Marcos Galán y Jesús de Natalia -con susto para este último-, rayaron a buena altura como siempre, los picadores anduvieron efectivos y en algún toro brillantes, -Aurelio Cruz y Ramón Flores-, en fin, corrida completa de principio a fin. El mayoral de la ganadería de Julio de la Puerta, salió a hombros junto a la terna. Solo faltó el pasodoble “Palmas al Mayoral”. Magnífica actuación un año más de la Banda de Música de Daimiel que incluso sonó más y mejor, con interpretaciones al punto de los pasodobles de Luis Miguel Vázquez y Carlos Aranda. Bien por D. Pedro y sus músicos.

Fuertes emociones tras la salida a hombros de los toreros, con furtivas lagrimillas en aficionados, que se fotografiaban con los toreros a pie de sus respectivas furgonetas.

Se ha sembrado muy buena semilla por parte de la empresa organizadora de esta histórica y a buen seguro recordada tarde de toros, con Jesús Aranda Hernández al frente de la misma. Decisión acertada al elegir la terna de toreros e impecable presentación de la corrida. Triunfo indiscutible para Eventos Don Quijote, superando dificultades serias en días previos por todos conocidas.

Suerte y ánimo para próximas temporadas en el Coso de El Carmen. Historia que tú has hecho, historias por hacer.

Y el año que viene, más.

¡VIVAN LOS TOROS!

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