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Por Daría Loke Fuera
– Buenos días.
– Buenas tardes.
– De buenas…
– A primeras.
– No sabría qué decirle.
– Diga lo que quiera.
– Hipostasiar.
– Hipostasie lo que quiera.
– Es que no sé si debo.
– Deba, deba…
– La memoria me traiciona.
– Es que es muy suya.
– ¿Mía?
– No, suya.
– ¿Ve? Ya lo ha vuelto a decir.
– Encarna usted muy bien al personaje.
– Encarnaval ya se sabe.
– Y en carne propia, no le digo…
– ¡Más! ¡No me diga más!
– Si no le he dicho “más”.
– Es que tengo la trompa obstruida.
– Ida o venida, que nunca se sabe.
– Pues yo tengo el clarinete en aceite.
– Pues tocará piano.
– No, no clarinete.
– Si me refiero a suave.
– Es cuestión de matices.
– Va usted in crescendo.
– Estupendo.
– Es mi pendo.
– Y ¿qué me dice del adagio?
– Prefiero el moderato.
– No me sea mojigato.
– Ya lo dijo el ínclito Servando Remí.
– Gran músico y compositor.
– Donde los haya.
– ¿Qué dijo?
– “Dame una batuta y moveré el mundo.”
– Pos ma legro.
– Allegro ma non troppo.
– Presto.
– A tempo.
– Buenos días.
– Buenas tardes.
