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Uno del Pueblo
Coincidiendo con prolegómenos de Semana Santa, nos quedó la frase de “el burro, cirineo del campesino”, expresada por el preclaro D. Jesús Pozuelo Clemente, quien incrementó la importancia del burro, resaltando la relevancia de este animal en el acontecer histórico del personal daimieleño.
Un salón de Actos del Museo Comarcal de Daimiel, pleno de personal variado, socios de la institución organizadora, vecinos del lugar, representantes de otras instituciones sociales de Daimiel, componentes de la Corporación Municipal de todos los colores, acogió la charla impartida por el Sr. Pozuelo, docto en la materia y que a todos nos dejó boquiabiertos y extasiados después de treinta y cinco minutos ilustrándonos a base de “burradas”. “El burro, un compañero ignorado«, era título y asunto elegido por la Peña Equina Rocinante en el acto de presentación de su próxima jornada dedicada a la XXVII Ruta Equina Molinos Harineros del Guadiana. El Sr. Alcalde de Daimiel y Senador por el Reino de España, D. Leopoldo Sierra Gallardo, no se perdió tal acontecimiento, apoyando incluso con sus palabras este acto reivindicativo hacia el animal referido, y además, sin bajarse del burro, firme en su apoyo al conferenciante, al “compañero ignorado” y la propuesta de la Peña Equina.
Y todo esto, soltando borriquierías el orador acerca de la “borrica historia” de Daimiel, que como pudimos constatar desde nuestra atenta y concentrada escucha y con la debida asimilación, la tenemos.
El saber no ocupa lugar, y aunque parezca que la sabiduría solo es potestad transmisible por los humanos inteligentes, los burros también han marcado sendas y caminos que han hecho brillar nuestra inteligencia, todo ello desde la observación del comportamiento instintivo y natural de estos animales.
La didáctica charla del Sr. Pozuelo incluyó vivencias y anecdotario personal, reivindicando la importancia histórica del burro, animal clave en las labores agrícolas de épocas pasadas, pero relativamente recientes. El transporte de personas, materiales de todo tipo y sobre todo apoyo clave para el labrador, fue destacado en el discurrir de tan agradable, pintoresca y pedagógica charla.
Hizo hincapié D. Jesús el orador, en el reconocimiento del legado cultural de esta peculiar raza animal, que siempre quedaron marginados de modo tal vez injusto. El Sr. Pozuelo Clemente destacó en todo momento las distintas razas dispersas por toda España. La especie “Equus asinus”, el burro catalán, el andaluz, la referencia vanguardista al burro desde Inglaterra con sus modernas tendencias más allá del aprovechamiento agrícola, fueron objeto de disertación argumentada por el insigne daimieleño ponente y vocero de tan singular asunto, “El burro, un compañero ignorado”.
Tal vez, a partir de esta jornada cultural en Daimiel, no nos resulte tan exótico hablar e interesarnos por tan relevante especie animal, fácil de mantener en nuestros campos a base de pastos naturales propios del lugar. Resultó atractivo para los oyentes de tan insólita charla determinadas características sensoriales de estos jumentos: olfato muy desarrollado, inteligentes, de gran memoria, rebuzno vocalizado, duros, fuertes y resistentes,… y un sin fin de cualidades natas de esta familia de los équidos.
En fin, que la más que interesante charla impartida por el Sr. Pozuelo, a más de uno nos sirvió incluso para recapacitar acerca de uno mismo, de nuestro interior. Y todo ello, sin olvidarnos del garañón, de notables privilegios ante el burro o borrico, “burricus”, caballo pequeño en latín.
Un burro o asno dio calor a Jesús en su nacimiento…, otro asno “borriquilla” sirvió de transporte humilde para la entrada triunfal del nazareno en Jerusalén; la huida a Egipto…; en El Quijote, Sancho Panza se refiere a “Mi Rucio”, fiel compañero…; el burro de la obra de Juan Ramón Jiménez “Platero y yo”… son muchas las presencias repetidas del burro en el campo de la literatura universal…
Este aparente y mal usado símbolo de ignorancia, dista muy lejos de la realidad, siempre referenciado por insignes literatos. “El burro, un compañero ignorado” ha calado hondamente en quien esto escribe, tal vez demasiado burro como para atreverme a escribir acerca de tan noble animal, agraciado con virtudes dignas de aplicarnos los humanos. Paciente, noble, dócil, leal, sociable, resistente, tenaz, astuto, inteligente, sensible, cariñoso, tranquilo, sereno, trabajador… ¿hay quien dé más…? Eso quisiera yo, aún con sus largas orejas…
Me caigo del burro, rectifico mi error, y a partir de la disertación del Sr. Pozuelo, me adhiero al mundo de este animal, sin que ello signifique por mi parte un guiño al mundo de los therian. Me reafirmo en lo escrito, y “aunque esto lo parezca, no es una borriquería”.







