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Por Daría Loke Fuera
– Buenos días.
– Buenas tardes.
– Lo veo, y no lo creo.
– Pero, ¿qué se ha creído?
– Ya le digo, que no lo creo.
– Es usted un tanto incrédulo.
– Descreído.
– Ido y venido.
– ¿Qué tal viene?
– Viene y va.
– ¡Ahí va!
– ¡Bah!
– ¡El no va más!
– ¿Él, no va más?
– No, usted.
– Usted primero.
– Estoy expectante.
– Y yo expectoro.
– Expectoro de lidia.
– Ese toro enamorao de la luna.
– El que abandona por las noches la maná.
– Como caído del cielo.
– Mana por todas partes.
– Menos por una.
– Que se llama istmo.
– Me da lo mismo.
– Ya que habla usted de paraguas.
– Paraguayo…
– ¿Para qué?
– Paraguayo.
– Si yo me refería al maná como manjar.
– Es que usted viene y va.
– Es que me crie en un columpio.
– Para manjar la ambrosía.
– Pura delicia.
– Ya lo dijo Mariví Carbonato…
– Nutricionista donde la haya.
– “El eructo está sobrevalorado”.
– Se daba buenos aires.
– ¿Era porteña?
– Tenía una porteñía.
– Por teñir, lo tintaba todo.
– Teñía de noche y de día.
– ¿Pero qué teñía?
– Una porteñía.
– ¡Sapristi!
– Buenos días.
– Buenas tardes.
