DIEZ AÑOS DE BAILE DE ÁNIMAS EN DAIMIEL

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Jesús Camacho

Lo que empezó en el año 2016 de una forma totalmente altruista y con el único aliciente de recuperar y traer al presente antiguas tradiciones desaparecidas de nuestra localidad, se ha convertido en una de las propuestas más ambiciosas, cuidadas y trabajadas de la Asociación Folklórica Virgen de las Cruces de Daimiel. Desde que María del Mar Carrasco Suárez, empieza a elaborar el guion de lo que será una nueva historia de cada recreación del Baile de Ánimas, hasta que esta se representa de la mano de actrices, actores, músicos y bailarines, todos ellos amateur, pasan meses de ensayos, nervios, promoción y de dar a entender lo que se hacía en otra época a la ciudadanía en los días previos a cada Carnaval daimieleño, fecha que coincide con la celebración de los antiguos Bailes de Ánimas en Daimiel.

En el año 2015, concretamente el 13 de febrero de 2015, en diferentes medios locales y provinciales se lanzaba la siguiente noticia: “Misión: Recuperar el Baile de Ánimas”. La noticia se desarrollaba anunciando que: “Con este objetivo, la Asociación Folklórica Virgen de Las Cruces, en colaboración con el historiador del arte Jesús Sánchez Mantero, se van a embarcar en un proyecto de investigación que pretende, además, arrojar más luz sobre esta celebración que se llevó a cabo en la localidad hasta finales del siglo XIX”. Así lo explicaba el entonces Presidente de la Asociación Folklórica Virgen de las Cruces y también historiador Carlos Espinosa.


La iniciativa surgía a raíz de la ponencia de Sánchez Mantero sobre los orígenes de la máscara guarrona en los carnavales daimieleños. Un trabajo que llamaría la atención de otro de los miembros de la asociación, José Luis Ruiz de la Hermosa, responsable de encender la mecha en este proyecto, tras recordar este último que su abuela hablaba sobre «la Hermandad de las Ánimas».  

Se trataba de una tradición muy relacionada con el Carnaval y con el folklore daimieleño ya que consistía en bailar fandangos, seguidillas y manchegas, y que aún se sigue practicando en otras poblaciones de Castilla La Mancha, como por ejemplo en Almedina (Ciudad Real)

Algo muy importante para recuperar esta tradición, fue ser lo más fiel posible a lo que en Daimiel ocurría. Por suerte, existen documentos de finales del siglo XIX que describen con bastante detalle esta tradición. Este era el preludio de lo que estaba por venir y que seguramente ninguna de las personas que han estado implicadas o lo están en la actualidad, hubiesen llegado a imaginar.

Como se menciona, en la localidad de Almedina continúa la tradición de celebrar el Baile de Ánimas cada día de los Santos Inocentes, y sería el 28 de diciembre de 2015, cuando hasta esa localidad se dirigió un grupo de personas pertenecientes a la Asociación Folklórica Virgen de las Cruces, con el fin de ver cómo se desarrollaba dicho baile con la figura del Animero Mayor a la cabeza y que con su vara de mando, lleva el curso del evento e incluso, puede multar interrumpiendo el baile ante cualquier anomalía. Las mujeres esperan la llegada de los hombres sentadas en unas sillas dispuestas en forma de corro y el baile, es abierto siempre por el alcalde o Hermano Mayor, que baila una jota manchega en el centro de la pista o corro sin ninguna otra compañía.

Son muchas jotas las que se cantan en este baile, aunque la música moderna se ha abierto paso dejando relegada a un segundo plano la «jota popular» cantada con más fuerza en este día, aunque no especialmente escrita para las Ánimas. Esta es una de ellas:

La jota me dan que cante

la jota no me la sé

por darle gusto a mi amante

la «jotilla» cantaré.

Como quieres que quiera lo que tú quieres

tú quieres a los hombres, yo a las mujeres

yo a las mujeres niña, yo a las mujeres

como quieres niña que a mí me guste lo que tú quieres.

A partir de este momento comienza el baile para todos, incluidos forasteros y las consiguientes «subastas». Muchas pujas se necesitan, para ver los vídeos de aquella experiencia que tuvieron los miembros de la Asociación Folklórica Virgen de las Cruces por el Campo de Montiel y en aquel Baile de Ánimas.

No obstante, previa a esta visita a Almedina, la primera recreación del Baile de Ánimas en Daimiel ya estaba en marcha meses antes con múltiples guiones y esquemas provisionales, intercambio de personajes principales y que indispensablemente tenían que figurar en el baile y un sinfín de detalles para que el día 29 de enero de 2016, se pusiera en escena lo que sería la primera recreación del baile de Ánimas, recuperado después de más de ciento treinta años sin celebrarse en Daimiel. En ese guion provisional, figuraban los nombres ficticios de cada una de las personas que iban a participar en las pujas y en los bailes, con el fin de adaptarlos a seudónimos de otro siglo, tipología de monedas de la época y su valor y pequeñas anotaciones para ir guiando las pujas, bailes y pequeños chascarrillos.

El departamento de comunicación del Ayuntamiento de Daimiel titulaba así una de sus crónicas del día 26/01/2016: “El Baile de Ánimas resucita en Daimiel

Con la idea de que todo se entendiera y se comprendiera, un día antes a la representación, el 28 de enero de 2016, se presentaba en el patio del Museo Comarcal el libro de Jesús Sánchez Mantero Gómez Limón: “Los Bailes de Ánimas de Daimiel. Proceso de investigación y recuperación”, presentando el acto el Secretario de la Asociación Folklórica Virgen de las Cruces y uno de los principales e impulsores de este proyecto: Jesús Márquez Fernández Bermejo.

Previo a cada uno de los actos, hubo que buscar una imagen, un cartel que anunciara el acontecimiento y es por ello que el cartel elegido, es una réplica del lienzo que D. Juan D´Opazo pintó en honor a las Ánimas Benditas y que se encuentra en la Iglesia de San Pedro de Daimiel. Solamente quedaba que llegara el día y ver el desarrollo del evento.

A las 20:30 horas, daba comienzo el Paseo de “Los Rotos” por las calles más céntricas de Daimiel, anunciando el inminente inicio del Baile en el Espacio Fisac que se transformaría en la casa del Señor “Pilindicas”. Con el sonido del tambor y el subastero animando al vecindario que transitaba por las frías calles de Daimiel, pasearon los Rotos ondeando cuatro banderas de Ánimas diseñadas y pintadas por Eva J. Loro, al no tener constancia de las antiguas banderas de Ánimas de Daimiel.

Son las 21:00 horas del día adecuado y tras la introducción de Jesús Sánchez Mantero, toma la palabra Felipe “El Pilindicas”, que sería en aquel año el dueño de la casa: “Este año como todos los años se viene haciendo, vamos a celebrar un baile de Ánimas para recaudar dinero para las Ánimas Benditas, para misas y cultos para las Ánimas y para la cera del altar de Ánimas. También queremos agradecer a la antigua cofradía de “Los Rotos” por su colaboración anunciando por todo el pueblo de Daimiel la celebración de este baile, como vemos está todo el pueblo aquí por lo tanto su anuncio ha sido muy bueno”. Después del dueño de la casa, toma la palabra el subastero quién al grito de “Ánimas”, invita a bailar de forma gratuita a varias parejas, siendo la primera pieza que se bailó en este recuperado baile, la Jota de Santa Cruz de Mudela o popularmente conocida, como la “Jota del Ajo”.

Mientras unos bailan, los invitados susurran, se cruzan miradas, surgen chismes y entre tragos de mistela y cortadillos, se alternaron hasta un total de ocho bailes, finalizando con la Jota que en Daimiel se le dedica a la Virgen de las Cruces y con la Mancha Manchega, se invitó al público asistente a bailar.

Al día siguiente, la prensa recogió lo que nadie de la Asociación Folklórica Virgen de las Cruces, y ni tan siquiera Daimiel esperaba: Daimiel había recuperado una perdida tradición de finales del siglo XIX.

En el año 2017, se aspira a continuar y establecer este baile de Ánimas como un ejemplo de recuperación y recreación de antiguas tradiciones. Fue la noche del 17 de febrero cuando “Los Rotos” advertían el comienzo de un Baile al que no le faltó de nada: Un patio de una casa típica manchega de finales del S. XIX, acoge este baile de Ánimas en el que un dueño de la casa emocionado, dió la bienvenida a los asistentes, la viuda alegre, un hijo llegado de Filipinas, un borracho celoso que pondrá en peligro el evento … y mucho baile, incluso el programa “Ancha es Castilla la Mancha”, de Castilla la Mancha Media, nos visitaba en riguroso directo. Cualquier cosa podía ocurrir.

En el año 2018, la fecha elegida para la tercera recreación del Baile de Ánimas fue el día 2 de febrero, día de la Candelaria. El proyecto iniciado dos años atrás, iba cogiendo cuerpo y ya se le da un título en concreto a esta recreación: “El hijo difunto”. Era la primera vez, que había un guion con los textos de cada uno de los personajes y fue gracias a la firma de María del Mar Carrasco Suarez, siendo esta la primera vez, que se vincula el Baile de Ánimas con la máscara guarrona, la figura más representativa del actual carnaval daimieleño. Por este motivo, se invita a formar parte del elenco de actores a la máscara guarrona del año 2017: Juan Ángel García Muñoz Moreno.

En aquella ocasión, el Duque de Zacatena, D. José Antonio Azlor de Aragón y Hurtado de Zaldívar y su devota esposa, Dª Carmen hacen una visitan al pueblo y reciben a sus invitados en sus propiedades del pueblo. Va ya para dos años que desgraciadamente el hijo del señor Duque, Don Fernando, su primogénito, murió en Cuba. Han querido este año ser los anfitriones del baile de Ánimas para que sea en su honor; el señor tiene el pálpito de que su hijo no descansa en paz, y para ello han invitado a todo el señorío de la zona, buenas mozas honradas, y mozos del pueblo, que bailarán y cantarán para recaudar fondos para las misas de sus difuntos, las Ánimas benditas.

El 23 de febrero de 2019, se celebra la IV Recreación del Baile de Ánimas. “El robo de la perla”. Un año más, llega la fecha del Baile de Ánimas en Daimiel para poner a prueba la generosidad de los feligreses, y que todos aquellos que asistan colaboren con sus pujas. De esta forma, se recaudará dinero para comprar cera para el altar de la parroquia y para las misas de sus difuntos.

La noche cae sobre Daimiel y un frío manto de niebla cubre las calles por las que procesiona solemne la Cofradía de los Rotos. Sus miembros, engalanados con capas de regio paño para soportar el inclemente tiempo manchego de estas fechas, caminan blandiendo sus banderas y estandartes al tiempo que tocan sus instrumentos para avisar a los viandantes de la eminente celebración de baile de Ánimas.

El anfitrión este año es Don Remigio Altocopete del Castillo, un ilustre de la localidad que amablemente abre las puertas de su casa para acoger tan importante evento. De todos es sabido que es un honor para quien lo organiza porque con ello no sólo hace gala de su abolengo y posición, sino que también deja ver a sus vecinos la gracia y devoción de su persona y su familia. Él y su mujer, Dª Matilde, rezan cada día a la Virgen para que les proteja y también para que bendiga a su única y preciosa hija con un buen marido. Les preocupa que no logre algún día desposarse con alguien que le corresponda a su rango y con quien poder establecer a ser posible un pacto de familias que convenga a todos.

Pero hay que decir que la niña ha salido un poco rebelde y hasta ahora ha rechazado a cuantos pretendientes su padre le ha presentado, estando más preocupada por ayudar a los vecinos que lo necesitan que de asuntos de amoríos, pactos y bodorrios. De ahí la preocupación de Don Remigio, que teme, que a este paso la niña se quede para vestir santos.

Quizás, este sea uno de los bailes más recordados, en el que unos bandoleros entran en escena, intercalando escenas de comedia, entretenimiento y de sorpresa para los presentes. La divertida participación de la máscara guarrona del año 2018, Andrés Molina Sánchez de Pablo “El Chino”, dio un toque campechano a la situación.

Sin saber lo que está por venir en el difícil año 2020, la quinta recreación del Baile de Ánimas se celebra el día de los enamorados, el 14 de febrero, bajo el título de “La extraña visita”.

Este año han nombrado hermano mayor de la hermandad a Don Beltrán Benavides y Miraflores, hijo primogénito de una familia de alta alcurnia. Las malas lenguas dicen que su madre ha comprado el cargo al niño a base de algunos reales pasados bajo cuerda a los mandatarios de la cofradía. Las malas lenguas… ya saben ustedes. No podemos dar crédito a todo lo que se va diciendo por ahí. Quizá sea un simple bulo.

Haciendo por tanto honor a la tradición, el baile de Ánimas tiene lugar este año en la casa de los Benavides. Dª Manuela, viuda de Don Beltrán de Benavides y Quiñones, señor de la casa, fallecido hace ya unos años de unas fiebres tifoideas que asolaron la comarca, se hace cargo de los gastos y recibe y agasaja a los invitados que acuden a este evento. La acompañan su hijo Beltrán y su joven esposa Virtudes. Una señorita de buena familia a la que le tocó la lotería… o no.

Conchi Sánchez-Bermejo Escohotado, la gran máscara guarrona del año 2019, participa activamente en esta edición del Baile y acompaña a la cofradía de los Rotos momentos antes de conocer la historia, que nuevamente abarrota el Espacio Fisac de Daimiel.

Por motivos sanitarios y siendo lo más prudentes posibles, la celebración del Baile de Ánimas, dio un salto en el tiempo y se aplaudiría en dos sesiones y en una fecha desubicada a la habitual. La VI Recreación del Baile de Ánimas “Mano de Santo”, se celebró los días 22 y 23 de abril de 2022.

Aquel año, la historia se desarrollaba en la casa del ya fallecido Don Norberto Arias de Bobadilla, y por tanto, su esposa Doña Fernanda, junto a su hija Pilar, serán las anfitrionas de tan esperada noche.

Se trata de una ocasión muy especial ya que la joven Pilarcita, recibirá en su casa al que será su futuro marido, Don Luis Eduardo Dominico de Silos Rodríguez-Larreta y Aguado. Los padres de ambos acordaron su matrimonio hace muchos años, y la noche del Baile de Ánimas es la elegida para la pedida de mano. Pero… ¿llegaría tan ansiado momento?

El 10 y 11 de febrero de 2023, llegaba el circo a Daimiel y como no, hizo parada en la VII Recreación del Baile de Ánimas: “El gran circo de la vida

Ese año, la casa anfitriona, pertenecía al ya retirado comandante condecorado de la Guardia Civil, D. Severino Larrarte Mendiola, natural de Zaragoza, aunque casado en nupcias con Dª Crisanta Ruiz de la Hermosa y Palacios, natural de Daimiel.

Ambos se conocieron en Madrid durante los esponsales entre el coronel de tercio al que el señor de la casa pertenecía, y una prima hermana de Dª Crisanta. A pesar de la diferencia de carácter y edad entre ambos, el flechazo fue tal que pronto D. Severino, solicitaría traslado a la comandancia de Ciudad Real para poder hacer la pedida oficial de mano de la señorita y organizar su hacienda en la villa. Poco después de aquella boda nacería la única hija de la pareja, a la que al igual que su madre llamaron Crisanta. Por desgracia, la felicidad que acompañó durante años a la familia, se esfumó cuando la joven Crisanta, con apenas 17 años, desapareciera repentina e inexplicablemente. Nada se supo de lo ocurrido, y menos aún acerca de su incierto destino y paradero.

Meses después de aquel suceso Dª Crisanta falleció debido a una pesarosa enfermedad. Dicen las malas lenguas, que la difunta esposa de D. Severino, se fue de pura pena, que languideció de tristeza y aflicción al no sobreponerse a la desaparición de la joven. Con el pasar de los años, vecinos y allegados preguntaban a D. Severino sobre este sombrío episodio familiar, y sobre todo, si había alguna buena nueva que esclareciera los hechos.

Sólo para los más allegados de D. Severino hubo una escueta aclaración a este respecto. “Para mí, mi hija murió hace años cuando desapareció, y por desgracia, se llevó con ella a mi amada Crisanta. Poco hay que añadir, las dos están muertas y enterradas”. Ya retirado, Don Severino optó por trasladar su residencia a Daimiel, de dónde su esposa era oriunda.

El carácter serio y seco de D. Severino que abría las puertas de su casa para celebrar el baile, contrastaba con la vistosidad y jocosidad de cada uno de los asistentes al evento, especialmente de los integrantes del gran circo que visitaba Daimiel con sorpresa incluida para el dueño y señor de la casa.

Para la ocasión, Juan Pablo Gómez del Pulgar Martín Pozuelo, la máscara guarrona del año 2022, también participaba en el Baile de Ánimas portando el bastón de Ánimas y que más tarde cedería al subastero.

La VIII Recreación del Baile de Ánimas, se aclamaría también en dos jornadas diferentes, concretamente los días 2 y 3 de febrero de 2024 y sería la primera vez, que se estableciera una entrada a un precio simbólico de dos euros para colaborar con la Asociación Española contra el cáncer. “La fantabulosa fórmula de Doctor Marchetti”, no dejó indiferente a nadie y fueron muchas las carcajadas que en aquellas dos noches se prolongaron, gracias a los “botecitos” que el Doctor Marchetti vendía a los asistentes al baile.

En esta edición, el baile tuvo lugar en la casona del actual heredero de la familia Pérez del Pulgar. Don Luis, que, como hijo único, gestiona la fortuna y hacienda familiar desde que su padre falleciera hace unos años del dolor del miserere.

Dicen los lugareños que en su juventud el joven Luis, vivió un intenso amor que debió olvidar cuando su padre le comunicó el matrimonio que había acordado para él con la menor de las hijas de un acaudalado indiano. La joven elegida aportaría una suntuosa dote que daría prestancia y garantías de continuidad al linaje.

Pocas opciones de revelarse a decisiones paternas tenían los jóvenes cuando estos mensajes se interiorizaban a través de la educación desde la más tierna infancia como rígidos e inviolables preceptos morales.

Don Luis y su esposa, Dª Asunción, tuvieron una única hija que quedó por desgracia huérfana de madre en el mismo momento del alumbramiento. Una tragedia que, por suerte y gracias al cariño con el que su padre la crio, no dejó huella en la bella, alegre y despierta Violeta.

Asisten al baile las autoridades civiles y eclesiásticas, dando vida a la figura del Alcalde Víctor Manuel García Pliego López Astillero, máscara guarrona del año 2023, así como toda una serie de invitados de lo más variopinto, poniendo el toque ingenioso el singular Doctor Marchetti: “Bona notte tutti mondi. Llegé a esta picola e bella villa en la tarde de ayer y no pude ser más afortunado al conocer a este listo bambino. Me indicó que esta notte habría una festa molto peculiare en aquesta casa en la que il suo papa trabaja, y me pareció una fantástica oportunidad para que conocieran este meraviglioso prodotto con el cual voy de viaggiando por el mondo.

Sólo les robaría un piccolo spazio di tempo, y a cambio les aseguro que la vita de alcuni di voi cambiará per sempre”.

En el año 2025, la recreación se realizó al igual que el año anterior a beneficio de la Asociación Española contra el Cáncer y el título del IX Baile de Ánimas fue “Tres eran tres

La casona de la familia Pérez del Corral García-Velasco, acoge el baile cuando quedan pocos días para que haga cinco años del fallecimiento del señor de la casa, D. Segismundo, viudo que fuera de la difunta Dª Elena García-Velasco Moreno, una joven de buena familia con la que contrajera nupcias por acuerdo de ambas partes siendo apenas una joven de 16 años.

La leyenda familiar cuenta que el alma de la difunta madre de Dª Elena, se le manifestó la madrugada del día de Ánimas del año 1835 cuando ésta tenía apenas 9 años, justo una semana después de haber fallecido de tuberculosis.

Lejos de amedrentarse, la pequeña Elena reconoció a su madre enseguida y sin temor alguno alcanzó a preguntarle. “madre, a qué se debe vuestra presencia, ¿acaso hice algo mal y habéis venido a recriminarme?”.

La etérea figura de su madre, hablando sin emitir palabra alguna le respondió…

No tengas miedo Elena. Eres una buena hija, noble, bondadosa y virtuosa cristiana. Nada he de recriminarte. Sólo te pido que me ayudes a saldar mi deuda con Dios, y en el día de la celebración del primer año de mi muerte, vistas un hábito que dejé guardado en el viejo arca de mi alcoba y asistas a la misa en mi nombre vistiendo esa santa prenda.”

Elena, nada contó acerca de aquel extraño encuentro, y acató sin objeción lo dispuesto por su madre. En el día de la misa del año, y con un aplomo impropio de una niña de su edad, la pequeña Elena se presentó en la iglesia vistiendo la enorme y pesada túnica de su madre para sorpresa de todos los asistentes. Los que estuvieron presentes en la ceremonia cuentan que justo al salir de la iglesia, pudieron ver como una paloma blanca se elevaba en el cielo hasta desaparecer, y fue cuando comprendieron lo que en realidad había sucedido aquella tarde.

Fue Esperanza, hija mayor del matrimonio López del Corral García-Velasco, la que, en honor a su padre, insigne cofrade que fuera de los Rotos, acogía el festejo el pasado año para honrar su nombre y figura. Sus dos hermanas, una llegada, supuestamente de las más distinguidas salas de fiestas del país y otra de un convento, irrumpirán en el Baile sin esperarlas, para dar paso a hechos, historias joviales y murmuraciones de los presentes.

La décima edición no promete ser menos. Con el título “El robo de la perla (2)”, los personajes más variopintos y recordados de anteriores ediciones, se darán cita en el Baile de Ánimas que se celebrará los días 6 y 7 de febrero de 2026. Previo, la cofradía de los Rotos, encabezada por el Señor Alcalde de este año, que será Manuel Molina Sánchez de Pablo “El Chino”, máscara guarrona del pasado año, recorrerá las calles de Daimiel para llegar hasta la puerta del Teatro Ayala y dar por comenzado el baile, la trama, la historia y el desenlace final. ¿Te lo vas a perder?

Será la primera vez que el evento se desarrolle en el Teatro Ayala, cambiando de ubicación y el signo solidario de este año, irá destinado para la “Magia de Eva”, cuyos fines son los de promover, visualizar, defender, apoyar y reconocer la investigación oncológica infantil, centrándose principalmente en el DIPG infantil, a la vez de colaborar con otras fundaciones y asociaciones relacionadas con el cáncer infantil y sobre todo, perseverar porque se mantenga el legado de la niña de la eterna sonrisa.

Solo queda agradecer a tantas y tantas personas, que han hecho posible que la recuperada tradición del Baile de Ánimas sea una realidad y haya sumado diez años. Por aquí han pasado guionistas, bailarines, músicos, cantantes, actores, actrices, narradores, colaboradores, que de una forma totalmente desinteresada y dedicando su valioso tiempo, han ido aportando su granito de arena para hacer grande este Baile de Ánimas de Daimiel y aunque, no podamos expresar abiertamente ciertos reconocimientos, el más importante sin lugar a dudas para cada uno de los que formamos parte de una forma u otra de la Asociación Folklórica Virgen de las Cruces, es la cercanía y el apoyo que el público daimieleño demuestra cada año asistiendo a este evento y aplaudiendo cada una de estas recreaciones, que abren las puertas de par en par del carnaval de Daimiel.

¡Vivan las Ánimas!

¡¡¡Ánimas!!!

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