NO ES LO MISMO…

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Uno del Pueblo

Nos resistimos una y otra vez a opinar desde Daimiel al Día respecto al campo de la política. Pero como el “campo” es muy grande, “grandísmo”, enorme, grandioso, con espacios abiertos, libres de carga y presiones, hoy vamos a hacer una excepción y nos metemos en un terreno o “campo” que aunque no vaya de política, sí que “roza” el concepto pero de “chaspón” nada más.

Y todo viene por la grandeza y valores que emana el campo del deporte, en este caso, el “campo”, si se puede llamar así, de una pista de tenis, deporte del que no entiendo mucho.

Pero poco hay que entender cuando este “campo” saca a relucir los valores del deporte, actividad que realiza el ser humano. El humorista gráfico, Javier Salado, que a diario ilustra La Tribuna, publicó recientemente en dos viñetas todo un tratado de filosofía y verdad frente a la antítesis de otro tratado de cazurrismo y regresión en otros campos tal vez habitados por simios, y aún así habría que contrastar si los simios son tan retrógrados.

Quien acepta de buen grado una situación adversa como pueda ser una derrota en el “campo”, muestra un grado de civismo, deportividad, respeto y consideración, conducta propia del habituado a la convivencia, que emana desde los principios sensatos y naturales del ser humano “normalico”.

Un veterano, afamado y enriquecido tenista, Djokovic, de nombre Novak, se deshacía en elogios hacia su adversario que acababa de derrotarle en la final del Open de Australia, creo que máximo galardón en esta especialidad deportiva. Abrazo fraterno – paternal, dada la diferencia de edad, entre contendientes, frases de ánimo y felicitación del vencido hacia el vencedor, henchido a su vez de felicidad, alegría y emoción al escuchar semejantes elogios de tan elegante, duro y veterano rival, ejemplo de toda una generación de tenistas. El vencedor, por cierto, no era otro que el jovencito español Carlos Alcaraz, cuya carrera guarde Dios muchos años. Comportamiento ejemplar para la sociedad, modelo a seguir por la ciudadanía de a pie.

Honor, gloria y muchas gracias a estos dos deportistas ejemplarizantes. Regular la borriquilla el comportamiento de estos dos auténticos personajes, adversarios que conviven tan ricamente después de la dura pugna por el título en disputa.

Por el contrario, en el sector del “campo” político, nos topamos con individuos que lejos de zanjar polémicas las azuzan, los unos contra los otros, y además basándose en el voto emitido por tí y por mí, por nosotros, que tenemos por referencia a los tenistas y rechazamos de pleno y de plano a la actual clase política, plena de defectos e incapacidades detectables a simple vista, y eso que ya me están empezando a avisar las cataratas. Nos referimos a la supuesta “alta clase política”, los de arriba, a quienes dan ganas de dar un «revés a dos manos» en la faz, cada vez que «suben a la red» para publicar sus faltas de juicio, desde la insensatez y la ignorancia propia de necios y estultos, eso sí, «sostenibles» y sostenidos con nuestros votos. ¿A que no es lo mismo subir a la red para obtener golpe glorioso con raqueta que «subir a las redes» despropósitos políticos?.

No es lo mismo, no es lo mismo…, “el arte que estar harto”, que no nos confundan, queridos lectores de este digital. No es lo mismo un tubérculo, que ver tu culo. No es lo mismo la viñeta de los tenistas campeones del mundo en los valores deportivos y los valores humanos, que la posterior de dos políticos de hoy día que solo se representan a sí mismos sacudiéndose con crispación y transmitiendo ese mensaje a sus votantes.

Honor y gloria a los componentes de la viñeta de cabecera. Repulsa y desprecio a los representados en la viñeta posterior.

No es lo mismo lo primero que lo segundo. Nos quedamos con lo primero. Y la gran mayoría de ustedes, seguro que también… Y es que, no es lo mismo…

Nota: al terminar este escrito, me siento más tonto que cuando lo empecé. Por conclusión, nunca más volveré a escribir acerca de la política ni aunque sea de “chaspón”. La estulticia es un mal contagioso. Ea.

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