¡ALELUYA! ¡VIVA LA MÚSICA!

0

 791 visitas,  18 visitas hoy

Uno del Pueblo

Fotos: Juan Moya y Un Servidor.

Explosión de felicidad el sábado en el Pabellón Ferial. Satisfacción, júbilo, no va más en Daimiel, ambiente especial, el noble arte de la música por medio, como casi siempre que impera el sentimiento por encima de todo lo demás. Tela marinera, vaya cuadro impreso de sensibilidad, romanticismo, emotividad, música de sentimiento profundo, lenguaje universal del alma, mezcla de escalofríos, asentimiento y placer, con el ánimo a tope después de los incansables aplausos del excepcional y exquisito público que supo asimilar lo que sus sentidos percibían…

Todo ello producido por un espectáculo inédito en Daimiel, representación del Mesías, de Händel, Concierto nunca interpretado en Daimiel y con tamaña relevancia.

Gran motivo, vive Dios, este 25 Aniversario de la fundación del Coro de Cámara Laminium. Para significar la efeméride, hasta cinco coros se prestaron para la puesta en marcha del Mesías de Händel, que a todos nos dejó absortos. Cinco agrupaciones de nivel, más la propia intervención del Coro de Cámara Laminium, de intenso sabor daimieleño, nos embelesaron en esta reunión musical que marca referencia artística en nuestra ciudad. Qué bueno que estuvimos, qué bueno que escuchamos, qué bueno que sentimos.

Hasta el equipo de sonido colaboró y de qué manera para la soberbia interpretación de este Mesías, con orquesta de la Sociedad de Conciertos de Madrid, con la esencial intervención de la soprano Alicia Hervás, Ángela Cano como mezzosoprano y el tenor Gustavo Alameda, con un asombroso Alameda que dejó perplejo a más de uno, en actuación gloriosa la del tenor. La Coral Santísima Trinidad, El Coro Mansil Nahal, Coro del Conservatorio de Tomelloso, Coro Quercus Robur, más el Coro a Capella, nos trasladaron a otra dimensión musical, evasión más allá de la intensidad emocional que nos transmite la música, siempre presente en la vida de quienes nos congregamos en aquel Pabellón Ferial, con sonido muy bien trabajado, que dotó al espacio para que los espectadores gozaran de experiencia sensorial de nivel, por encima de lo habitual en el socorrido recinto.

¡Cómo brilló el sonido de la trompeta! entre casi un centenar de músicos, entre coralistas, músicos y solistas, se congregaron en un escenario bien habilitado y con patio de butacas con público selecto, y además numeroso. Además de acercar la cultura a la población daimieleña, este tipo de espectáculo influye en quienes sobre todo disfrutan en directo de tan alto nivel sensual, élite musical que sin duda, deja huella.

Prestigioso acontecimiento cultural, una vez más de la mano de la música. “Que viva la música”, pregonó a los cuatro vientos un espectador, a buen seguro gran aficionado que dejó explosionar sus emociones. Y yo, con él. Con el potencial musical que genera nuestra ciudad, Daimiel, el día que disfrutemos de un Auditorio en condiciones, estaremos en la gloria.

Regular la borriquilla el día que esto sea realidad… Y por cierto, elegante presentación del daimieleño David Párraga Fanega, de buenas maneras como comunicador. Los coros le dedicaron un afectuoso y emotivo cumpleaños feliz en el día de su celebración. Hermoso detalle.

Mientras tanto, ¡que viva la música! ¡Aleluya!

Compartir.

Sobre el autor

Los comentarios estan cerrados.