DIÁLOGOS DE BESUGOS 61. Cualquier parecido con la realidad es coincidencia.

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Por Daría Loke Fuera

– Buenos días.

– Buenas tardes.

– De buenas…

– A primeras.

– No sabría qué decirle.

– Diga lo que quiera.

– Hipostasiar.

– Hipostasie lo que quiera.

– Es que no sé si debo.

– Deba, deba…

– La memoria me traiciona.

– Es que es muy suya.

– ¿Mía?

– No, suya.

– ¿Ve? Ya lo ha vuelto a decir.

– Encarna usted muy bien al personaje.

Encarnaval ya se sabe.

– Y en carne propia, no le digo…

– ¡Más! ¡No me diga más!

– Si no le he dicho “más”.

– Es que tengo la trompa obstruida.

– Ida o venida, que nunca se sabe.

– Pues yo tengo el clarinete en aceite.

– Pues tocará piano.

– No, no clarinete.

– Si me refiero a suave.

– Es cuestión de matices.

– Va usted in crescendo.

– Estupendo.

– Es mi pendo.

– Y ¿qué me dice del adagio?

– Prefiero el moderato.

– No me sea mojigato.

– Ya lo dijo el ínclito Servando Remí.

– Gran músico y compositor.

– Donde los haya.

– ¿Qué dijo?

– “Dame una batuta y moveré el mundo.”

Pos ma legro.

Allegro ma non troppo.

– Presto.

– A tempo.

– Buenos días.

– Buenas tardes.

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