ARRAIGO

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Uno del Pueblo

Despertó expectación el anuncio de Arraigo, la exposición pictórica de Julián Sánchez – Valdepeñas Pozo, personaje daimieleño de amplio espectro social en anterior etapa de su vida dedicado a la política, a nivel local y provincial.

Gran número de asistentes al acto de inauguración en el día de San José, Día del Padre, con especial celebración en ambiente cultural. Padres, madres, hijos, personas de todo rango social, pintores de dispares estilos, antiguos y actuales dirigentes políticos de casi todas las tendencias, daimieleños todos unidos en torno a la sorprendente convocatoria de este semi desconocido Julián en su faceta de artista pintor.

Y a fé que mereció la pena asistir a la atractiva convocatoria. Pozo, así conocido por la mayoría de daimieleños, nos impactó en su faceta de creador pincel en mano.

El Sr. Alcalde de Daimiel y Senador por el Reino de España, D. Leopoldo Sierra Gallardo, expresa en el saluda del catálogo de la exposición su felicitación a Julián. “Las piezas que integran esta exposición abordan temáticas variadas, pero todas comparten una mirada atenta hacia lo cercano: nuestros paisajes, nuestras tradiciones y escenas que forman parte de nuestra realidad cotidiana”. “Felicito a Julián por esta muestra y agradezco que comparta su trabajo con sus vecinos. Confío en que quienes visiten la exposición encuentren en estas obras una invitación a mirar Daimiel desde una perspectiva personal y honesta”.

Al propio tiempo, Juan Francisco Gómez – Cambronero Alonso, Graduado en Ingeniería Civil y Artista Plástico por todos conocido y reconocido, desarrolla en el referido catálogo un “retrato” del protagonista de este inédito evento cultural, Arraigo, reflejando alma, corazón y vida del virtuoso artífice de esta exposición, autodidacta con ideas propias y personalidad definida.

«Hay pintores que llegan al arte por herencia, otros por academia, y algunos, los más singulares, movidos por un impulso interior que despierta la creatividad y convierte la pasión en un lenguaje que trasciende las palabras. A veces ese impulso permanece latente en ciertos momentos, pero nunca desaparece.

Julián Sánchez Valdepeñas Pozo pertenece a esta última estirpe. Su biografía pictórica, iniciada en la niñez y recuperada en distintas etapas de su vida, no responde a una línea recta, sino a un movimiento natural, profundamente humano y marcado por los propios designios de la vida, que hoy desemboca en una madurez creativa sorprendente. Autodidacta por vocación y por convicción, ha experimentado en los últimos años una auténtica expansión expresiva; una evolución visible, firme y vibrante que lo sitúa ante uno de los momentos creativos más fértiles de su trayectoria.

ARRAIGO resume la esencia de esta exposición. Basta pronunciarlo para comprender que es una declaración de pertenencia. Daimiel no es aquí un telón de fondo: es el corazón de las obras, el hilo conductor de todas las temáticas, el motivo desde el que Julián observa, interpreta y transforma la realidad. Ya sean las Tablas al amanecer, la luz oblicua sobre San Pedro, el perfil urbano que tantas veces ha transitado o la solemnidad de una procesión en plena Semana Santa, cada cuadro nace desde la certeza de un lugar vivido, sentido y amado.

Su pintura es dinámica, diversa, abierta a múltiples registros. Julián no se encierra en una temática ni en un solo lenguaje: avanza con naturalidad desde el paisaje emocional a la escena costumbrista, del retrato íntimo al impulso festivo, de la quietud del campo a la pasión de la tauromaquia. Su mirada es flexible, pero su intención es firme: capturar la esencia de aquello que forma parte de su vida. De ahí que también florezcan en su obra rincones de su hogar, flores recogidas en su finca, episodios familiares, escenas que hablan de afecto y memoria.

En lo plástico, su evolución reciente es evidente. Julián se mueve hacia un impresionismo personal, donde el gesto vivo se fusiona con la figuración y el realismo. Se aprecia en sus lienzos un gusto creciente por el empaste, por el trazo decidido que no busca la mezcla exhaustiva, sino el golpe directo de color, la vibración de la pincelada que deja respirar la forma. Esta renuncia consciente al exceso de detalle invita al espectador a participar, a completar la imagen en su mente, a imaginar lo que el pintor sugiere sin imponer.

ARRAIGO, en definitiva, no es solo una colección de obras. Es el mapa emocional de un pintor que ha decidido situarse sin titubeos en el territorio de la creación. Es la afirmación de una identidad que se nutre de su pueblo, de sus gentes, de su historia y de sus paisajes. Un homenaje sincero a Daimiel y a su memoria. Es también el testimonio de un artista en plena expansión, que mira hacia delante con seguridad y que ha decidido llevar su pintura mucho más allá de lo que nunca soñó.

Lo que aquí se muestra no es simplemente lo que Julián ve. Es lo que Julián siente. Y en esa honestidad radica la verdadera fuerza de su obra.»

Auguramos éxito para la exposición Arraigo, muestra que permanecerá en Casa de Cultura del 19 de Marzo al 6 de Abril.

Desde Daimiel al Día, nuestra más sincera enhorabuena para el impactante y sorpresivo artista pintor daimieleño, Julián Sánchez – Valdepeñas Pozo.

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