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José Ignacio García – Muñoz (Queche)
Miguel Ángel terminó El Juicio Final hacia 1541 y prácticamente ya no volvió a pintar. Falleció en 1564, de modo que también se cortó la coleta como pintor veintitrés años antes ¿y quién es nadie para decirle a Miguel Ángel cuando retirarse? Miguel Ángel terminó El Juicio Final hacia 1541 y prácticamente ya no volvió a pintar. Falleció en 1564, de modo que también se cortó la coleta como pintor veintitrés años antes ¿y quién es nadie para decirle a Miguel Ángel cuando retirarse? Quién soy yo para decirle nada a José Antonio Morante Camacho excepto gracias.
Con este párrafo, terminábamos hace escasas fechas el artículo titulado “Morante” que usted puede consultar en este su periódico, y que dedicamos a la inesperada retirada de los ruedos del torero de La Puebla del Río.

Ríos de tinta se vertieron sobre la oportunidad de aquella súbita bajada de telón en la carrera del toreo cuando se encontraba en un momento dulce de su magisterio como matador, y serán ahora otros tantos los que se dediquen a su retorno.
Son muchos los que reprochan a Morante su vuelta a los ruedos argumentando falta de torería y seriedad.” Se ríe de los aficionados” claman unos. “Deslució la retirada de Robleño” afirman otros. “Es un llorón” dicen los de más allá, y algunos; aunque ciertamente los menos, dedican al diestro algún que otro calificativo que no vamos a reproducir aquí…
Vamos a ver:
De momento, y hasta nueva orden (aunque tal como van las cosas no estoy muy seguro) este es un país libre, y cualquiera puede gestionar su vida como tenga por conveniente sin por ello hacerse acreedor a las críticas más furibundas. De puro evidente, parece que nos olvidamos de esto por más que el mundo de los toros esté sembrado de una pasión que a menudo lleva al apasionamiento.
La enfermedad de José Antonio no es ninguna filfa. Sólo aquellos más ignorantes o carentes de la mínima compasión, pueden soslayar la gravedad de la situación clínica de Morante que a menudo vive un auténtico calvario en su interior.


Hay personas que en su desempeño son portadoras de felicidad: Yo sería feliz si volviesen más allá de mis padres: Ava Gardner, Pelé, Spencer Tracy, Sorolla, Ángel Nieto, Paco de Lucía… y un sinfín de personajes que han hecho a la gente más feliz. Entonces por qué le vamos a poner pegas al retorno de alguien que puede alegrarnos la vida de vez en cuando.
Creo que muchos de los que se enfadaron con la retirada abrupta de Morante, es al igual que sucedió con Curro Romero, por lo que iban a dejar de ver. Un torero que podía hacerte desesperar esperando una buena tarde. Famosa es la anécdota; protagonizada casualmente también un domingo de resurrección allá por 1991, por parte de un aficionado que le gritó a Curro desde un tendido de la Maestranza tras una tarde poco afortunada del Faraón de Camas:

“Curro mañana va a venir a verte tu madre…y yo”
Unos años más tarde, preguntado Curro por la posibilidad de volver a los ruedos, contestó aludiendo a la dureza de su cintura y a los múltiples achaques:
No he vuelto a coger una muleta; para que le voy a dar ese disgusto al cuerpo. Pero sí afirmó refiriéndose a Morante: hay un torero en La Puebla que tiene lo que Dios da.
Y si Morante tiene lo que Dios da, y este es un país libre: quién soy yo para decirle nada a José Antonio Morante Camacho excepto gracias otra vez.
